Qué significa
Así le dicen al frijol negro, ese básico que aparece en medio país sin pedir permiso. Va de pana en el pabellón criollo, en arepas, empanadas o con arrocito y ya te arregla el día. Es palabra de cocina y de casa, de olla burbujeando y olor a comida hecha con calma. Bien guisadas son cariño comestible.
Ejemplos de uso
"Llegué reventado y mi mamá sacó pabellón con caraotas negras, arroz, tajadas y carne mechada. Te lo juro, casi lloro, chamo, quedó brutal."
"Las caraotas de mi abuela en Caracas las dejaba en remojo desde el sábado y el domingo las guisaba con un pedacito de papelón, todo el edificio sabía cuándo iban a salir."
"Fuimos a comernos una arepa bien barata en la esquina y el man salió todo caraota, diciendo que con eso ya se quedaba en la ruina hasta la próxima quincena."
"En el caraqueño de la esquina sirven el pabellón con caraotas dulces, carne mechada y plátano frito, y aunque vivas en Bogotá te transporta directo al malecón de la Guaira en un mordisco."
De dónde viene
Caraota llega al castellano caribeño desde el cumanagoto, lengua indígena de la costa oriental venezolana, donde la palabra original karuata nombraba la legumbre que ya se cultivaba antes de la llegada española. Los colonos del siglo dieciséis se la llevaron a la cocina criolla y la palabra se quedó en Venezuela y se cruzó la frontera con Colombia, sustituyendo al frijol negro de boca del costeño y de la abuela en chancletas.