En Cesar se usa para hablar de aguantar una espera larga y cansona, casi siempre en filas eternas donde el tiempo no pasa ni a bala. Es como resignarse a la mamera de esperar turno, pero con ese toque costeño de paciencia y quejadera a la vez. Y la verdad, todos hemos hecho la bendita cola alguna vez.

"Hermano, llevo una hora haciendo la cola en el banco y ni se han dignado a llamar al primero, esto sí es pa' volverse loco."

En Venezuela se usa para decir que te toca ponerte en una fila, normalmente larguísima, para comprar algo, hacer un trámite o agarrar un cupo. Suele implicar paciencia, calor, madrugón y ese ambiente de gente echando cuento mientras espera. Vamos, el deporte nacional cuando hay escasez.

"Me paré a las 4 y ya había media cuadra, pana. Me tocó hacer la cola pa' ver si agarraba harina y al final salí con un refresco y pura rabia."

En Puerto Rico, hacer la cola es darle a alguien un regaño fuerte, un boche de los que te dejan mirando pa' la pared y pensando en tus decisiones. No va de hacer filas ni de esperar turno, va de que te van a cantar las cuarenta. Si te dicen eso, ve ensayando la cara de yo no fui.

"El nene rompió el jarrón, lo escondió detrás del sofá y ahora está sudando frío porque cuando mami llegue le va a hacer la cola, pero de verdad."

En Argentina, hacer la cola es simplemente ponerse en la fila y esperar tu turno, ya sea en el súper, el banco o para entrar al boliche. No tiene misterio ni chisme obligatorio, aunque a veces la cola viene con charla y puteadas suaves si alguien se quiere colar. Es de las frases más normales del día a día.

"Dale, hacé la cola como la gente, que recién abren el boliche y ya hay uno queriendo colarse. Igual tranqui, mientras esperamos me contás qué onda con el quilombo de anoche."

No te emociones, no es una nueva coreografía ni un paso de reguetón. En Caracas se usa para hablar de hacer fila, normalmente por horas, para comprar comida, gasolina o resolver cualquier trámite infernal. Es casi deporte nacional, con solazo, calor y chisme incluido. Y hay que admitir que, si no fuera tan triste, tendría hasta su punto cómico.

"Hermano, me paré a las cinco de la mañana a hacer la cola pa’ la gasolina y cuando por fin llegué a la bomba dijeron que se había acabado, casi me da algo ahí mismo."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!