Se dice cuando alguien se pega una levantada brutal, de esas que te sacan de la cama antes de que amanezca. Es como presumir o quejarse de que madrugaste a lo bestia, casi antes de que cante el gallo. Muy de la costa: suena exagerado, pero a veces es la pura verdad.
"Hoy me pegué un tremendo madrugado pa' ir al mercado en Valledupar y ganarle al calor. A las nueve ya había almorzado y ando como zombi, pero con la bolsa llena."