En Moquegua y por el sur del Perú, churre se usa como apodo cariñoso para llamar a un chibolo o a un pata cercano, rollo chaval o compadre. Suena bien de barrio y con confianza, no para hablarle a cualquiera. Si te dicen churre, es que ya te tienen en el team. Y sí, tiene su encanto.
En Piura se usa para referirse a un niño o a alguien más joven, casi siempre con cariño, confianza y un poquito de chacota. Es como decir chibolo, pero bien norteño y sabroso. Suena cercano, familiar y a veces hasta medio malcriado, pero con buena onda. Si te dicen churre, es porque te tienen aprecio, aunque te estén vacilando.
En Piura se usa para llamar con cariño a un niño pequeño o a alguien muy querido, como ese enano travieso que igual te saca canas verdes pero lo amas. Es una palabra bien piurana, suena cercana, juguetona y un poco cómplice. Es como decir pequeño terremoto adorable, pero con sabor norteño y arena en las sandalias.
Palabra bien piurana para llamar con cariño a tu pareja, ya sea novio, novia o ese casi algo que ya es fijo pero nadie lo ha dicho. Es como decir mi amor, pero con ese sabor norteño playero, lleno de sol, ceviche y arena en las sandalias. Suena tierno, cercano y un poco pegajoso, pero en el buen sentido.
En Piura le dicen churre a un niño o chibolo, casi siempre con cariño o en plan de regaño suave. Es de esas palabras bien norteñas que suenan a casa, a barrio y a mamá llamándote desde la puerta. Sirve para hablarle directo a un crío o para referirse a él en general.
Forma muy cariñosa y bien piurana de referirse al novio, pareja o a alguien especial que te gusta un montón. Suena parecido a churri, pero con sabor norteño, solazo y arena pegada en las chanclas. Es de esas palabras que te sacan sonrisa aunque estés sudando a chorros, y la verdad es que tiene bastante encanto.
En Piura se usa para hablar de alguien muy fan del mar, de la playa y de todo lo que huela a agua, desde un oleaje bravo hasta una llovizna tímida. Es ese pata que siempre quiere ir a Cabo Blanco o a cualquier balneario. No es insulto, más bien una etiqueta cariñosa para el playero empedernido de la mancha.