Se dice cuando alguien se mete en un camello durísimo, lo saca adelante y luego se enreda con lo que viene después. Como que hiciste la parte brava, pero a la hora de cobrar, organizarte o disfrutar el resultado, te quedas mirando pa' los lados. Es un regaño con sabor costeño, bien cantado.
"Oye, parcero, te fajaste y cerraste el negocio, pero ahora no sabes ni cómo cobrar ni qué firmaste. No mates el tigre y después te quedes varado con el cuero."