Se dice de alguien que anda encendido, con la energía a tope, emocionado o hiperactivo, como si tuviera un bombillo prendido por dentro. Puede ser por la rumba, el trago, el café o simplemente porque el man es así de acelerado. En el Cesar se suelta mucho cuando alguien no se queda quieto ni un segundo.
"Nojoda, ese man está prendido como un bombillo, lleva tres horas en la parranda y todavía quiere otra vuelta por la plaza."