Expresión usada para indicar que alguien se está exponiendo innecesariamente o poniéndose en una situación vulnerable, invitando a que otros se aprovechen. ¡Si no das papaya, nadie te la quita!
En Colombia se dice cuando te pones de bandeja, te confías de más o dejas algo fácil para que otro se aproveche. Es como regalar la oportunidad para que te roben, te tumben o te hagan la vuelta. Consejo de barrio: en la calle, cero papaya, que la gente está al acecho.
En Colombia se dice cuando te pones de bandeja y le facilitas la vida a alguien para que te robe, te tumbe o se aproveche de ti. Es ir despistado, confiado o mostrando cosas de valor donde no toca. Vamos, que te estás regalando. Y luego no digas que no te avisaron, parce.
Significa ponerse en una situación vulnerable o de riesgo donde fácilmente te pueden engañar o robar.
Significa exponerse o facilitarle a alguien que te tome el pelo o aproveche de ti. Básicamente, ponerte en bandeja para que te pasen por la galleta.
En Risaralda y en casi toda Colombia se usa para decir que alguien se expone de forma muy ingenua y deja todo servido para que le roben, lo engañen o se aprovechen. Es como poner la tentación en bandeja y luego sorprenderse porque pasó algo malo. Y la verdad, uno a veces da papaya bien sabroso.
Se usa para decir que alguien se está exponiendo de más y dejando todo servido para que le pase algo malo, desde un robo hasta que se aprovechen de él. Es como decir que está regalado, que se está descuidando feo. En Colombia es casi una ley de vida: no dar papaya, porque si la das, alguien la agarra.
Se dice cuando te expones de gratis y le dejas la puerta abierta a que alguien se aproveche de ti. Vamos, que te pones de bandeja. En Norte de Santander te lo sueltan como advertencia: no seas confiado, no muestres de más y anda pilas, porque si das papaya, después no digas que no te avisaron.
En Colombia, y muy sonado en el Cesar, dar papaya es ponerte de bandeja para que te la hagan. O sea, dejarte vulnerable por descuido, por confiado o por mostrar algo que provoca que te roben, te tumben o te mamen gallo. Es el típico consejo costeño de supervivencia: no te regales, que la calle no perdona.
Cuando uno se expone a ser robado o aprovechado, porque está muy confiado o distraído.
En Colombia se dice cuando te expones innecesariamente y le dejas la oportunidad servida a alguien para que te pase algo malo, sobre todo que te roben o te tumben. Vamos, que es ponértela fácil al vivo de turno. Si dejas el celular regalado y te lo vuelan, estabas dando papaya.
En Colombia se dice cuando te pones de pechito y facilitas que alguien se aproveche de ti. Es ser descuidado, confiado o imprudente, como dejar el celular en la mesa o andar contando plata en la calle. Básicamente, no le des chance al vivo. Consejo de supervivencia urbana con sabor a barrio.
Se dice cuando te expones de forma medio inocente y le dejas la oportunidad servida a alguien para aprovecharse de ti, robarte o dejarte en ridículo. Vamos, que te pones en bandeja. Es el típico consejo de calle para que no seas confiado y no andes regalando ventajas.
Acto de dejarse expuesto a que te tomen el pelo o te hagan una broma; prácticamente dar ventaja para que te vacilen.
Es como ponerle la cara al peligro o no cuidarse las espaldas. Cuando alguien se expone a que lo estafen, roben o le tomen el pelo.
Expresión muy colombiana para decir que uno se pone de pechito y se deja vulnerable para que le roben, lo engañen o se aprovechen. Es como dejar todo servido en bandeja de plata y luego hacerse el sorprendido. Se usa mucho para advertir a alguien que está siendo descuidado, y la verdad es que tiene su gracia.
En Colombia se usa para decir que estás facilitando que alguien se aproveche de ti, ya sea para robarte, burlarse o meterse en tu vida. Es como ponerte en bandeja para que te jodan sin mucho esfuerzo. Básicamente es exponerte de más y luego hacerte el sorprendido cuando todo sale mal.
En Colombia se dice cuando te expones de más y le dejas la oportunidad servida a alguien para que te robe, te tumbe o se aproveche. Es como ponerte de pechito por puro descuido, tipo sacar el celular en la calle o contar plata en público. Consejo de barrio: no des papaya, que la gente está viva.
En Colombia, dar papaya es ponértela fácil para que alguien se aproveche de ti. Es dejar una oportunidad servida en bandeja, ya sea por descuido o por confiarte de más. Se usa mucho como advertencia callejera: no te expongas, no seas inocente, porque si te pasa algo, fue por dar papaya. Duro, pero real.
Se dice cuando te pones de bandeja y facilitas que alguien se aproveche de ti, te robe o te haga la jugada. Es como dejar la puerta abierta y luego sorprenderte de que se metieron. En Colombia es casi una regla de supervivencia urbana: si te descuidas, diste papaya. Y sí, suena chistoso, pero es serio.
Se dice cuando te expones de más y le dejas la puerta abierta a que te roben, te tumben o te hagan una mala jugada. Vamos, ponértela fácil al que anda buscando oportunidad. En Colombia es casi un mantra de supervivencia urbana. Y sí, suena chistoso, pero el consejo es serio.
En Bogotá y en buena parte de Colombia, dar papaya es ponerte de papayita: descuidarte o hacer algo que te deja regalado para que te roben, te tumben o te monten la recocha. Es como decir: no te expongas, no seas ingenuo. Suena chistoso, pero el consejo va en serio.
En Colombia se dice dar papaya cuando alguien se expone innecesariamente y deja la puerta abierta para que lo roben, lo engañen o se aprovechen de él. Es como decir que uno mismo se pone de bandeja. La idea es no ser tan confiado ni tan despistado, porque después vienen los lamentos y ya es tarde.
En Colombia, dar papaya es ponértela fácil a alguien: dejarte el celular en la mano en la calle, confiarte de más, mostrar plata o quedarte regalado. Es una advertencia de seguridad y de malicia callejera, como decir no te expongas, no seas ingenuo. Suena medio en broma, pero el mensaje va en serio.
En Colombia se usa para decir que alguien se expone innecesariamente a que le roben, lo estafen o se aprovechen de él por descuidado. Es como ir por la vida regalando oportunidades al ladrón o al vivo de turno. Básicamente es hacer algo tan imprudente que casi estás pidiendo que te pase algo malo, y hay que admitir que la expresión es muy gráfica.