Estar vitrineando

Se usa cuando alguien entra a tiendas o recorre centros comerciales solo a mirar, sin plata o sin ganas reales de comprar nada. Es como hacer turismo entre vitrinas, soñando con lo que uno se compraría si el bolsillo ayudara. Muy de ir a pasear, criticar precios y antojarse gratis, que también tiene su encanto.

"Parce, no se ilusione con esos tenis, que hoy solo estamos vitrineando y yo ya me volé hasta la plata del pasaje pa' la casa."

¡Qué chiva!

Se dice cuando algo te parece buenísimo, muy bacano o simplemente una nota. Es una forma bien colombiana de soltar un piropo a una cosa, un plan o una idea. No va de cabras ni de zoológico, es pura emoción positiva. Si te sale del alma, suena más real que decir “qué increíble”.

"Parce, ¿ya vio la bici nueva de Juli? Qué chiva, parece sacada de una película, hasta dan ganas de irse a dar una vuelta por el barrio de una."

Empezar la guachafita

Se dice cuando ya va a arrancar el desorden bueno: el relajo, la broma, la rumba o la parranda. Sirve para anunciar que se acabó la seriedad y que la cosa se va a poner sabrosa, con música, chistes y gente hablando duro. Es bien de parche y de ambiente fiestero.

"Vecinas, saquen las polas y pongan música, que llegó la gente y ya vamos a empezar la guachafita con toda en el patio."

Rincón del paisa

Se dice para hablar de un rinconcito bien paisa, de esos que se sienten como casa: acogedor, familiar y con olor a tinto recién hecho. Puede ser la sala de la abuela, una fonda o un cafecito donde te atienden con cariño y algo pa’ picar. Es pura nostalgia con acento montañero, y eso siempre pega duro.

"Uy, parce, este cafecito es un rincón del paisa: tinto bien cargado, buñuelito caliente y la doña saludando como si uno fuera de la familia."

Ser un yogur

En Caldas se le dice a alguien que es joven, fresco y con pinta de estar en su mejor momento, como recién salido de la nevera. Suele llevar un toque de coqueteo o de admiración, tipo “ese man está como para foto”. No es que sea atrevido siempre, más bien que se ve juvenil y llamativo. Y sí, suena chistoso.

"Vea pues, llegó el practicante nuevo y ya medio piso está alborotado. Ese man es un yogur, todo fresco y con esa energía de pelado que no se cansa nunca."

Estar en la mala

Se usa para decir que alguien anda en una mala racha: sin plata, con mala suerte o con problemas que se van juntando. Es como estar en modo supervivencia, todo sale torcido y hasta el universo te mira raro. Muy de parche para contar que estás regular tirando a mal, sin sonar tan dramático.

"Uy, parcero, estoy en la mala: se me dañó la moto, no me han pagado y pa’ rematar me quedé sin datos justo cuando iba a pedir domicilio."

Parchear

En Colombia se usa para decir que vas a pasar el rato con la gente, sin tanto protocolo ni planazo. Es quedar a relajar, charlar, tomar algo, poner música o armar una vuelta tranquila. Puede ser en una casa, en el parque o donde caiga. Si alguien dice “vamos a parchear”, ya sabes que pinta buen ambiente.

"Saliendo del camello vamos a parchear donde Juan, caiga con polas y algo pa’ picar, que el parcero puso música y la vuelta se va a alargar."

Estar alborotado como un ventarrón

Se dice de alguien que anda hiperactivo, inquieto y haciendo bulla, como si lo empujara un ventarrón de esos que levantan polvo y desordenan todo. Vale para niños, parceros acelerados o cualquiera que no se queda quieto ni cinco segundos. No es insulto heavy, pero sí una forma bien gráfica de decir: bájele dos.

"Vea pues a Juanito con la bici nueva, no para quieto ni un ratico, está alborotado como un ventarrón y ya tumbó la matera de la abuela."

Charlar de costalado

Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar sin freno, como si tuviera el motor pegado. Suele salir en la esquina, en la tienda o en reuniones donde el chisme manda y el tiempo se va volando. No es una charla seria, es más bien de parche, de risa y de puro cuento.

"Nos pusimos a charlar de costalado en la esquina, entre tinto y chisme, y cuando miramos el reloj ya iba pitando el último bus pa’ la casa."

Estar en la flor de la papa

Se dice cuando alguien está en su mejor momento: se ve bien, anda con toda la energía o le está yendo de maravilla. Es como decir que está en su prime, pero con sabor caldense y un toque de recocha. Aplica tanto para pelados como para gente mayor que todavía da sopa y seco.

"Ve, don Jaime, ¿y usted qué? A esa edad y está en la flor de la papa, baila toda la noche y todavía pide otra ronda."

Niñera

En Caldas se suelta niñera para vacilar a alguien cuando mete la pata en algo facilito, como un descuido bobo o una torpeza de principiante. Es más burla que insulto, tipo decirle infantil o novato. Y sí, nada que ver con la niñera de verdad que cuida pelados, no se me enrede.

"Parce, ¿en serio dejaste las llaves adentro y cerraste la puerta? No jodás, vos sí sos un niñera, tocó llamar al cerrajero y todo."

Pegarse la tragada

En Caldas y por ahí en Colombia se dice cuando alguien se enamora o se encapricha durísimo de otra persona. Es como quedar tragado, con la cabeza en las nubes y el corazón haciendo bulla. Puede ser amor real o puro gusto intenso, pero la idea es la misma: te dio fuerte y se te nota.

"Desde que vio a Julián en la fiesta, Paula no habla de otra cosa y vive pegada al celular. Se pegó la tragada re brava y ya hasta lo stalkea."

Hablar hasta por los codos

Se dice de alguien que habla muchísimo, sin filtro y sin parar, como si las palabras le salieran hasta por los codos. Vale para el que se emociona y se embala, o para el que te suelta cháchara de cualquier cosa, hasta del clima. No es insulto fuerte, pero cansa sabroso.

"Parce, en la reunión Juan habló hasta por los codos del proyecto, del perro y del clima, y al final nadie entendió qué tocaba hacer, solo que él estaba feliz."

Estar en el cielo

Se dice cuando alguien está feliz a más no poder, encantado o en plan extasiado, como si estuviera flotando. Es esa sensación de que todo te salió redondo y no te cabe más alegría en el cuerpo. No es literal, claro, pero suena bonito y queda perfecto para exagerar un buen momento.

"Mano, me dieron el día libre y me invitaron a bandeja paisa, quedé en el cielo. Hasta el bus pasó vacío y todo, qué más pues."

Estar en la nota

En Caldas se dice cuando alguien está metido en el parche y en el mood, disfrutando la vuelta con buena energía. Es estar prendido, relajado y conectado con el ambiente, como que todo está fluyendo y uno no quiere que se acabe. Suena muy de rumba, pero también aplica a cualquier plan que esté una chimba.

"Parce, esa reunión se prendió durísimo y todos estábamos en la nota, hasta el vecino serio terminó bailando y pidiendo otra pola."

Escalar el guaro

Se dice cuando alguien le da durísimo al aguardiente y va subiendo de nivel en la fiesta, cada trago más prendido que el anterior. Es como pasar de estar tranquilo a volverse el alma de la rumba en cero coma. Muy de parche, de guaro y de terminar cantando a grito herido.

"Anoche Pedro escaló el guaro y a la tercera ya estaba gritando ¡otra, otra!, bailando vallenato y saludando a todo el mundo como si fueran primos."

¡Ojo al parche!

Se dice para avisar a alguien de que ponga atención, que esté pilas, porque viene algo importante, raro o que puede dar problema. Es como soltar un “pendiente pues” antes de que pase algo. Suena muy de calle y sirve tanto para un chisme jugoso como para una advertencia seria.

"Parce, ojo al parche con el man de la moto, que anda dando vueltas hace rato y eso huele raro. Mejor guardá el cel y quedate pilas."

Rendir el caldo

Se dice cuando alguien “estira” la comida, sobre todo el caldo o la sopa, echándole más agua para que alcance para más gente. Por extensión, también vale para cualquier cosa que intentas hacer rendir al máximo, como el tiempo, la plata o un proyecto. Muy de casa, muy de supervivencia cotidiana.

"Parce, no le meta más agua a esa sopa que ya parece té. Deje de rendir el caldo y mejor hacemos más, que así nadie queda con hambre."

Dar papaya

En Colombia se dice cuando te expones innecesariamente y le dejas la oportunidad servida a alguien para que te pase algo malo, sobre todo que te roben o te tumben. Vamos, que es ponértela fácil al vivo de turno. Si dejas el celular regalado y te lo vuelan, estabas dando papaya.

"Parce, guarde ese celular que lo tiene ahí regalado. En este café no dé papaya, que pasa un avispado y se lo levanta en un segundo."

Dar lora

Se dice de alguien que se pone a hablar y hablar sin parar, normalmente con el mismo cuento repetido hasta cansar. Es como dar la lata, pero con sabor bien colombiano, de esos que te dejan con la cabeza sonando. Sirve para quejarse con humor de la gente intensa que no suelta el tema ni a palo.

"Anoche Juan se puso a dar lora con el partido, repitió la jugada veinte veces y ya estábamos en Caldas cabeceando en el sofá, aburridos pero sin poder pararlo."

Echar rulos

En Caldas se dice cuando te vas a dormir o a pegarte una siesta bien sabrosa, de esas que te dejan como nuevo. Es descansar a lo grande, normalmente después de un día pesado, y desconectar del mundo un rato. Suena casero y muy de por acá, como plan: hoy no existo, estoy echando rulos.

"Parce, después de darle duro en el cafetal todo el día, yo me voy pa' la casa a echar rulos y que no me llamen ni pa' la cena."

Estar enguayabado

Se dice cuando amaneces con una resaca brava después de una farra pesada. No es solo estar trasnochado, es ese combo de dolor de cabeza, estómago revuelto y cero ganas de existir. Muy de parche y de fiesta, sobre todo cuando te pasas con el guaro. Y sí, al otro día te arrepientes.

"Parce, hoy estoy enguayabado mal. Ayer me dio por mezclar guaro con ron y ahora ni el tinto me revive, estoy tieso en la cama."

Pegarle una lavada

Se dice cuando te vas a dar una ducha rápida o un “bañito” express para quedar presentable, sobre todo después de sudar como loco o antes de salir. Es muy de parche: no es un baño de spa, es quitarse el olor a cancha y quedar listo pa’ la vuelta. Práctica y bien de calle.

"Parce, quedé vuelto nada con ese partido. Espérenme cinco, voy y le pego una lavada y ya caigo pa’ la rumba, porque así sudado ni mi mamá me aguanta."

Ser una chimba

En Colombia se usa para decir que algo o alguien está brutal, que es buenísimo, una nota. Puede ser un plan, una persona, un lugar o hasta un objeto. Es un piropo bien de parche, de esos que sueltan los panas cuando algo les encantó. Ojo, según el tono también puede sonar vulgar, pero en buena es puro elogio.

"Parce, ese concierto estuvo una chimba, cantamos a grito herido y hasta el celador terminó bailando con nosotros en la salida."

Efecto guaro

Se dice cuando el aguardiente te pega y de repente te crees el rey de la pista, el más pinta y el más suelto de cadera. Con dos tragos ya te sale el paso prohibido, te animas a cantar y a coquetear como si fueras famoso. A veces queda épico, a veces da pena ajena. Así es el guaro.

"Parce, me dio el efecto guaro y me subí a bailar como si estuviera en un video de reguetón, y terminé resbalándome con una servilleta."

Estar más perdido que un aguacate en Caldas

Se dice cuando alguien está perdidísimo, desorientado o fuera de lugar, sin saber qué hacer ni pa’ dónde coger. La gracia es imaginar un aguacate en Caldas, tierra cafetera por excelencia, como si no pintara nada ahí. Sirve para vacilar a un amigo cuando anda en la luna y no da pie con bola.

"Parce, Juan estaba más perdido que un aguacate en Caldas en el parcial de mates, le hablaron de la fórmula cuadrática y se quedó mirando al profe como si fuera chino."

¡Qué guámbaro!

Expresión caldense para soltarle un piropo a alguien que se manda una jugada brillante. Se usa cuando alguien sorprende por su ingenio, su maña o su creatividad, como diciendo que es un crack y se las sabe todas. Va con admiración y un toque de asombro, de esos que salen en la finca sin pensarlo.

"Juanca arregló el radio con un clip y un pedazo de cartón y en la cocina soltaron: ¡Qué guámbaro ese man, vea pues!"

Ñeco

En Caldas se dice ñeco para algo que está dañado, chueco o que funciona a medias, bien hechizo y medio chapucero. Sirve para un aparato, una bici, una puerta o hasta un plan que salió regular. Es de esas palabras que suenan chistosas, pero cuando algo está ñeco, te toca sufrirlo.

"Parce, esa moto está re ñeca, prende cuando le da la gana y toca empujarla en cada loma. Mejor vámonos en bus, ¿sí o qué?"

Andar en el filo

Se dice de alguien que vive al límite, metiéndose en planes peligrosos o tomando decisiones medio locas, como si caminara por el borde de un cuchillo. No es solo “ser valiente”, es tener ese gusto por el riesgo que a veces termina en susto o en problema. En Caldas se suelta mucho para regañar con cariño.

"¿Y Jhonatan qué? Se fue en la cicla por la trocha toda vuelta nada después del aguacero. Ese man no aprende, siempre anda en el filo y luego llega pidiendo auxilio."

Pegarse la enfiestada

Se dice cuando alguien se va de fiesta sin freno y se queda rumbiando hasta que amanece. Suele implicar música a todo taco, parceros, traguitos y cero ganas de irse pa' la casa. Es como meterle turbo a la rumba y al otro día quedar con ojeras, pero feliz.

"Juanito se pegó la enfiestada del año, parcero: terminó bailando con la tía, se tomó media botella y cayó a la casa cuando ya cantaban los gallos."

Pacharquiarse

Verbo bien de parche para decir que te quedas dormido a lo bestia, normalmente después de una rumba o un festejo pesado. No es una siestica elegante, es caer rendido, apagarte y no responder ni al grupo de WhatsApp. Se usa cuando el cuerpo ya dijo “hasta aquí” y te desconectas sin culpa.

"Parce, esa rumba me dejó vuelto nada. Hoy me pacharquio todo el día, ni me llamen que no respondo, estoy en modo muerto en la cama."

Abrir la jeta

Se dice cuando alguien se pone a hablar sin medir consecuencias, suelta lo primero que le pasa por la cabeza y termina armando el alboroto. Puede ser por chismoso, por bocón o por bruto, y casi siempre deja a alguien picado o a todos riéndose. Es como no saber cuándo quedarse callado, pero con sabor bien de calle.

"En la reunión del barrio, Juanito abrió la jeta y contó el chisme completo del vecino, con nombres y todo, y ahí mismo se armó la recocha y la miradera."

Tener un chorro de pensamientos

Se dice de alguien que no para de pensar en voz alta o de soltar ideas una detrás de otra, como si tuviera el cerebro en modo manguera. Puede ser por emoción, nervios o pura habladera. No siempre es malo, pero a veces cansa porque no deja meter ni una palabra.

"En el asado, mi primo arrancó con aliens, energías y teorías raras y tenía un chorro de pensamientos, parce. Habló tanto que ni el carbón alcanzó a prender bien."

Deja de dar tabique

Se dice cuando alguien está jodiendo la paciencia con insistencia: que si habla y habla, que si insiste, que si no suelta el tema. Es como pedirle que pare la cantaleta y deje de fastidiar, porque ya está dando mucho tabique. Muy de parche, para cortar a alguien sin ponerse fino.

"Parce, deja de dar tabique con lo del ex, ya pues. Mejor caigamos donde Doña Luz por unas polas y se le baja la película."

Echarse el rezo

En Caldas se dice para hablar de pegarse una siesta rica, normalmente después de almorzar, como si te fueras a rezar pero en realidad te vas a dormir sabroso. Es una forma medio pícara y muy de casa de justificar el sueño post comida. Si te lo dicen, ya sabes que desaparecen un rato.

"Uy no, después de ese sancocho quedé reventado. Voy a echarme el rezo un ratico y si me buscan, dígales que estoy en modo santo, pero dormido."

Empapelao

Se dice de alguien que está metido en líos hasta el cuello, sobre todo por deudas, cuentas atrasadas o problemas legales. Vamos, que lo tienen lleno de papeles, cobros y vueltas, y no ve la salida. En Caldas se suelta mucho cuando alguien se puso a fiar, a pedir prestado o a firmar sin pensar.

"Parce, a Juan lo llaman y le escriben de todo lado, quedó empapelao por andar fiando en la tienda y firmando créditos como si nada."

Estar enguayabado

Se dice cuando amaneces con un guayabo de los bravos después de una rumba pesada. O sea, resaca con dolor de cabeza, náuseas, sed y cero ganas de existir. En Caldas y por ahí es súper común soltarlo para avisar que hoy no rindes ni pa’ saludar. El guayabo no perdona, mijo.

"Parce, anoche nos fuimos de rumba hasta tarde y hoy estoy enguayabado, no me ponga a madrugar que ni el tinto me revive."

Lavar el coco

Se dice cuando alguien te come la cabeza, te manipula o te intenta convencer a punta de cuento, a veces con ideas raras o medio conspiranoicas. Vamos, que te están metiendo cosas en la cabeza hasta que dudas de lo obvio. En Caldas se oye tal cual, y sirve tanto para parejas como para amigos intensos.

"Juan vive lavándole el coco a la novia con que los extraterrestres van a aterrizar en Manizales y ella ya anda mirando el cielo desde el balcón, toda seria."

Andar en satélite

Se dice de alguien que anda distraído, colgado o en Babia, como si estuviera orbitando por ahí y no aterrizara en la conversación. Es la típica frase para el que no pone cuidado, se pierde en sus pensamientos y responde tarde o cualquier cosa. Suena regañón, pero también tiene su gracia.

"Mariana, deje de andar en satélite y copie, pues. Le pregunté la tabla del 7 y me salió hablando del horóscopo, qué pena."

Quedarse en la olla

Se dice cuando alguien se queda en blanco, se traba o no entiende nada de lo que está pasando. Es como si el cerebro se apagara y te quedaras mirando al vacío, sin una sola idea decente. Muy de parche para burlarse con cariño cuando alguien anda perdido o lento.

"Parce, le preguntaron la fecha y el man se quedó en la olla, sudando frío y mirando al techo como si le fueran a soplar la respuesta."

Ese man es un aguacate

Se le dice a alguien que por fuera se ve duro, serio o medio amargado, pero por dentro es un pan de Dios. Como el aguacate, cáscara firme y corazón blandito. En Caldas suena muy de parche para bajar la tensión y decir: tranqui, ese man no muerde, solo tiene cara de pocos amigos.

"Déjelo, mija, que Camilo llega con cara de bravo, pero cuando uno lo trata es un amor. Ese man es un aguacate, de una le presta hasta la chaqueta."

Estar en la jugada

Se dice cuando alguien está al tanto de lo que pasa, entiende la movida y no lo cogen fuera de base. También vale para el que es avispado y se anticipa, el que ya tiene el dato antes de que lo suelten. Muy de parche y de chisme bien manejado. Si no estás en la jugada, te quedas mirando.

"Oíste, Pablo siempre está en la jugada, apenas vio el grupo de WhatsApp ya sabía quién se iba, quién llegaba y hasta dónde era el parche."

Vivir sabroso

Se dice cuando estás en modo disfrutar la vida sin afán ni drama, gozándote lo simple: un cafecito, una buena conversa, música suave y cero estrés. Es como declarar que hoy la vida te está tratando bonito y tú te dejas querer. Suena muy de acá y da ganas de bajar el ritmo y sonreír.

"Salimos al corredor con cafecito, arepita y chisme del bueno, y mi tía remata: así es que se vive sabroso, mijo."

Todo bien, todo correcto

Frase para decir que todo va en orden, sin líos y con la cabeza tranquila. Se suelta mucho cuando te preguntan cómo vas o cómo va la cosa, y tú estás parchado, sin estrés. También puede sonar a respuesta automática, como de no me jodan que hoy estoy bien. Simple, efectiva y bien colombiana.

"¿Quiubo pues, cómo va todo? Todo bien, todo correcto, aquí parchadito, sin afán, con una polita fría y viendo pasar la tarde."

Tocar café

En Caldas, decir que vas a tocar café es quedar para tomarte un cafecito bien hecho, pero el plan real es parchar, rajar un rato y ponerse al día con el chisme. No es ir a trabajar al cafetal, es más bien una excusa deliciosa para conversar, reírse y alargar la tarde como se debe.

"Parcero, ¿vamos a tocar café en el parque? Traigo un chisme tan bravo que hasta el tinto se enfría."

Estar en la flor

Se dice cuando alguien está en su mejor momento, en la buena racha, como si todo le saliera redondito. Anda con suerte, con energía y hasta con pinta de que el universo le hace barra. En Caldas suena a elogio con envidia sana, de esos que uno suelta cuando el otro está volando alto.

"Marce se ganó la beca, le salió camello de una y encima anda estrenando novia. Y todavía le queda tiempo pa’ irse de rumba, no jodás, ese man está en la flor."

Pegarse el partido

En Caldas se dice cuando alguien se mete una jornada larga de fiesta, rumba o plan intenso, de esos que arrancan temprano y terminan cuando ya no te dan las piernas. Es como pegarse una maratón de farra sin misericordia. Se usa con orgullo y con un poquito de arrepentimiento al otro día, obvio.

"Anoche nos pegamos el partido en la finca de Juancho y amanecimos bailando, ya ni el gallo quería cantar."

Sentir la parchada

Expresión bien paisa para decir que estás en la buena, parchado de verdad: relajado, sin afán, disfrutando el plan y la compañía. Es como entrar en modo tranquilidad total, ya sea en la finca, en el parque o tirado en la sala con música. Si hay cafecito y charla, mejor todavía.

"Parce, con este atardecer en la finca, el cafecito recién hecho y cero afán, estoy sintiendo la parchada durísimo, ni ganas de volver al pueblo."

Ahí pásala melo

Frase bien colombiana para decirle a alguien que se relaje, que no se enrede la vida y que disfrute el plan. Es como un “tranquilo, todo bien” pero con sabor a parche, música y risas. Se suelta cuando alguien anda estresado o amargado y tú lo quieres bajar a tierra.

"Mano, deje la pensadera con ese parcial, caiga al parche con una pola y música, y ahí pásala melo, que la vida no es pa’ sufrir."

Botar la casa por la ventana

Se dice cuando te vas a dar un gustazo a lo grande y gastas sin miedo, como si la plata te quemara en el bolsillo. Aplica para fiestas, viajes, regalos o cualquier plan donde tiras la casa por la ventana y no escatimas nada. Es puro derroche, pero a veces toca celebrar como se debe, ¿o qué?

"Parce, este diciembre sí botamos la casa por la ventana, alquilamos finca en Santágueda, llevamos banda y hasta el vecino terminó bailando con la tía."
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