Se dice de alguien que no para de pensar en voz alta o de soltar ideas una detrás de otra, como si tuviera el cerebro en modo manguera. Puede ser por emoción, nervios o pura habladera. No siempre es malo, pero a veces cansa porque no deja meter ni una palabra.
"En el asado, mi primo arrancó con aliens, energías y teorías raras y tenía un chorro de pensamientos, parce. Habló tanto que ni el carbón alcanzó a prender bien."