Se dice cuando alguien anda cargadísimo de cosas, bajo presión y con el estrés a tope, como si trajera un peso encima. Puede ser por chamba, escuela o broncas en general. No es que esté triste, es que ya va al límite y cualquier cosita lo truena. Muy de andar en friega, pues.
"El Juan anda a plomo con los exámenes, el profe dejó tarea a lo bestia y todavía le tocó hacer paro en la casa. Ya ni chance de echarse un taco tranquilo."