Se dice cuando alguien está a punto de liarla parda o de soltar la frase que lo cambia todo, como si fuera a pulsar el botón rojo del caos. También vale para cuando te estás calentando y sabes que, si sigues, se monta un pollo fino. Vamos, que estás a un paso de meter la pata a lo grande.
"En la cena de Navidad, mi cuñado ya iba a apretar el botón y sacar lo de la herencia, y mi madre le pegó un codazo que lo dejó tieso."