Cerdo güeno
Dicho aragonés para decir que algo está buenísimo o que es de primera, aunque no tenga nada que ver con el animal. Se suelta cuando algo te sale redondo y quieres remarcarlo con gracia, rollo maño total. Vamos, que es como decir que está de lujo, pero con más retranca.
Tocar el bandurrio
Se usa para decir que alguien está molestando, dando la brasa o incordiando sin parar, como un ruidito pesado que no se calla nunca. Es esa persona que no para de insistir, repetir o chinchar hasta que te sube la vena. Vamos, que cuando te tocan el bandurrio te ponen de los nervios pero bien.
Estar a tope de electrones
Se dice cuando alguien va pasado de energía, como si llevara un motorcito dentro. Vamos, que está hiperactivo, acelerado y no para quieto ni un segundo. Suele soltarse con humor, sobre todo con críos o colegas que van como una moto. No es la más típica, pero tiene su puntito friki y gracioso.
Ir hecho un zagalico
Se dice cuando alguien se viste con mucho estilo, siempre a la moda, como si pareciera un chavalillo joven y moderno.
Cenar como un ceporro
Se dice cuando alguien cena a lo bestia, sin medida y con más ansia que hambre, como si no hubiera comido en tres días. No es solo cantidad, también es ir un poco bruto con la comida, sin mucha finura. Suena a bronca cariñosa, de esas que te suelta la familia mientras se ríe.
Doblar el pico
Se dice cuando te entra el sueño y vas a echarte una siesta o una cabezadita, normalmente después de comer o cuando el cuerpo ya no da para más. Es como admitir que te estás apagando poco a poco y necesitas recargar. Muy de casa, muy de sofá y con cero culpa, que la siesta es sagrada.
Repartepan
En Aragón se llama repartepan a la persona que siempre está ofreciendo comida a todo el mundo, sobre todo pan para acompañar lo que haya en la mesa. Es la típica alma generosa que no deja que nadie se quede con hambre. A veces agobia un poco, pero oye, peor sería que fuera tacaña, así que se le quiere igual.
Maño
Forma muy típica y cariñosa de llamar a la gente de Aragón, sobre todo de Zaragoza. A veces también se usa entre colegas aunque no seas de allí, como para vacilar un poco. Suena cercano, de barrio, y tiene ese toque de orgullo maño que es casi tan fuerte como el cierzo. Y hay que admitir que tiene bastante encanto.
Achuchar
En Aragón, achuchar no es solo dar un apretón cariñoso o estrujar un poco, también es meter prisa o apretar a alguien para que espabile y se esfuerce más. Vamos, el típico empujón de abuela cuando te ve a medio gas y te suelta un: venga, que no llegamos ni a la esquina.
Estar piripi
Cuando alguien está alegremente borracho, pero sin perder el control. Vamos, que le das una cantadica y se pone a bailar jotas en plena plaza.
¿Qué pasa, majo?
Saludo muy de andar por casa para decir hola o qué tal, pero con cercanía. Majo aquí es como llamar a alguien simpático, apañado o de confianza, sin ponerse intenso. Se suelta entre colegas, vecinos o conocidos, a veces con tono de cachondeo. Si te lo dicen, normalmente es buena señal.
Estar a la burra
Se dice cuando alguien está a lo suyo, empanado o perdiendo el tiempo con algo que no lleva a ningún lado. Es como si estuviera dando vueltas sin rumbo, buscando una burra que ni está ni se la espera. Se usa mucho para meter un poco de caña cariñosa cuando alguien se queda colgado o no se entera de nada.
Estar seco como una pasa
Se usa para rajar un poco de alguien que está sosísimo, sin chispa, ni gestos, ni alegría. Puede ser que esté cortado, aburrido o que simplemente no se suelte nada. Es como decir que la persona está más tiesa que un palo, y oye, a veces pasa cuando no conoces a nadie o la fiesta es un muermo.
Ir a pan y vino
Se dice de alguien que va a lo básico, sin postureo ni adornos: directo, sencillo y sin complicarse la vida. También vale para planes o maneras de hacer las cosas en modo austero, de andar por casa. Vamos, que no necesita fuegos artificiales para funcionar. Y oye, a veces esa gente es la más apañada.
Estar como un oso
Se usa para decir que alguien está reventado, con una resaca de campeonato o un cansancio que no puede con su alma. La imagen es la de un oso medio grogui que solo quiere tumbarse y desaparecer del mapa. Es de esas frases que salen solas después de una noche larga y cero ganas de madrugar.
Echar una torrija
Se dice cuando te pegas una siesta, normalmente después de comer, de esas cortas en teoría pero que te dejan KO y te levantas con la cara marcada y la mente en Narnia. Es el clásico cabezazo traicionero que empieza con cinco minutos y acaba en hora y pico. Mano de santo, pero luego no hay quien arranque.
Atar la burra
Se dice cuando alguien se emperra en una idea y no hay manera de moverlo ni con grúa. Es como plantarse, clavar los cascos y decir que de ahí no te mueves aunque te demuestren que estás equivocado. Muy de cabezón aragonés de toda la vida, y hay que admitir que tiene su gracia cuando no te toca sufrirlo.
Echar un ful
Expresión aragonesa para decir que te pegas una escapada rápida, casi eléctrica, para hacer algo que te apetece mazo, normalmente divertido o un poco travieso. Es como desaparecer un momento y volver como si nada, pero con la sonrisilla de quien se ha escaqueado a gusto. Y oye, tiene su encanto cuando no haces daño a nadie.
Tragarlitros
Se le dice al colega que en las fiestas del pueblo bebe como si tuviera un agujero negro en el estómago. Va encadenando rondas, no perdona un cubata ni una cerveza y siempre aparece con un vaso nuevo en la mano. No es exactamente un cumplido, pero en peñas y verbenas se suelta con cariño y cachondeo.
Irse al fondo de la barra
Se dice cuando alguien, en el bar o de fiesta, se viene arriba y se pone a soltar chismes, intimidades o verdades como puños, normalmente con dos vinos de más. Vamos, que se mete en modo confesionario y acaba dando el cante a gusto. Muy de barra, de colegas y de liarla sin querer.
Finolis
Se le dice a alguien que va de fino, elegante o muy refinado, pero con un puntito de burla. Es como llamarle pijo de pega o decirle que está más pendiente de aparentar que de ser. Se usa para pinchar un poco cuando alguien se pone exquisito con la ropa, las formas o hasta con la comida.
Chuflar
En Aragón, chuflar es soltar trolas o hablar por hablar, diciendo cosas sin sentido o exageraciones para quedar bien, sobre todo en la barra del bar o en una tertulia. Vamos, el típico que se viene arriba y se inventa media vida. Tiene ese puntito de vacile que da hasta risa.
Echar una carta al porrón
Dicho aragonés para avisar de que te vas a pegar un buen trago de vino del porrón, a morro y sin miedo a mancharte. No es beber con finura, es beber con alegría y un puntito de chulería rural. Se suelta mucho en cuadrilla, cuando alguien se anima y el porrón empieza a volar de mano en mano.
Estar de mala tinta
Se usa para decir que alguien está de muy mal humor, mosqueado o con mala leche, como con un nubarrón encima. No es solo estar triste, es estar torcido, contestón y con pocas ganas de aguantar tonterías. Vamos, que mejor no tocarle mucho las narices porque salta a la mínima.
Hacer el zaborrero
Se dice de alguien que está perdiendo el tiempo a lo grande, vagueando sin hacer nada útil cuando tendría que estar a lo suyo. Vamos, el típico que se escaquea, se apalanca y va dejando las cosas para mañana. En Aragón suena muy de casa, como cuando te pillan en modo perro y te cantan las cuarenta.
Irse al monte
Se dice cuando alguien se pira y se aparta del lío, del ruido o de la gente, como si se escondiera o se borrara del mapa. Puede ser literal, irse al campo a desconectar, o figurado, desaparecer porque tiene marrones, deudas o movidas. Suena a huida con un puntito dramático, la verdad.
Estar de pena
Se usa para decir que algo está fatal, da lástima o simplemente es un cuadro. Puede ser el ánimo de alguien que va arrastrándose por la vida, un día que ha salido torcido o incluso un plan que prometía y ha sido un truño. Es como decir que está todo tan mal que casi dan ganas de abrazar una manta y rendirse.
Chispeante
Se dice de alguien que está especialmente animado y con una energía que salta a la vista, como si fuera echando chispas. Vale para la persona que no para de hablar, bromear y tirar buen rollo en cualquier plan, incluso un lunes a primera hora. No es insulto, más bien un piropo con gracia.
Estar flipao como una copa
Se dice cuando alguien está flipando muchísimo, en plan alucinado o con cara de no creérselo. Puede ser por una sorpresa buena, un susto o una situación rarísima. Es como decir que se ha quedado en shock, pero en versión de calle. Y sí, suena exagerado a propósito, que de eso va la gracia.
Dejarse los filicos
Se dice cuando alguien se deja la piel haciendo algo, o sea, que se esfuerza a lo bestia hasta el final. Es como currárselo a tope, sin guardarse nada, aunque acabes reventado. En Aragón suena muy de casa, de abuelos y de pueblo, y queda perfecto para estudiar, trabajar o pegarte una paliza.
Fato
En Aragón, el fato es la comida que te llevas al campo o al monte, normalmente bocatas, tortilla, jamón y cosas así bien contundentes. Es como un picnic pero más casero, más basto y con mucha madre de pueblo detrás. Suena a día de excursión, vino en garrafa y siesta a la sombra, que tampoco está nada mal.
Cierzo
En Aragón, el cierzo es el viento frío y seco que baja con mala leche por el valle del Ebro y te deja la cara como un tomate. Sopla fuerte, te despeina, te corta el rollo y, aun así, te seca la ropa en un momento. Si hay cierzo, ya sabes, abrígate y sujeta bien la puerta.
Estar frito por la longaniza
Se dice cuando alguien está coladísimo por otra persona, en plan enamorado hasta las trancas y sin disimular. También vale para una afición o un capricho que te tiene loco, como si te hubieran echado un hechizo. Es muy de Aragón, con su toque de longaniza, y suena a que ya no hay vuelta atrás.
hecho capote
Expresión aragonesa que se usa para decir que algo no ha pasado nunca y que, sinceramente, tampoco tiene pinta de que vaya a pasar. Es como decir jamás en la vida o ni de coña, pero con sabor maño. Suena a que llevas media existencia esperando el momento y ese momento está de vacaciones permanentes.
Ser un gramo
En Aragón se dice que alguien es un gramo cuando es súper tiquismiquis, de esos que se fijan en todo y no dejan pasar ni una. Es la persona que mide cada cosa al milímetro y siempre tiene una pega o una corrección. A veces viene bien, pero también puede sacar de quicio a cualquiera, todo hay que decirlo.
Echar un pitillo
Se dice cuando sales un momento a fumarte un cigarro, normalmente en plan pausa rápida entre cañas, tapas o curro. Es bastante común por Aragón y suena muy de bar: te levantas, lo sueltas y ya está, sin drama. Vamos, el típico “ahora vuelvo” pero con humo de por medio.
Irse a la Torrera
Expresión aragonesa para decir que alguien ha fallecido sin soltarlo tan a lo bruto. Es un eufemismo, como cuando se dice que alguien se ha ido al jardín de los callaos o que está criando malvas. Suena más suave, casi cariñoso, y sirve para quitarle un poco de hierro al tema de la muerte, que siempre impone respeto.
Estar frito
Se usa para decir que estás reventado, sin pilas, que no puedes ni con las pestañas después de un día duro. También puede usarse cuando estás en un lío del que no te libras ni de coña, como cuando ya sabes que te va a caer bronca. Es de esas frases que suenan a derrota divertida, y hay que admitir que tiene su gracia.
Echar un trago
Se dice cuando vas a tomarte algo, normalmente una caña, un vino o lo que caiga, sin montar un planazo. Puede ser una parada rápida o alargarse si la cosa se anima. Ojo, no es exactamente ir de bar en bar, es más bien quedar para beber un poco y charlar. Y sí, cualquier excusa vale.
Hacer el cazo frío
Expresión aragonesa que se usa cuando alguien se hace el tonto a propósito, como si no se enterara de nada para escaquearse de un marrón o de una tarea pesada. Es el típico que mira al techo cuando toca recoger, como diciendo que él ni pincha ni corta. Y hay que admitir que la imagen del cazo frío tiene su gracia.
Charrar
En Aragón charrar es hablar, pero no hablar normal, sino darle a la lengua con alegría, sin prisa y casi sin filtro. Puede ser una charla tranquila en la plaza o un rajeteo épico sobre cualquier tema. Es como convertir la conversación en pasatiempo oficial, y oye, tiene su encanto cuando no hay nada mejor que hacer.
Charrán
En Aragón se usa para señalar a alguien muy presumido, que va de sobrado y se cree el rey del mambo sin llegarle la camisa al cuerpo. Es ese que siempre quiere aparentar más de lo que es, como el gallo del corral pero en versión humana con ego inflado. A veces hace gracia, pero también da un poco de vergüencita ajena.
Estar al alpargate
Se dice cuando alguien va a tope, pegándose una paliza y dejándose la piel, ya sea currando o con cualquier movida. Es estar al límite, sin resuello, como si te fueran a tener que recoger con pala. Muy de cuando te pasas de rosca y sigues igual, cabezón.
Almorzar
En Aragón almorzar no es un picoteo triste, es casi una religión. Es el pedazo de bocata de media mañana, con su cerveza o su vino, que te salva la jornada y te deja fino para seguir currando. Es como el desayuno serio, contundente, de los que te hacen pensar que igual la vida no está tan mal.
Panizo
En Aragón, el maíz es conocido como panizo. Así que si alguien empieza a hablar del panizo, no te están sugiriendo recetas de pan sino preguntando por la última cosecha de maíz.
Echizar
En Aragón se usa para hablar de montar un plan loco, casi imposible, pero al que te lanzas con toda la ilusión del mundo. Es como decir que vais a hacer una misión épica aunque sepáis que igual sale regulinchi. Muchas veces acaba en chapuza gloriosa, risas y una historia que contar en el bar.
Ser más raro que un sol en Aragón
Se usa para decir que alguien es muy peculiar, que se sale de la norma pero a lo bestia. La gracia está en comparar lo raro que es con ver un sol despejado en medio de esas nieblas mañaneras aragonesas que parecen eternas. Es una forma cariñosa y un poco cachonda de remarcar lo extravagante que puede llegar a ser alguien.
Hacer el mueble
Se dice de alguien que está ahí plantado sin hacer nada de provecho, como si fuera una estantería del salón. Está presente, ocupa espacio, pero ni ayuda ni se implica, solo calienta silla y mira. Es una forma un poco burlona de señalar al típico que se escaquea del curro. Y oye, tiene su mala leche pero también su gracia.
Parecer un mueble
Se dice de alguien que está tan parado, cortado o callado que parece parte del decorado, como si fuera una silla más del salón. Se usa mucho cuando alguien va a una fiesta, reunión o quedada y no se integra nada, ni habla, ni se mueve, ni aporta. Vamos, que está presente de cuerpo pero ausente de espíritu, como un mueble olvidado en la esquina.
Estar a la virulé
Se dice cuando estás hecho polvo, sin fuerzas o medio reventado, ya sea por curro, resaca o porque la vida te ha pasado por encima. Es como soltar un “estoy fatal” pero con gracia y un puntito dramático. Muy de andar arrastrando los pies y pedir tregua, vaya.