Cerdo güeno

Dicho aragonés para decir que algo está buenísimo o que es de primera, aunque no tenga nada que ver con el animal. Se suelta cuando algo te sale redondo y quieres remarcarlo con gracia, rollo maño total. Vamos, que es como decir que está de lujo, pero con más retranca.

"Maño, estas migas te han quedao cerdo güeno, como pa' llorar de alegría. Saca pan y otra ronda, que aquí no se mueve nadie."

Tocar el bandurrio

Se usa para decir que alguien está molestando, dando la brasa o incordiando sin parar, como un ruidito pesado que no se calla nunca. Es esa persona que no para de insistir, repetir o chinchar hasta que te sube la vena. Vamos, que cuando te tocan el bandurrio te ponen de los nervios pero bien.

"Tía, tu primo lleva toda la tarde tocando el bandurrio con el WhatsApp, que si memes, que si audios, que si stickers, lo voy a silenciar hasta las fiestas del pueblo."

Estar a tope de electrones

Se dice cuando alguien va pasado de energía, como si llevara un motorcito dentro. Vamos, que está hiperactivo, acelerado y no para quieto ni un segundo. Suele soltarse con humor, sobre todo con críos o colegas que van como una moto. No es la más típica, pero tiene su puntito friki y gracioso.

"Le han dado una Coca-Cola en el cumple y el zagal está a tope de electrones, subiendo y bajando las escaleras como si le persiguiera el cierzo."

Cenar como un ceporro

Se dice cuando alguien cena a lo bestia, sin medida y con más ansia que hambre, como si no hubiera comido en tres días. No es solo cantidad, también es ir un poco bruto con la comida, sin mucha finura. Suena a bronca cariñosa, de esas que te suelta la familia mientras se ríe.

"Tú que ibas a picar algo ligero y al final has cenado como un ceporro, entre migas, ternasco y postre doble, ahora no te quejes si revientes en el sofá."

Doblar el pico

Se dice cuando te entra el sueño y vas a echarte una siesta o una cabezadita, normalmente después de comer o cuando el cuerpo ya no da para más. Es como admitir que te estás apagando poco a poco y necesitas recargar. Muy de casa, muy de sofá y con cero culpa, que la siesta es sagrada.

"He arrasado con el ternasco y ahora no me habléis, que me voy a doblar el pico en el sofá diez minuticos y vuelvo nuevo."

Repartepan

En Aragón se llama repartepan a la persona que siempre está ofreciendo comida a todo el mundo, sobre todo pan para acompañar lo que haya en la mesa. Es la típica alma generosa que no deja que nadie se quede con hambre. A veces agobia un poco, pero oye, peor sería que fuera tacaña, así que se le quiere igual.

"Tía, la Pili es una repartepan de manual, te pone pan, panecillos y pan tostao hasta para acompañar el café con leche, sales de su casa rodando como una croqueta."

Maño

Forma muy típica y cariñosa de llamar a la gente de Aragón, sobre todo de Zaragoza. A veces también se usa entre colegas aunque no seas de allí, como para vacilar un poco. Suena cercano, de barrio, y tiene ese toque de orgullo maño que es casi tan fuerte como el cierzo. Y hay que admitir que tiene bastante encanto.

"Maño, deja ya de cabezear con el tema, vente a la plaza, nos tomamos unas cañas y luego ya si eso discutes con el cierzo"

Achuchar

En Aragón, achuchar no es solo dar un apretón cariñoso o estrujar un poco, también es meter prisa o apretar a alguien para que espabile y se esfuerce más. Vamos, el típico empujón de abuela cuando te ve a medio gas y te suelta un: venga, que no llegamos ni a la esquina.

"Venga, maño, achucha un poco que llegamos tarde y el DJ ya está poniendo temazos."

Estar piripi

Cuando alguien está alegremente borracho, pero sin perder el control. Vamos, que le das una cantadica y se pone a bailar jotas en plena plaza.

"Ayer nos fuimos de tapeo por El Tubo y acabé piripi... menos mal que la jota todavía me sale cuadrada."

¿Qué pasa, majo?

Saludo muy de andar por casa para decir hola o qué tal, pero con cercanía. Majo aquí es como llamar a alguien simpático, apañado o de confianza, sin ponerse intenso. Se suelta entre colegas, vecinos o conocidos, a veces con tono de cachondeo. Si te lo dicen, normalmente es buena señal.

"Entré al bar y el camarero me suelta: ¿Qué pasa, majo? Siéntate, que hoy la tortilla está fina y la ronda la pagas tú."

Estar a la burra

Se dice cuando alguien está a lo suyo, empanado o perdiendo el tiempo con algo que no lleva a ningún lado. Es como si estuviera dando vueltas sin rumbo, buscando una burra que ni está ni se la espera. Se usa mucho para meter un poco de caña cariñosa cuando alguien se queda colgado o no se entera de nada.

"Tú sigue estando a la burra con el móvil, que cuando lleguemos al bar ya no quedarán ni torreznos ni sitio en la terraza, espabilao."

Estar seco como una pasa

Se usa para rajar un poco de alguien que está sosísimo, sin chispa, ni gestos, ni alegría. Puede ser que esté cortado, aburrido o que simplemente no se suelte nada. Es como decir que la persona está más tiesa que un palo, y oye, a veces pasa cuando no conoces a nadie o la fiesta es un muermo.

"Tía, el colega que trajiste ayer estaba seco como una pasa, ni bailó, ni habló, ni nada, parecía un perchero plantado en medio del salón"

Ir a pan y vino

Se dice de alguien que va a lo básico, sin postureo ni adornos: directo, sencillo y sin complicarse la vida. También vale para planes o maneras de hacer las cosas en modo austero, de andar por casa. Vamos, que no necesita fuegos artificiales para funcionar. Y oye, a veces esa gente es la más apañada.

"El Dani va a pan y vino: bocata de longaniza, birra del súper y a la fiesta del pueblo en zapatillas, y encima te suelta la verdad a la cara."

Estar como un oso

Se usa para decir que alguien está reventado, con una resaca de campeonato o un cansancio que no puede con su alma. La imagen es la de un oso medio grogui que solo quiere tumbarse y desaparecer del mapa. Es de esas frases que salen solas después de una noche larga y cero ganas de madrugar.

"Tú vete a la romería si quieres, pero mañana no cuentes conmigo para ir al huerto, que voy a estar como un oso y no me levanta ni el campanario del pueblo."

Echar una torrija

Se dice cuando te pegas una siesta, normalmente después de comer, de esas cortas en teoría pero que te dejan KO y te levantas con la cara marcada y la mente en Narnia. Es el clásico cabezazo traicionero que empieza con cinco minutos y acaba en hora y pico. Mano de santo, pero luego no hay quien arranque.

"Después del ternasco y el postre, me tumbé un momento y acabé echando una torrija que me desperté de noche y sin saber ni en qué día estaba."

Atar la burra

Se dice cuando alguien se emperra en una idea y no hay manera de moverlo ni con grúa. Es como plantarse, clavar los cascos y decir que de ahí no te mueves aunque te demuestren que estás equivocado. Muy de cabezón aragonés de toda la vida, y hay que admitir que tiene su gracia cuando no te toca sufrirlo.

"Mira al Julián, que sigue diciendo que el Zaragoza va a ganar la Champions este año. Ha atado la burra pero bien, no lo convences ni con PowerPoint y mariachis."

Echar un ful

Expresión aragonesa para decir que te pegas una escapada rápida, casi eléctrica, para hacer algo que te apetece mazo, normalmente divertido o un poco travieso. Es como desaparecer un momento y volver como si nada, pero con la sonrisilla de quien se ha escaqueado a gusto. Y oye, tiene su encanto cuando no haces daño a nadie.

"He dicho en casa que bajaba un momento a por pan y al final he echado un ful con los colegas al bar, entre cañicas, risas y un guiñito de que no se entere mi madre."

Tragarlitros

Se le dice al colega que en las fiestas del pueblo bebe como si tuviera un agujero negro en el estómago. Va encadenando rondas, no perdona un cubata ni una cerveza y siempre aparece con un vaso nuevo en la mano. No es exactamente un cumplido, pero en peñas y verbenas se suelta con cariño y cachondeo.

"Ayer el José iba hecho un tragarlitros en la verbena, no soltaba el vaso ni pa pedir la bocata de longaniza. Si lo ves, recuérdale que aún debe la última ronda."

Irse al fondo de la barra

Se dice cuando alguien, en el bar o de fiesta, se viene arriba y se pone a soltar chismes, intimidades o verdades como puños, normalmente con dos vinos de más. Vamos, que se mete en modo confesionario y acaba dando el cante a gusto. Muy de barra, de colegas y de liarla sin querer.

"Ayer en el bar, el Mariano se fue al fondo de la barra y acabó largando lo del alcalde, lo de la Pili y hasta lo del perro. Nos enteramos de medio pueblo, maño."

Finolis

Se le dice a alguien que va de fino, elegante o muy refinado, pero con un puntito de burla. Es como llamarle pijo de pega o decirle que está más pendiente de aparentar que de ser. Se usa para pinchar un poco cuando alguien se pone exquisito con la ropa, las formas o hasta con la comida.

"Mira el finolis este, con camisa planchada y cara de importante, y luego se lía para pedir un vermú con sifón en la barra."

Chuflar

En Aragón, chuflar es soltar trolas o hablar por hablar, diciendo cosas sin sentido o exageraciones para quedar bien, sobre todo en la barra del bar o en una tertulia. Vamos, el típico que se viene arriba y se inventa media vida. Tiene ese puntito de vacile que da hasta risa.

"Deja de chuflar, maño, que no te has hecho 200 kilómetros en bici en una tarde ni aunque te persiga la Guardia Civil."

Echar una carta al porrón

Dicho aragonés para avisar de que te vas a pegar un buen trago de vino del porrón, a morro y sin miedo a mancharte. No es beber con finura, es beber con alegría y un puntito de chulería rural. Se suelta mucho en cuadrilla, cuando alguien se anima y el porrón empieza a volar de mano en mano.

"Venga, no seas fino, acércate al porrón y échate una carta, que con este aire de cierzo el vino entra solo y luego ya cenamos."

Estar de mala tinta

Se usa para decir que alguien está de muy mal humor, mosqueado o con mala leche, como con un nubarrón encima. No es solo estar triste, es estar torcido, contestón y con pocas ganas de aguantar tonterías. Vamos, que mejor no tocarle mucho las narices porque salta a la mínima.

"Hoy el jefe está de mala tinta, tú ni le pidas fiesta que te manda a freír espárragos antes de que acabes la frase."

Hacer el zaborrero

Se dice de alguien que está perdiendo el tiempo a lo grande, vagueando sin hacer nada útil cuando tendría que estar a lo suyo. Vamos, el típico que se escaquea, se apalanca y va dejando las cosas para mañana. En Aragón suena muy de casa, como cuando te pillan en modo perro y te cantan las cuarenta.

"En vez de hincar codos para los exámenes, Miguel lleva toda la tarde haciendo el zaborrero en el sofá, con la manta y la tele a todo trapo."

Irse al monte

Se dice cuando alguien se pira y se aparta del lío, del ruido o de la gente, como si se escondiera o se borrara del mapa. Puede ser literal, irse al campo a desconectar, o figurado, desaparecer porque tiene marrones, deudas o movidas. Suena a huida con un puntito dramático, la verdad.

"Desde que le reclamaron la pasta y se lió en el curro, el Carlos se ha ido al monte. No contesta ni al WhatsApp. Si lo pillas por el barrio, dile que afloje."

Estar de pena

Se usa para decir que algo está fatal, da lástima o simplemente es un cuadro. Puede ser el ánimo de alguien que va arrastrándose por la vida, un día que ha salido torcido o incluso un plan que prometía y ha sido un truño. Es como decir que está todo tan mal que casi dan ganas de abrazar una manta y rendirse.

"Tú mira mi cara en la videollamada del curro después de salir por el Tubo hasta las tantas, estoy de pena, ni el carajillo del bar de la esquina me resucita"

Chispeante

Se dice de alguien que está especialmente animado y con una energía que salta a la vista, como si fuera echando chispas. Vale para la persona que no para de hablar, bromear y tirar buen rollo en cualquier plan, incluso un lunes a primera hora. No es insulto, más bien un piropo con gracia.

"Hoy Pilar ha venido chispeante, se ha puesto a contar chistes en el bar y al final hasta el camarero le ha sacado una tapa extra."

Estar flipao como una copa

Se dice cuando alguien está flipando muchísimo, en plan alucinado o con cara de no creérselo. Puede ser por una sorpresa buena, un susto o una situación rarísima. Es como decir que se ha quedado en shock, pero en versión de calle. Y sí, suena exagerado a propósito, que de eso va la gracia.

"Mira al Pablo, está flipao como una copa desde que le han dicho que le toca pagar la ronda y encima le han aplaudido en el bar."

Dejarse los filicos

Se dice cuando alguien se deja la piel haciendo algo, o sea, que se esfuerza a lo bestia hasta el final. Es como currárselo a tope, sin guardarse nada, aunque acabes reventado. En Aragón suena muy de casa, de abuelos y de pueblo, y queda perfecto para estudiar, trabajar o pegarte una paliza.

"Ayer me dejé los filicos con el examen de mates, sudando tinta, y aun así el profe iba con cara de pocos amigos."

Fato

En Aragón, el fato es la comida que te llevas al campo o al monte, normalmente bocatas, tortilla, jamón y cosas así bien contundentes. Es como un picnic pero más casero, más basto y con mucha madre de pueblo detrás. Suena a día de excursión, vino en garrafa y siesta a la sombra, que tampoco está nada mal.

"Mañana subimos al Moncayo con la cuadrilla, así que prepara bien el fato, que como nos pille el aire sin bocata nos ponemos más tontos que una cabra montesa."

Cierzo

En Aragón, el cierzo es el viento frío y seco que baja con mala leche por el valle del Ebro y te deja la cara como un tomate. Sopla fuerte, te despeina, te corta el rollo y, aun así, te seca la ropa en un momento. Si hay cierzo, ya sabes, abrígate y sujeta bien la puerta.

"Hoy sopla cierzo a saco, maño. He salido del portal y me ha peinado para atrás como si fuera en moto, y eso que iba con gomina y todo."

Estar frito por la longaniza

Se dice cuando alguien está coladísimo por otra persona, en plan enamorado hasta las trancas y sin disimular. También vale para una afición o un capricho que te tiene loco, como si te hubieran echado un hechizo. Es muy de Aragón, con su toque de longaniza, y suena a que ya no hay vuelta atrás.

"Mira al Paco, lleva dos horas enseñando fotos de su chico y hasta le ha puesto su nombre al perro. Está frito por la longaniza, y en el bar ya lo sabe todo el mundo."

hecho capote

Expresión aragonesa que se usa para decir que algo no ha pasado nunca y que, sinceramente, tampoco tiene pinta de que vaya a pasar. Es como decir jamás en la vida o ni de coña, pero con sabor maño. Suena a que llevas media existencia esperando el momento y ese momento está de vacaciones permanentes.

"¿Juan se puso a bailar en la disco? Ese tío, hecho capote, antes ves bailar a la Pilarica en la plaza del Pilar que al notas ese moviendo las caderas."

Ser un gramo

En Aragón se dice que alguien es un gramo cuando es súper tiquismiquis, de esos que se fijan en todo y no dejan pasar ni una. Es la persona que mide cada cosa al milímetro y siempre tiene una pega o una corrección. A veces viene bien, pero también puede sacar de quicio a cualquiera, todo hay que decirlo.

"No le pidas a Marta que te ayude con el trabajo de clase, que es un gramo y te va a corregir hasta cómo pones las comas, acabarás tirando los apuntes por la ventana."

Echar un pitillo

Se dice cuando sales un momento a fumarte un cigarro, normalmente en plan pausa rápida entre cañas, tapas o curro. Es bastante común por Aragón y suena muy de bar: te levantas, lo sueltas y ya está, sin drama. Vamos, el típico “ahora vuelvo” pero con humo de por medio.

"¡Madre mía qué rasca! Voy a salir un momento a echar un pitillo, que entre el cierzo y el carajillo me estoy quedando tieso."

Irse a la Torrera

Expresión aragonesa para decir que alguien ha fallecido sin soltarlo tan a lo bruto. Es un eufemismo, como cuando se dice que alguien se ha ido al jardín de los callaos o que está criando malvas. Suena más suave, casi cariñoso, y sirve para quitarle un poco de hierro al tema de la muerte, que siempre impone respeto.

"Cuando el abuelo dijo que iba a podar las rosas del cielo, mi madre se me quedó mirando y supe que se había ido a la Torrera para siempre, el muy cabezón."

Estar frito

Se usa para decir que estás reventado, sin pilas, que no puedes ni con las pestañas después de un día duro. También puede usarse cuando estás en un lío del que no te libras ni de coña, como cuando ya sabes que te va a caer bronca. Es de esas frases que suenan a derrota divertida, y hay que admitir que tiene su gracia.

"Tú tira de fiesta si quieres, pero yo después de currar en la obra todo el día estoy frito y mañana no me levanta ni el cierzo"

Echar un trago

Se dice cuando vas a tomarte algo, normalmente una caña, un vino o lo que caiga, sin montar un planazo. Puede ser una parada rápida o alargarse si la cosa se anima. Ojo, no es exactamente ir de bar en bar, es más bien quedar para beber un poco y charlar. Y sí, cualquier excusa vale.

"Acabo de cobrar y encima ha salido el sol en Zaragoza. Venga, no te hagas el remolón, bajamos a la plaza y echamos un trago, que luego se nos hace tarde."

Hacer el cazo frío

Expresión aragonesa que se usa cuando alguien se hace el tonto a propósito, como si no se enterara de nada para escaquearse de un marrón o de una tarea pesada. Es el típico que mira al techo cuando toca recoger, como diciendo que él ni pincha ni corta. Y hay que admitir que la imagen del cazo frío tiene su gracia.

"Tú haz el cazo frío todo lo que quieras, maño, pero te vi clarico esconder el mando de la tele detrás del sofá para no dejarme ver el partido."

Charrar

En Aragón charrar es hablar, pero no hablar normal, sino darle a la lengua con alegría, sin prisa y casi sin filtro. Puede ser una charla tranquila en la plaza o un rajeteo épico sobre cualquier tema. Es como convertir la conversación en pasatiempo oficial, y oye, tiene su encanto cuando no hay nada mejor que hacer.

"Tía, hemos quedao pa' tomar un café rápido y al final nos hemos puesto a charrar en la plaza del pueblo y se nos ha hecho de noche, que casi viene el sereno a echarnos"

Charrán

En Aragón se usa para señalar a alguien muy presumido, que va de sobrado y se cree el rey del mambo sin llegarle la camisa al cuerpo. Es ese que siempre quiere aparentar más de lo que es, como el gallo del corral pero en versión humana con ego inflado. A veces hace gracia, pero también da un poco de vergüencita ajena.

"Mira al Paco con ese traje tan ajustado, el reloj dorado y las gafas de sol en interior, va hecho un charrán de cuidado, parece que venga de cerrar un trato en Dubái y no de bajar al bar del barrio."

Estar al alpargate

Se dice cuando alguien va a tope, pegándose una paliza y dejándose la piel, ya sea currando o con cualquier movida. Es estar al límite, sin resuello, como si te fueran a tener que recoger con pala. Muy de cuando te pasas de rosca y sigues igual, cabezón.

"En la barra del pabellón, con la peña pidiendo calimocho sin parar, el Javi estaba al alpargate y aún decía que le daba tiempo a echar un guiñote."

Almorzar

En Aragón almorzar no es un picoteo triste, es casi una religión. Es el pedazo de bocata de media mañana, con su cerveza o su vino, que te salva la jornada y te deja fino para seguir currando. Es como el desayuno serio, contundente, de los que te hacen pensar que igual la vida no está tan mal.

"Tú haz lo que quieras, pero yo sin almorzar un bocata de longaniza con su caña en el bar no arranco ni el lunes ni la cosechadora."

Panizo

En Aragón, el maíz es conocido como panizo. Así que si alguien empieza a hablar del panizo, no te están sugiriendo recetas de pan sino preguntando por la última cosecha de maíz.

"Este año el panizo está creciendo de maravilla, ¡los pollos van a comer como reyes!"

Echizar

En Aragón se usa para hablar de montar un plan loco, casi imposible, pero al que te lanzas con toda la ilusión del mundo. Es como decir que vais a hacer una misión épica aunque sepáis que igual sale regulinchi. Muchas veces acaba en chapuza gloriosa, risas y una historia que contar en el bar.

"Esta noche vamos a echizar y montar una cena gourmet en el piso con hornillo de camping, luz cortada y el vecino del quinto rajando por el patio"

Ser más raro que un sol en Aragón

Se usa para decir que alguien es muy peculiar, que se sale de la norma pero a lo bestia. La gracia está en comparar lo raro que es con ver un sol despejado en medio de esas nieblas mañaneras aragonesas que parecen eternas. Es una forma cariñosa y un poco cachonda de remarcar lo extravagante que puede llegar a ser alguien.

"Mi primo se levanta a las cinco para correr, luego se pone a tocar la bandurria al gato y desayuna gazpacho caliente, está más raro que un sol en Aragón, te lo juro."

Hacer el mueble

Se dice de alguien que está ahí plantado sin hacer nada de provecho, como si fuera una estantería del salón. Está presente, ocupa espacio, pero ni ayuda ni se implica, solo calienta silla y mira. Es una forma un poco burlona de señalar al típico que se escaquea del curro. Y oye, tiene su mala leche pero también su gracia.

"Tía, ayer montando las peñas y el Javi ahí, haciendo el mueble, apoyao en la barra mientras los demás cargábamos cajas como mulos."

Parecer un mueble

Se dice de alguien que está tan parado, cortado o callado que parece parte del decorado, como si fuera una silla más del salón. Se usa mucho cuando alguien va a una fiesta, reunión o quedada y no se integra nada, ni habla, ni se mueve, ni aporta. Vamos, que está presente de cuerpo pero ausente de espíritu, como un mueble olvidado en la esquina.

"Fuimos al botellón en casa del Javi y el Dani parecía un mueble en el sofá, ni bailó, ni habló, ni se rió con los chistes, estaba más tieso que el aparador de la abuela."

Estar a la virulé

Se dice cuando estás hecho polvo, sin fuerzas o medio reventado, ya sea por curro, resaca o porque la vida te ha pasado por encima. Es como soltar un “estoy fatal” pero con gracia y un puntito dramático. Muy de andar arrastrando los pies y pedir tregua, vaya.

"Ayer me dio por subir al Moncayo en zapatillas y hoy estoy a la virulé, ni pa’ bajar a por el pan, maño."
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