Se dice cuando alguien está coladísimo por otra persona, en plan enamorado hasta las trancas y sin disimular. También vale para una afición o un capricho que te tiene loco, como si te hubieran echado un hechizo. Es muy de Aragón, con su toque de longaniza, y suena a que ya no hay vuelta atrás.
"Mira al Paco, lleva dos horas enseñando fotos de su chico y hasta le ha puesto su nombre al perro. Está frito por la longaniza, y en el bar ya lo sabe todo el mundo."