Se dice cuando alguien va a tope, pegándose una paliza y dejándose la piel, ya sea currando o con cualquier movida. Es estar al límite, sin resuello, como si te fueran a tener que recoger con pala. Muy de cuando te pasas de rosca y sigues igual, cabezón.
"En la barra del pabellón, con la peña pidiendo calimocho sin parar, el Javi estaba al alpargate y aún decía que le daba tiempo a echar un guiñote."