Diminutivo de teporocho, que en México se usa para referirse a un borrachín de la calle o alguien bien tirado por el alcohol. Decir teporochito puede sonar más de carrilla que de odio, como cuando el compa ya anda medio perdido pero sigue cotorreando. Ojo, no es precisamente un halago fino, pero tiene su gracia.

"No manches, ahí viene el Chuy bien campante desde las 10 am, contando que se echó un palomazo con Los Tucanes. Ya llegó el teporochito del barrio otra vez."

En Monterrey se lo dices al compa que, aunque ande corto de lana, siempre se las ingenia para que haya chelas, carne y plan. Es el que aparece con presupuesto fantasma cuando todos ya están en modo fin de quincena. No es exactamente un teporocho de la calle, más bien el rey del milagro fiestero. Y sí, da coraje.

"Wey, Javi otra vez llegó con chelas y un kilo de arrachera, y yo con 20 pesos en la cartera. Ese vato es nuestro teporochito, siempre saca pa'l asador."

En la CDMX se usa para referirse, en diminutivo, a un teporocho: alguien bien tirado a la calle, a veces alcohólico, que anda deambulando y suele oler a chela o solvente. Puede sonar medio burlón o hasta cariñoso según el tono, pero no es precisamente un halago. Tiene su lado de humor negro, la neta.

"No manches, ese vato ya anda de teporochito desde temprano, se echó tres caguamas y ahora está platicando con el poste como si fuera su compa."

Se refiere a esa leyenda urbana hecha carne que aparece en los momentos más inesperados con las botellas llenas de historias paranormales y anécdotas tan increíbles que uno nunca sabe cuándo pasan de rumores a realidad, según él su abuelo luchó contra ovnis en los cincuenta.

"Fíjate que el Rolando, nuestro teporochito tijuanero, juró anoche que intercambió hermanos perdidos por vino tibio con un titiritero psicodélico de Rosarito. ¡Esto es clubes Midnight mara intergaláctica!"

Forma medio cariñosa medio burlona de hablar del compa que siempre anda medio entonado, con su chelita en la mano y la risa floja. Es como decir borrachito de confianza del barrio, el que ya todos conocen por pistear diario. Suena chistoso, pero también trae su toque de crítica, así que se usa con cuidado.

"Ya llegó el Carlitos, el teporochito del barrio, con su caguamita en bolsa negra diciendo que solo venía por una y ya va en la cuarta, bien feliz saludando a todo mundo"

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