Se dice cuando vas a mojar el gaznate, o sea, a beber algo para refrescarte o quitarte la sed. Suele sonar a broma y un poco a expresión de abuelo, pero se usa para proponer unas cañas o un trago después del curro, del calor o de una caminata. Vamos, hidratarse con alegría.
"Llevo la garganta como esparto, así que tira pa’l bar y rentamos el gaznate con dos cañas bien frías y unas bravas, ¿no?"