Yaracuy es la tierra de María Lionza, misterio y una naturaleza exuberante. Los yaracuyanos viven entre mitos y montañas con un folclore que mezcla lo indígena con lo africano y lo español de una forma única.
Tener el guáramo
Se dice cuando alguien tiene coraje y se planta sin temblarle el pulso. También vale para esa actitud de seguridad y descaro que te hace tirar pa'lante aunque todo esté cuesta arriba. Es muy de Venezuela y suena a respeto inmediato, como diciendo: esa persona sí tiene con qué. Y sí, tiene su flow.
Sudor de sobaco
Se le dice a alguien que es insoportable de lo pegajoso: no se despega, ladilla, invade tu espacio y te agota. La imagen es clarita y medio asquerosita, como el sudor en la axila en un día de calor bravo. Es burla, no un piropo, pero tiene su gracia si hay confianza.
Camarera de sueños
Forma bien poética de llamar a una cama tan cómoda que parece que te atiende y te sirve sueños a domicilio. Se dice cuando te quedas pegado en la mañana, con cero ganas de pararte a enfrentar el mundo, el trabajo o la universidad. Suena cursi, sí, pero cuando la sábana te abraza, se entiende.
Irse pa' el carajo
Se usa cuando algo se fue al demonio, se arruinó feo o se descontroló por completo. Vale para planes que se caen, situaciones que se ponen imposibles o cosas que salen mal de golpe. Es vulgar, sí, pero súper común en Venezuela y bien expresiva cuando ya no hay nada que salvar.
Sudar whisky
Se dice cuando alguien está tan borracho, tan trasnochado o tan pasado de tragos que parece que en vez de sudor le sale alcohol. Vamos, que huele a licor a dos metros y tiene cara de haber bebido hasta el agua del florero. Es una forma exagerada y bien gráfica de decir que anda vuelto nada.