En Yaracuy, un mamarracho es alguien o algo tan mal arreglado que parece que se vistió a oscuras después de una rumba épica. Puede ser la pinta, el peinado o hasta una decoración toda chimba, llena de colores que no pegan ni con cola. No siempre es con mala intención, pero sí deja claro que la cosa quedó bien fea, aunque a veces haga gracia.
En Cojedes se usa para hablar de alguien o algo que es un desastre andante, medio ridículo, todo remendado, pero que igual cae bien y termina dando risa. Puede ser una persona mal vestida, un carro todo parchado o cualquier cosa que se vea chimba pero tenga su encanto. Es medio burla cariñosa, no siempre es mala vibra.
En el Valle del Cauca se usa para señalar a alguien que está mal vestido, todo desarreglado o haciendo el ridículo sin pena. También puede sonar medio cariñoso cuando es un pana que hace puras bobadas y te saca risa. Es como decirle payaso, pero con sabor caleño, y hay que admitir que a veces suena hasta tierno.