¡Te lo juro por Cojedes!

Expresión venezolana que se usa para jurar algo con mucha seriedad pero metiéndole picardía y sabor local. Es como decir que hablas totalmente en serio, pero en vez de jurar por Dios o por tu mamá, juras por Cojedes, que suena gracioso y cercano. Y hay que admitir que el nombrecito ayuda al chiste.

"Chamo, yo no fui el que se bajó la botella de ron, te lo juro por Cojedes que cuando llegué ya estaban todos prendidos"

Sentirse como una arepa sin mantequilla

Se usa cuando alguien está pasando por un bajón fuerte, medio vacío por dentro, como desabrido. Es esa vibra de andar triste, sin chispa, como una arepa pelada sin su mantequilla que le da la vida. Básicamente es sentirse incompleto, medio depre y con el ánimo por el piso, y hay que admitir que la comparación es buenísima.

"Desde que lo botaron del trabajo, el pana anda como una arepa sin mantequilla, todo apagado, sin plata ni ganas ni pa' salir a echarse unas frías en la esquina."

Estar echando tierra pa' cacao

Expresión llanera que se usa cuando alguien está metido en un trabajón duro, complicado y medio ingrato, como sembrar cacao en una tierra que no ayuda mucho. Es como decir que la persona está luchando bastante para lograr algo, sudando la gota gorda, aunque a veces ni se vea mucho el resultado. Y hay que admitir que suena bien sabrosa.

"Ese compadre anda echando tierra pa' cacao con el gimnasio, pero sale y se mete tremenda ración de empanadas con malta fría en la esquina."

Saber a guayoyo

Se usa cuando algo te deja con cara de ¿ya? porque fue flojo, superficial o mucho menos intenso de lo que prometía. Viene del café guayoyo, que es bien aguadito comparado con un espresso. Es como decir que la cosa quedó insípida, sin fuerza, y honestamente da un poquito de arrechera.

"Chamo, esa rumba pintaba brutal y al final supo a guayoyo, cuatro luces locas, DJ dormido y la gente más apagada que nevera desconectada."

Servir la arepa

Expresión coloquial usada para decir que alguien se esfuerza a tope, se pone las pilas y se entrega con ganas a una tarea, trabajo o proyecto. Viene de la idea de preparar y servir una arepa bien hecha, con cariño y sin racanear en el relleno. Suena sabroso, pero en el fondo va de meterle corazón a lo que haces.

"Mijo, si queremos que este negocio despegue hay que servir la arepa desde temprano, nada de estar rascándose la barriga viendo la novela."

Soplao

En Cojedes se usa para hablar de alguien exageradamente flaco, de esos que parecen un alambre con patas. Es el típico pana que uno ve y piensa que si deja de comer una arepa más se desaparece. Es burla cariñosa, no crueldad pura, aunque a veces pique un poquito cuando te lo sueltan de frente.

"Mira a Luis, vale, está tan soplao que si se salta una cena más lo confunden con el alambre de púas del corral."

Ranflón

En Cojedes se usa para hablar de un carro viejo, destartalado y medio moribundo, que suena a lata, bota humo y uno no sabe si va a llegar a la esquina sin desarmarse. Es ese coche que da pena ajena pero igual lo sigues usando porque no hay más, y hasta le agarras cariño al condenado.

"Hermano, ese ranflón tuyo sube la cuesta echando humo, sonando a matraca y con las puertas amarradas con cabuya, parece carro de película de terror barata."

Echársela de sapo

Expresión muy usada cuando alguien se las da de sabroso, presume que se las sabe todas o quiere tener siempre la última palabra. Es ese personaje que habla con seguridad extrema aunque a veces ni idea tiene, pero igual se infla el pecho. Básicamente es ir por la vida alzado y echando cuento como si fuera la máxima autoridad en todo.

"Anoche en la reunión estaba Luis echándosela de sapo, explicando cómo arreglar la economía del país mientras ni para cuadrar la quincena le alcanza."

Estar hecho un morroco

Se usa en Cojedes para vacilar a alguien que está haciendo algo torpemente, fallando una y otra vez y armando más lío del que resuelve. Es como decir que está hecho un desastre andante, que todo lo que toca lo enreda. Suena cariñoso pero también es medio regaño, y hay que admitir que tiene su gracia cuando lo sueltas en el momento justo.

"Chamo, llevas como media hora tratando de colgar ese cuadro y cada vez queda más chueco, mejor suelta el martillo, que estás hecho un morroco."

Casarse con el chisme

Se usa cuando alguien vive pegado al chisme, metido en todos los bochinches del barrio como si hubiera firmado un contrato de por vida con el rumor. No se pierde un cuento, le encanta el salseo y siempre anda pendiente de lo que hace todo el mundo. Es medio tóxico, pero hay que admitir que a veces entretiene.

"Chamo, viste a Mariela, ni trabaja ni estudia, pero se sabe hasta el chisme del perro del vecino, esa se casó con el chisme en Cojedes."

Pegáo como leche 'e burra

Se usa en Cojedes para hablar de alguien que no se despega ni a la de tres, bien sea un pretendiente intenso, un amigo fastidioso o un vendedor cansón. La comparación viene de la idea de que la leche de burra, cuando se riega, queda toda pegostosa y cuesta un mundo quitarla. Es una forma medio cómica de decir que la persona es súper insistente.

"Muchacha, ese tipo está pegáo como leche 'e burra, te escribe por WhatsApp, por Instagram y hasta le pidió tu número a la vecina chismosa del barrio."

Hacerse el castillo

Se usa para hablar de alguien que se hace el importante, se cree la gran cosa o se monta una película en la cabeza, como si viviera en un palacio imaginario. Es esa persona que llega y actúa con aires de realeza sin que nadie le haya dado corona. Y hay que admitir que a veces da más risa que rabia.

"Mira a Luis, llegó tarde, no saludó a nadie y ahora se está haciendo el castillo con la botella ajena como si fuera el dueño de la rumba"

Ponerle sabor

Cuando alguien le pone energía o entusiasmo a algo, como que lo vive al máximo. ¡Nada de andar con ganas flojas!

"Mira cómo baila la abuela en la fiesta, le está poniendo sabor. Esa mujer tiene más chispa que una pila nueva."

Tirarle el trompo

Expresión muy usada cuando alguien lanza indirectas o se manda mensajitos con segundas intenciones románticas, como tanteando el terreno a ver si hay chance. Es como coquetear, pero de forma medio disimulada y juguetona. A veces funciona y a veces quedas en ridículo, pero igual uno insiste, porque el amor y el chisme siempre jalan.

"En la reunión del barrio Luis no perdió tiempo y le tiró el trompo a la vecina nueva, pero la chama solo se rió y siguió bailando salsa con otro pana"

Corazón de auyama

Expresión venezolana para decir que alguien se enamora facilito, que cualquier detalle cursi le derrite el alma. Es como tener el corazón blandito, sin coraza, todo sensible y dispuesto a caer en cada romance que se le cruza. Suena tierna, pero también va con su toque de chalequeo, porque a veces provoca decirle que se controle un pelo.

"Mija, no le mandes más noticas de voz a Luisito, que ese carajito es un corazón de auyama y mañana te está pidiendo matrimonio por WhatsApp"

Llamar la burra

Expresión muy usada para decir que ya toca parar el trabajo para comer, echarse algo al estómago o descansar un ratico. Es como cuando el cuerpo se pone terco como una burra y no da más hasta que le das comida. Suena graciosa, pero en el fondo es una señal de auxilio del hambre.

"Chamo, tengo el estómago pegado a la espalda, vamos a llamar la burra y caerle a esas empanadas antes de que me desmaye en la oficina."

Cumplirte el pan de agua

Expresión coloquial usada cuando toca cumplir con una obligación pesada, seria o ineludible, aunque no tengas ni media gana. Es como decir que hay que hacer lo que toca, sí o sí, pero con un sabor bien criollo y medio cómico. Suena a resignación divertida, como quien va refunfuñando pero igual se arregla y sale.

"Mija, yo quería quedarme viendo la novela, pero me tocó cumplirme el pan de agua e ir a la reunión de condominio con esos vecinos fastidiosos."

Tener la vista cojedense

Expresión usada en Cojedes para hablar de alguien que siempre le busca el lado bueno a todo, aunque el mundo se esté cayendo a pedazos. Es esa gente que ve oportunidad en el desastre, que se ríe del caos y se lo toma con filosofía. A veces provoca abrazarlos y a veces provoca sacudirlos, pero igual caen bien.

"María tiene la vista cojedense, la tipa se quedó sin luz, sin agua y sin señal, y dice que mejor así porque por fin puede ver las estrellas y chismosear con los vecinos en la acera."

Esqueleto

En el llano cojedeño llamar a alguien esqueleto es decir que siempre se pela cuando toca meter el lomo en las faenas. Es el típico que se esfuma cuando hay que arrear ganado, limpiar potreros o marcar becerros. Está ahí para el chisme y el sancocho, pero para el trabajo duro se vuelve transparente, casi como si fuera puro hueso sin fuerza.

"Muchacho, deja de ser esqueleto y ven a ayudar con estos becerros, que cuando hay carne en vara sí apareces más rápido que toro en celo."

Ranchear

En Cojedes se usa para hablar de irse con los panas a un plan relajado, casi siempre al llano o a una finca, a comer sabroso, tomar algo, poner música durísimo y echar cuentos hasta tarde. Es como desconectarse de los peos de la semana y vivir la vida sabroso, con polvo, risas y cero estrés.

"Mija, el viernes vamos a ranchear pa'l llano, llevamos carne, cocuy, el cornetón y que amanezca tocando arpa y cantando joropo como unos locos."

Estar lobo

En Cojedes decir que alguien está lobo es que tiene un hambre brutal, de esas que te suenan las tripas como tambor y te comerías hasta lo que no te gusta. Es más que tener hambre normal, es estar desesperado por comida. Y la verdad, suena tan dramático que hasta da risa usarlo.

"Hermano, no he desayunado ni almorzado, estoy lobo, si me pones una vaca entera me la bajo con arepa y todavía pido postre"

Echar los cuentos de la montaña

Expresión usada cuando alguien agarra una historia sencilla y la convierte en una novela épica, metiéndole drama, adornos y exageraciones por todos lados. Es como cuando te cuentan que fueron a la tienda y lo narran como si hubieran cruzado la selva amazónica. A veces hace gracia, pero también provoca decirle que se relaje un pelo.

"No le pares a Juanito, que ese carajo siempre anda echando los cuentos de la montaña, y al final la gran aventura fue que se quedó sin saldo en el celular y nada más."

Tremendo caramelo

En Cojedes se usa para decir que alguien está buenísimo, que entra por los ojos y parece todo dulzura. Es como remarcar que la persona es muy atractiva, medio provocativa y que llama la atención donde llega. A veces se suelta con tono de broma, como insinuando que hay más fachada que contenido, pero igual suena sabroso.

"Viste al nuevo profe de educación física, chamo, tremendo caramelo, todo marcado, pero cuando habló de historia de Venezuela se quedó más perdido que turista en Las Vegas."

Corto 'e plata

Expresión muy usada en Cojedes para decir que alguien está pelando, sin un medio en el bolsillo y viendo cómo estira los churupos hasta fin de mes. Es el estado natural del estudiante, del bohemio y de medio mundo por allá. Suena gracioso, pero cuando te toca a ti no hace tanta risa, aunque igual uno se lo toma con humor.

"Hermano, ni sueñes con ir pa' la rumba, estoy corto 'e plata, se me fue todo en pasajes, empanadas y una birra tibia en la esquina."

Eres un caramelo con patas

Se usa para decirle a alguien que es tan dulce, tierno o encantador que parece una golosina caminando. Es un piropo juguetón, medio cursi pero con buen rollo, ideal para amigos, pareja o esa persona que siempre está pendiente de los demás. Y la verdad, cuando te lo dicen, sube el ánimo cosa mala.

"Cuando me trajo arepitas recién hechas y un cafecito bien cargado, yo le solté: Eres un caramelo con patas, vale, así da gusto vivir en Cojedes"

Caserío

En Cojedes se usa para hablar del grupo de panas que siempre se reúne en el mismo sitio, casi siempre una casa donde se arma la conversa, el chisme, la risa y a veces la bebedera. No es solo el lugar, también es la gente y el ambiente. Cuando dicen caserío, ya sabes que la tarde se va a alargar sabroso.

"Esta noche hay caserío en lo de la Negra, así que cae temprano pa’ agarrar puesto, echar cuentos, jugar truco y ver quién se aparece con la cava llena."

Echarle un camión

Expresión muy usada para decir que hay que meterle muchísimo esfuerzo, ganas y energía a algo, como si estuvieras empujando o cargando un camión tú solito. Es como decir que no vale hacerlo a medias, sino con todo el ánimo del mundo. Y la verdad, suena tan exagerado que hasta motiva un poco.

"Mija, si quieres que estas hallacas queden de rechupete pa' Navidad, hay que echarle un camión en la cocina, porque eso no se hace en dos patadas ni con flojera."

Desinstruido

Se usa para hablar de alguien bien bruto o ignorante, como que la escuela le pasó por al lado y ni la saludó. No es solo despistado, es que parece que todo lo que sea aprender le da alergia. Suena duro, pero entre panas se suelta con burla y cariño, aunque a veces pica un poquito.

"Vale, el tipo está tan desinstruido que preguntó si en Cojedes había playa y que quería irse en metro hasta la orilla a comerse una empanada de cazón"

Ampliarse más que un tequeño

Se usa en Cojedes para rajar de alguien que se agranda todo ridículo, se cree más de lo que es o se da una importancia brutal sin tener con qué respaldarla. La gracia está en compararlo con el tequeño que se infla todo loco cuando lo fríen. Es como decir que el pana está sobreactuando durísimo, y da hasta risa.

"Chamo, viste a Luis en la reunión, hablando como si fuera el dueño de la empresa y ni contrato fijo tiene, se está ampliando más que un tequeño."

Montar gallo

Expresión llanera para cuando alguien se pone a echar cuentos inflados, medio embusteros y bien adornados, solo para vacilar o llamar la atención. Es como armar una película en plena conversa, con detalles que nadie se cree pero igual hacen reír. No siempre es malintencionado, a veces es puro show y la gente se presta para el juego.

"Vale, no le pares a Pedro, ese vive montando gallo que si tiene finca en el llano, avión privado y hasta un jaguar de mascota allá en Cojedes"

Mamarracho

En Cojedes se usa para hablar de alguien o algo que es un desastre andante, medio ridículo, todo remendado, pero que igual cae bien y termina dando risa. Puede ser una persona mal vestida, un carro todo parchado o cualquier cosa que se vea chimba pero tenga su encanto. Es medio burla cariñosa, no siempre es mala vibra.

"Mira a ese mamarracho, con la camisa por fuera, los zapatos rotos y el pelo todo parado, y todavía se cree el más papacito del barrio."

Echar vaina

Expresión venezolana para cuando alguien se burla de otro de forma relajada, entre panas, sin mala intención. Es como fastidiar, molestar o tirar chistes a costa de alguien, pero en plan de juego. Aunque suena fuerte, casi siempre es cariño disfrazado de chalequeo, y hay que admitir que tiene bastante gracia cuando se usa bien.

"Hermano, deja de echarme vaina por el corte de pelo, que el barbero estaba medio prendido y yo también, pásame la arepa y no jodas más."

Limón dulce

En Cojedes se usa para hablar de esa gente que parece amargada, seria o con cara de pocos amigos, pero que por dentro es un amor. Es como cuando agarras un limón pensando que va a ser ácido y resulta dulce, tipo mandarina engañosa. Es una forma cariñosa de decir que alguien es mejor de lo que aparenta.

"No le tengas miedo a la jefa, vale, esa mujer es un limón dulce. Llega uno todo cagado a la oficina y termina saliendo con café, chisme y hasta permiso pa' irse más temprano."

¡Coño e' pesar!

Expresión muy coloquial de Cojedes para quejarse de alguien que es cansón, ladilla, que jode y jode sin parar. Se suelta cuando la persona ya tiene rato fastidiando y uno está a punto de explotar, pero igual se dice con cierto tono de burla. Es como mezclar molestia con cariño, aunque a veces se nota que el fastidio es bien real.

"Marico, el vecino lleva media hora tocando la corneta frente a la casa, coño e' pesar, uno aquí tratando de dormir la siesta y ese tipo dale que dale con el escándalo"

Echar la miadera

Expresión llanera para esas conversas eternas donde la gente se sienta a hablar paja, chismear, recordar cuentos viejos y soltar anécdotas sin apuro. No hace falta tema serio, es puro matar el rato con buena compañía y brisita sabrosa. Es casi un ritual social, y hay que admitir que cuando se arma bien, provoca no pararse nunca.

"Hoy no hicimos nada en la finca, puro echando la miadera en el corredor con café colao, hablando de las vacas, de la vecina chismosa y del apagón que seguro viene otra vez."

Tiempea

Se usa cuando alguien lanza indirectas tan obvias que ya ni son indirectas, más bien gritos disfrazados. Es esa persona que sube estados, tuits o historias tirando puyas claritas para que cierto alguien las vea y reaccione. Básicamente está buscando atención a lo loco, y uno desde afuera lo ve y piensa que tiempea durísimo, sin pena alguna.

"Lucía anda subiendo estados larguísimos con canciones cortavenas y frases tirando puya al ex. Esa chama sí tiempea, todo el mundo sabe que es con él y ella jurando que nadie se da cuenta"

Lanzar la flecha

Se usa cuando alguien mete cizaña a propósito, tirando comentarios malintencionados para ver si se arma el peo. Es como ese pana que suelta indirectas, provoca discusiones y después se hace el loco. Básicamente es buscar pelea por puro gusto, y hay que admitir que a veces lo hacen con bastante estilo venenoso.

"Marico, deja de lanzar la flecha en el grupo, que ya casi se arma tremendo peo por tus comentarios venenosos."

Lamecha

Se usa para señalar a la persona que vive pegada al jefe o a quien manda, lanzando halagos exagerados y favores baratos para ganar puntos. Es el típico que ríe todos los chistes malos y se ofrece para todo con tal de quedar bien. Básicamente, un adulador profesional con cero dignidad y mucha maña.

"Mira a Carlos, se quedó hasta tarde ayudando al jefe a ordenar papeles y ni le pagan horas extra, ese pana sí es un lamecha declarado."

Musiú

Originalmente se usaba para hablar del extranjero, del gringo o del que no es de aquí. En Cojedes se volvió más sabrosa la cosa y ahora le decimos musiú a cualquier vaina rara, fuera de lugar o que se nota que no es de la zona. Es medio burla cariñosa, medio crítica, y la verdad es que suena demasiado sabroso.

"Mira ese pana con medias hasta la rodilla y sandalias, vale, está más musiú que una hallaca con kétchup"

Ir pa' la playa

Expresión llanera para decir que alguien se va a rascar la barriga todo el día, sin hacer nada productivo, como si estuviera tirado en una playa con brisa y coco en mano. La gracia es que en Cojedes no hay mar, así que es puro vacile para hablar de flojera extrema y vida de cama y sofá.

"Mamá, hoy no cuentes conmigo pa' nada, estoy fundido, así que cierro los ojos, prendo el ventilador y me voy pa' la playa hasta nuevo aviso."

Caja de mangos

Se usa para hablar de un desorden brutal, un chismeo colectivo o una confusión donde todo el mundo mete la cuchara. Es como cuando se arma un bochinche tan grande que nadie entiende nada, pero igual todos opinan. Muy de pueblo, muy sabroso, aunque a veces provoca salir corriendo del escándalo.

"Chamo, desde que la vecina dijo que vio al alcalde con la amante, el grupo de WhatsApp del edificio es una caja de mangos, todo el mundo escribiendo locuras y mandando notas de voz larguísimas."

¡Esa vaina es noble!

Expresión muy usada en Cojedes para decir que algo sale buenísimo, aguanta palo y casi no da problemas. Se aplica mucho a carros, electrodomésticos o cualquier cosa que no se daña fácil y cumple sin drama. Es como decir que es confiable, rendidor y cero rollo, y la verdad es que suena bastante cariñoso.

"Chamo, ese carro es del 2005 y todavía anda fino, esa vaina es noble, lo metí por trocha, huecos y barro y ni se quejó"

Echar un cuento

Expresión muy usada para ponerse a contar una historia, un chisme o alguna anécdota sabrosa, con todo el drama y los detalles posibles. No es solo hablar, es sentarse a echar el cuento con calma, reírse, exagerar un poquito y matar el tiempo con la gente. Básicamente, excusa perfecta para rumbear de palabra.

"Chamo, vamos pa' la plaza a echar un cuento, que te tengo un chisme de la vecina que ni en novela turca se ve esa vaina."

Pegar un yeyo

Cuando alguien se queda en shock, como si le hubiese dado un micro infarto del susto o la sorpresa. Muy típico cuando pasa algo inesperado.

"¡Chamo! Cuando vi la nota de matemáticas casi pego un yeyo del coroto que me dio."

Andar arropao

Se usa para hablar de alguien que anda embobado, súper enamorado o con un crush tan intenso que se le olvida el resto del mundo. Vive pendiente de esa persona, todo lo ve color rosa y no aterriza ni a golpes. Es como ir por la vida envuelto en una cobija de cursilería, pero con bastante sabor llanero.

"Desde que conoció a Jessica, Ricardo anda arropao, se le olvida el cumpleaños de la mamá, el pago del alquiler y hasta sacar al perro, puro mandar noticas de voz empalagosas."

Está otoñal

Dicho cuando alguien anda medio loco, despistado o actuando raro, como si ya le pegara la melancolía del otoño aunque acá ni tengamos estaciones.

"¿Viste a Juan hoy? Se quedó mirando el piso por 5 minutos sin decir nada. Ese pana está otoñal."

Tarifar

En Cojedes se usa para hablar de esa gente que le pone precio a todo al vuelo, como si tuviera una calculadora pegada al cerebro. Estás hablando tranquilo y ya te están diciendo cuánto vale cada cosa. Es muy de vendedor criollo que no pierde chance de hacer negocio, y la verdad es que hace gracia verlo en acción.

"Estábamos echando cuento de los mangos del compadre y ya José estaba tarifando cada mata, cada tobo y hasta la cosecha del año que viene, como si fuera dueño del mercado entero."

Guarandinga

Palabra bien llanera para hablar de esos autobuses viejos, ruidosos y medio armados con alambre que igual te llevan a donde sea. La guarandinga suele ir llena de gente, gallinas, sacos y chismeo sabroso. Es incómoda, lenta y hace un escándalo, pero uno le agarra cariño porque siempre aparece cuando más la necesitas.

"Apúrate, compa, que si se va la guarandinga de las cinco nos quedamos varados en el caserío y toca cruzar el río con los zapatos en la mano y los corotos en la cabeza"

Leerse un libro

Expresión irónica que se usa cuando alguien se inventa un cuento o exagera tanto que parece novela de fantasía. Literalmente es leer, pero aquí es más bien tirar puya y burlarse de quien echa historias que no se las cree ni su abuela. Es muy de panas cuando alguien se pasa de creativo con lo que cuenta, y la verdad es que suena bastante cómica.

"Chamo, Pedro dijo que tiene tres novias en Miami y una en Dubái, ese sí que se lee libros cuando empieza a hablar paja."
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