Se dice cuando alguien se pone a contar una historia o anécdota, casi siempre adornada con exageraciones para que suene más brutal y dejar a la gente con la boca abierta. Puede ser inocente y gracioso, o puro cuento para hacerse el importante. Vamos, el típico que te suelta una película y espera aplausos.

"En la cola del abasto, el pana empezó a echar un cuento de que cazó un caimán a mano limpia. Todos: ajá, sí, claro, y yo soy astronauta."

En Carabobo se usa para decir que alguien se pone a contar una anécdota, chisme o historia, casi siempre bien adornada para que suene más sabrosa. No es solo informar, es montar el show, meterle drama, exagerar un pelo y tener a todo el mundo pegado escuchando. Y hay que admitir que cuando alguien echa buen cuento, eso engancha duro.

"Marico, ayer nos quedamos frente al edificio hasta las tres de la mañana echando cuento, y el vecino del 4B echó un cuento tan loco que casi se nos olvida que hoy había que madrugar."

En Lara se dice cuando alguien se pone a hablar largo y tendido y se lanza a contar una historia bien adornada, a veces inventada o exagerada, para impresionar o entretener. No siempre es mala intención, es más el show y la labia. Vamos, que se puso a echar cuento y tú a ver si le crees.

"Anoche Juan se puso a echar un cuento del viaje y juraba que cenó con un astronauta en París. Yo lo miraba y decía: ajá, sí, cómo no."

En Venezuela se dice cuando te pones a contar una historia o una anécdota, normalmente en plan relajado, para entretener a la gente. Puede ser algo real o medio adornado, porque a veces uno le mete sazón y termina siendo puro cuento. Se usa mucho entre panas, en la casa o en la calle.

"Me fui pa’ la plaza y me puse a echar un cuento con los panas de cuando casi me monto en el carro equivocado. Terminé muerto de la risa y ellos también."

Panameñismo muy usado para hablar de ponerse a conversar largo y tendido, contando anécdotas, chismes y detalles sabrosos. Muchas veces se exagera un poco para que la historia tenga más sazón y la gente se ría. Es como sentarse a desmenuzar lo que pasó, con calma, morbo y bastante creatividad, que para algo está el cuento.

"Manito, prende el aire y saca algo de tomar, que hoy sí vamos a echar un cuento bien sabroso de todo lo que pasó en la playa el domingo."

Se dice cuando alguien se pone a contar una historia con todo el show: larga, sabrosa y con más adorno que verdad. Puede ser para entretener, para justificar algo o para echarse flores. No siempre es mentira, pero casi siempre viene con dramatismo nivel telenovela. Si te lo hacen, prepárate un cafecito porque va pa’ rato.

"Me lo conseguí en la parada y empezó a echar un cuento de que lo persiguieron tres motorizados y un perro policía. Yo nada más asentía, porque ese pana no se calla."

Decir algo que suena a pura fantasía o mentira, como cuando te cuentan una historia increíble y piensas '¡aja, cuéntame más!'.

"Carlos vino contando que se encontró un tesoro enterrado en el patio. ¡Ese man siempre echando cuentos!"

En Barinas se dice cuando alguien se pone a contar una historia, una anécdota o un chisme con ganas, como para entretener o enganchar a la gente. También puede ir con intención de convencerte de algo o venderte una idea. Vamos, que cuando alguien va a echar un cuento, agárrate que viene labia y sabrosura.

"Chamo, si te sientas con el abuelo, alista el cafecito porque te va a echar un cuento larguísimo de cuando se iba a caballo pa' la finca y todo era pura aventura."

Expresión caraqueña para decir que vas a contar una historia con todo el sabor, metiéndole detalles sabrosos, chisme, drama y hasta un poquito de exageración si hace falta. No es solo narrar, es montar el show con tu cuento, como si fueras el narrador oficial del barrio. Y hay que admitir que cuando alguien echa buen cuento, uno se queda pegado.

"Chamo, siéntate aquí con tu refresco que te voy a echar un cuento de la rumba de anoche, había policía, ex tóxica, vecino chismoso y casi terminamos bailando en la patrulla."

En Barinas y en buena parte de Venezuela, echar un cuento es ponerse a narrar algo, casi siempre con adornos, exageraciones y detalles inventados para que suene más sabroso. Puede ser para impresionar, para echar broma o solo para matar el tiempo. A veces es inocente y a veces es tremenda labia, pero igual entretiene bastante.

"No me vengas a echar un cuento, chamo. Que te paró Shakira en la autopista para pedirte la hora suena más falso que billete de tres bolos."

Expresión muy usada para ponerse a contar una historia, un chisme o alguna anécdota sabrosa, con todo el drama y los detalles posibles. No es solo hablar, es sentarse a echar el cuento con calma, reírse, exagerar un poquito y matar el tiempo con la gente. Básicamente, excusa perfecta para rumbear de palabra.

"Chamo, vamos pa' la plaza a echar un cuento, que te tengo un chisme de la vecina que ni en novela turca se ve esa vaina."

En Bolívar se usa para hablar de ponerse a conversar relajado, sin apuro, contando anécdotas, chismes y locuras de la vida. No es una reunión seria, es más bien sentarse a echar broma y soltar cuentos hasta que se haga tarde. Es de esas expresiones que ya te invitan a buscar una silla plástica y un cafecito.

"Chamo, cae pa' la esquina más tarde, compramos unas malta y nos quedamos echando un cuento sabroso hasta que los zancudos nos boten."

Expresión muy usada para ponerse a hablar largo y tendido, ya sea para chismear, relatar una anécdota sabrosa o soltar una excusa medio inventada. Es como sentarse a desgranar historias con todo el drama, los detalles y el salseo posible. Y cuando alguien sabe echar un cuento bien, uno se queda pegado escuchando.

"Cada vez que me llama Juan es para echarme un cuento larguísimo de sus locuras en la playa, que si casi se cae del bote, que si se enamoró de la mesonera y que si perdió las cholas en la arena."

Se dice cuando alguien se pone a contar una historia, una anécdota o un chisme, a veces con su buena dosis de adorno y exageración. No es solo narrar, es sentarse a hablar sabroso y entretener al parche. En La Guajira es plan: venga, arranque, que aquí siempre hay cuento pa' rato.

"Oye compadre, siéntese acá en la sombrita y eche un cuento, que con esta brisa uno se queda oyendo hasta el chisme del chivo."

Se usa para decir que vas a contar una historia o una anécdota, normalmente con lujo de detalles y bien echada pa'lante, como para entretener al que escucha. Puede ser un chisme, una aventura o cualquier vaina que pasó. Muy de panas, de sentarse a hablar y dejar que el cuento fluya sabroso.

"Chamo, acércate un pelo, que te voy a echar un cuento de la rumba del viernes, hubo un peo con el DJ y casi terminamos en la playa."

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