¡Bienvenidos a Bolívar, panas! Aquí donde el oro abunda y el calor te hace olvidar hasta quién eres. El Salto Ángel es tan alto que parece que las nubes le piden permiso para pasar, ¡vaya locura! En Ciudad Guayana la gente se echa sus cuentos en la playa de San Félix, mientras un buen sancocho hierve en alguna olla. Y si te flipan los ríos, prepárate porque el Orinoco no tiene fin ni cuando lo ves desde el puente Angostura. Eso sí, cuidado con los mosquitos que aquí son más duros que una arepa tostada.
Coge valor y echa un pie
Expresión muy usada para decirle a alguien que se anime y se vaya de un sitio donde ya no quiere estar, sea por fastidio, incomodidad o pura ladilla. Es como decir agarra coraje y sal corriendo antes de que la cosa se ponga peor. Suena dramática, pero en verdad suele ir con tono de broma y complicidad.
Estar rodando
En Bolívar se dice que alguien está rodando cuando todo le sale torcido y parece que la mala racha no se acaba nunca. Es como ir dando tumbos por la vida, sin plata, sin suerte y con mil problemas encima. Suena medio dramático, pero también tiene su toque de humor negro, porque uno se ríe para no llorar.
Estar como una puerta
Se dice cuando alguien está medio loco, ido o actuando rarísimo, como si le faltara un tornillo. No siempre es insulto fuerte, muchas veces va en plan vacilón entre panas para señalar que alguien se pasó de intenso o anda en otra. Vamos, que está más perdido que el WiFi del vecino.
Hacer bulto
Se dice cuando alguien está ahí por estar, ocupando espacio y aparentando que hace algo, pero en el fondo no aporta nada. Puede ser en el trabajo, en una reunión o hasta en un plan con panas. Es como decir que está de adorno, pero con malicia criolla. Y sí, se nota a kilómetros.
Ampliado
En Bolívar se usa para decir que alguien quedó llenísimo, reventado de comida, como si se hubiera estirado de tanto comer. También puede usarse para alguien que se pasó aprovechando cosas, pero casi siempre va de jartera sabrosa. Es de esas palabras que suenan suaves pero describen un atracón brutal, y la verdad es que tiene su encanto.
Sacar punta
Se usa cuando alguien le saca provecho a una situación, le encuentra el truco y termina ganando algo, casi siempre con viveza y un pelín de picardía. No tiene por qué ser malo, pero suena a que la persona se movió fino y no dejó pasar la oportunidad. En Venezuela se oye bastante en la calle.
Ver pestañas
En Bolívar se dice ver pestañas cuando alguien está tan reventado que apenas puede mantener los ojos abiertos y se le cierran solos. Es ese punto en el que estás medio dormido, cabeceando, viendo borroso y ya no das más. Básicamente es estar al borde del knockout por puro cansancio, y la verdad es que suena bastante gráfico.
Vino e' la mata
Se usa para decir que algo está brutalmente bueno, de primera calidad, como si fuera lo mejor que salió directo de la fuente original. Es como decir que está tan sabroso o tan bien hecho que parece vino fino recién sacado de la mata. Es muy usada para comida, tragos o cualquier cosa que quede perfecta.
Estar rojo
Se usa para decir que alguien está pasando una pena tan grande que la cara se le pone como tomate maduro. Es esa mezcla de bochorno, calorón y ganas de que la tierra te trague. En Bolívar, cuando te ponen en la candela delante de todo el mundo, el color rojo en la cara es casi uniforme obligatorio.
Casa'e herrero, azadón de palo
Versión venezolana del clásico refrán del herrero, pero con azadón en vez de cuchillo, más criollo imposible. Se usa cuando alguien es experto en algo, pero en su propia casa o vida hace todo lo contrario o lo descuida. Es como ver a un mecánico con el carro echando humo, y hay que admitir que da risa.
Pedir posada
Quedarse a dormir en casa de alguien sin planearlo mucho, generalmente tras una buena rumba y se te pasa la hora de volver. No confundir con la tradición navideña.
¡Esa es la papa!
Se dice cuando algo quedó perfecto, es justo lo que hacía falta o es la opción ganadora. Es como soltar un “eso era” con sabor venezolano, celebrando que diste en el clavo. Sirve para comida, planes, ideas o cualquier cosa que salga redondita. Y sí, suena simple, pero pega duro cuando toca.
Lograrla
Se dice cuando por fin consigues algo que estaba cuesta arriba, casi imposible o que salió de puro ingenio. Es como soltar un “lo hice” con sabor a victoria y un poquito de picardía, porque a veces implica resolver a última hora o con una jugada medio creativa. En Bolívar se oye bastante en plan celebratorio.
Quesillo
En Bolívar, “quesillo” no es solo el postre, también es cuando alguien te ilusiona con una promesa y al final te deja viendo un chispero. Vamos, que te calienta la oreja, te echa el cuento y después se desaparece como si nada. Se usa para señalar al que vacila y no cumple. Y sí, da una arrechera sabrosa.
Nos pillamos
Se usa para despedirse de forma relajada, dejando caer que se verán de nuevo más adelante. Es como decir nos vemos o nos vemos luego, pero con un toque más callejero y confiado. Suena a pana que no se complica y sabe que la rumba sigue en otro momento, y la verdad es que tiene bastante flow.
Echar aceite
Se usa cuando alguien interviene para bajar la tensión, evitar un peo mayor o arreglar un rollo que ya viene caliente. Es como meterse a mediador para que la gente deje de pelear, hable más tranquilo y no termine todo en gritos o portazos. Básicamente, es calmar la cosa antes de que se arme la de San Quintín.
Echar la pea
Expresión muy usada para hablar de salir a rumbear fuerte, beber sin miedo y armar tremenda farra hasta quedar medio doblado. No es solo tomarse unas birras, es entregarse a la noche con ganas, música a tope y pana al lado. Y hay que admitir que cuando se echa bien la pea, las anécdotas sobran.
¡Mande pues!
Expresión bien coloquial para decir ¿cómo fue? o ¿qué dijiste? cuando no escuchaste o no entendiste. Es como pedir que te repitan, pero con ese tonito de confianza que suena medio jocoso. Se usa entre panas, en la calle o en la casa, y queda perfecta cuando hay bulla o andas en otra.
Más animado que chivo con petardo
Se usa para describir a alguien que está exageradamente emocionado, inquieto o pasado de revoluciones, como si le hubieran pegado un susto brutal o le hubieran metido energía por vena. Es muy gráfica, porque te imaginas al pobre chivo corriendo como loco con un petardo atrás. Y hay que admitir que la imagen es tan absurda que da risa.
Estar lámpara
En Bolívar decir que alguien está lámpara es decir que anda pilas, pendiente de todo y no se le escapa ni media. Es como si tuviera radar incorporado para chismes, problemas y cualquier movida rara. A veces hasta da miedito contarle cosas porque uno siente que lo va a descubrir todo de una.
Tumbao
Es la forma de caminar o moverse con ritmo, flow y mucha seguridad, como si tuvieras una salsa interna sonando todo el día. Tener tumbao es andar relajado, con estilo y sin pedir permiso, como si la calle fuera tuya. No es solo caminar bonito, es actitud pura, y cuando lo tienes se nota a kilómetros.
Echarse un pescao
Expresión usada para decir que alguien se va a echar una siesta corta pero intensa, casi siempre por la tarde y con ese calor sabroso que te deja medio derretido. La idea es tirarse a descansar como un pescado buscando sombra fresca en la orilla del río. Es muy de clima caliente y de gente que sabe disfrutar la flojera con estilo.
Tamañote
Forma exagerada y bien jocosa de hablar sobre lo grande o intenso que fue algo, casi siempre un problema, un susto o una sorpresa que te dejó loco. Es como decir que fue enorme, pero con sabor criollo y medio burlón. Aunque suene a diminutivo, en realidad lo que hace es inflar todavía más la magnitud del asunto.
Alzarse
En Bolívar, alzarse es cuando alguien se pone creído, se le suben los humos y empieza a mirar a todo el mundo por encima del hombro. Es como si de repente se creyera artista de novela, con brillitos imaginarios y todo. A veces da risa, pero también cae pesado cuando se le olvida de dónde salió.
Anunciarse
En Bolívar se usa para cuando alguien llega haciendo bulla, llamando la atención a lo bestia, como si necesitara que todo el barrio se enterara de que apareció. No es solo llegar sin avisar, es llegar con show incluido, con gritos, música o chisme fresco. Básicamente, es hacerse notar a punta de escándalo, y a veces hasta hace gracia.
Irse de no te menees
Expresión coloquial que se usa cuando alguien se va rapidísimo, casi huyendo, y desaparece sin dejar ni el polvo. Es como decir que salió disparado, que se esfumó en un segundo y no hubo forma de verlo más. Suena muy dramático, pero la verdad es que queda bastante graciosa en el chisme.
Echarse un pavito
Se dice cuando te vas a tirar una siestica corta, de esas que caen sabroso después de comer y te dejan como nuevo. Es el típico descanso express para recargar pilas sin dormirte toda la tarde. En Bolívar lo sueltan mucho en plan relajado, como quien dice: déjenme quieto un ratico que ando modo pavo.
Dejar el cuarto guindando
Se dice cuando alguien deja un cuarto hecho un desastre, todo regado y patas arriba, como si hubiera pasado un huracán y nadie recogió ni un vaso. Es la típica frase para regañar con sabor venezolano cuando la gente es un desastre ordenando. Vamos, que no es desorden, es crimen contra la limpieza.
Obligo
En Venezuela, sobre todo en el oriente y zonas cercanas, decir obligo es soltar que vas sí o sí, sin excusas y sin chance de echarte para atrás. Es como decir de ley, fijo o toca. Se usa para planes, favores o cualquier cosa que ya quedó cantada. Suena medio retador y tiene su gracia.
Full moda
Se usa para decir que alguien anda vestidísimo, con pinta de revista y todo combinado al detalle. Es como decir que va al último grito, bien planchadito, perfumado y con flow. En Bolívar se suelta mucho cuando alguien se arregla más de lo normal. Y hay que admitir que a veces da hasta envidia sana.
Echar la furia
Se dice cuando alguien se arrecha de golpe y se pone intenso, como que le sube la presión y suelta la rabia sin filtro. Es ese momento en que pierde la paciencia por una tontería y arma el show, gritos incluidos. Muy de calle para avisar que mejor no lo piques porque explota rapidito.
Armar la mastodóntica
Se dice cuando alguien está montando algo exagerado y a lo grande, normalmente una comida o una rumba con demasiada vaina: mesas reventadas, ollas gigantes y gente comiendo como si no hubiera mañana. Es como decir que se fue de cabeza y tiró la casa por la ventana. Suena cómico y bien venezolano.
Estar ponchao
En Bolívar se dice que alguien está ponchao cuando anda sin fuerzas, apagado, como un caucho pinchado que ya no rueda bien. También se usa para el pana que no pega una, que todo le sale torcido y vive metiendo la pata. Es medio burla cariñosa, medio descripción honesta, y hay que admitir que suena bastante sabroso.
Cambiazo
Se dice cuando alguien hace un cambio rápido y medio tramposo para zafarse, tapar una metida de pata o cambiar el tema antes de que lo agarren. Es como un “cambio de jugada” a última hora para que no se note lo feo. Muy de viveza criolla, y a veces funciona, a veces te sale el tiro por la culata.
Seco de pelucón
Dicho bien venezolano para el que anda pelando, pero se las da de millonario. Es el típico nuevo rico de mentira: consigue dos lochas, se compra algo llamativo y sale a echar pinta por ahí, hablando duro y presumiendo como si tuviera finca, yate y escoltas. Da risa porque el bolsillo está seco, pero el ego va inflado.
Estar con el labio partido
Se dice cuando alguien está pelando, sin un real y pasando roncha con la plata. Vamos, que estás tan corto que ni para el pasaje o una arepita te alcanza. Es una forma bien criolla de decir que andas quebrado y sobreviviendo a punta de inventos. Duele, pero da risa.
Echarse un guarapito
Expresión muy sabrosa de Bolívar para hablar de tomarse unas copas, casi siempre algo alcohólico, en plan relajado y con buena compañía. No es irse de juerga loca, es más bien compartir un rato chill, con brisa, chisme y risas. Suena a río, calorcito y ganas de desconectar un rato del estrés diario, que nunca viene mal.
Probarse el pasticho
Se usa para vacilar a alguien que se mete a hacer algo que no domina ni de broma, como si de repente se creyera experto. Es como decir que está jugando a ser pro cuando en verdad está más perdido que el hijo de Lindbergh. Y hay que admitir que la imagen del pasticho le da un toque bien sabroso.
Armar la tabla
Expresión usada para invitar a montar una rumba improvisada donde todo el mundo pone algo para que la cosa prenda. Puede ser comida, bebida, hielo, música o hasta el parlante prestado del vecino. La idea es convertir cualquier sala triste en pista de baile decente, y si termina en perreo intenso, mejor todavía.
Tener un rolo de confianza
Se dice cuando con alguien hay una confianza enorme, de esas que ya no hay filtro ni pena. Le cuentas tus vainas, lo dejas entrar a tu casa, le prestas la moto y ni te estresas. Es una forma bien venezolana de decir que la relación está a otro nivel de confianza, casi familiar.
Sacar un capítulo
Se dice cuando alguien arma un drama enorme por una tontería, como si estuviera actuando en una novela y cada detalle fuera un giro de trama. Es exagerar, victimizarse o montar show para llamar la atención o salirse con la suya. Muy de pana para bajarle dos al que anda intenso. Y sí, da risa cuando no te toca a ti.
Pelar el cable
En Bolívar se dice pelar el cable cuando alguien se pone a rajar duro, a criticar sin filtro o a soltar cosas que no debería, sin pensar en las consecuencias. Es como hablar de más, pero con ese saborcito criollo de chisme peligroso. A veces hace gracia, pero también te puede meter en un lío bien feo.
¡'Tas pasao!
Se le suelta a alguien cuando se pasó de la raya, exageró o se puso intenso con algo. Puede ser regaño con cariño o pura sorpresa, tipo: te fuiste de largo. En Venezuela suena súper de calle y va perfecto para bromear cuando alguien se luce demasiado, para bien o para mal.
andar colgado
Expresión usada para decir que alguien anda súper distraído, ido, como en su propia nube, sin pescar nada de lo que pasa a su alrededor. Es como si tuviera la cabeza en Saturno y el cuerpo en la tierra. Se usa mucho cuando la gente se queda pegada pensando o mirando al vacío, y la verdad es que suena bastante cómica.
Estar en primavera
Se dice de alguien que anda enamorado, ilusionado o con una alegría boba que no le cabe en el cuerpo. Como si le hubiera pegado el sol y de repente todo le parece bonito, la vida le sonríe y hasta el tráfico le da risa. Suele usarse en tono de burla cariñosa cuando alguien está demasiado feliz.
Perderse en el campo
Dicho bien de Bolívar para soltarle a alguien que anda despistado, lento o en la luna, como si se hubiera ido a caminar por la sabana y no encontrara el camino de vuelta. Se usa para vacilar, regañar suave o remarcar que no está pendiente de nada. No es insulto pesado, pero pica sabroso.
Quedar como pajuato
Se usa cuando alguien queda como un ingenuo, medio bobo o demasiado confiado, sobre todo si lo terminan engañando de forma bastante obvia. Es como hacer el ridículo por creer cualquier cuento, y la gente alrededor se aguanta la risa. Duele un poquito al ego, pero hay que admitir que a veces es merecido por confiado.
Tapa'o
Estado de tranquilidad absoluta o relajación máxima, cuando alguien está tan cómodo que parece derretirse como mantequilla bajo el sol.
Guarandinga
En Bolívar se le dice guarandinga a ese carro viejito, medio chatarra, que suena a lata y parece que se va a desarmar en cualquier momento, pero igual sigue rodando. Es el típico coche que da pena ajena y cariño a la vez, porque siempre arma la aventura y nunca falta la anécdota.
Estar en la chivera
Se usa para decir que alguien anda en mala racha, medio arrinconado y sin levantar cabeza, como si lo hubieran dejado guardado en un rincón lleno de trastos. También puede sonar a estar venido a menos o pasando roncha. Es bien de calle y pinta esa sensación de estar en el fondo, pero sin drama de telenovela.