En Bolívar, “quesillo” no es solo el postre, también es cuando alguien te ilusiona con una promesa y al final te deja viendo un chispero. Vamos, que te calienta la oreja, te echa el cuento y después se desaparece como si nada. Se usa para señalar al que vacila y no cumple. Y sí, da una arrechera sabrosa.
"Chamo, ese man te dejó en quesillo otra vez. Juró que iba a llevar la parrilla pa’l río y al final ni contestó el WhatsApp. Pura muela, vale."