En Nuevo León, además de “silbar”, chiflar puede ser andar de payaso, hacerse el listo o meter relajo cuando la cosa va en serio. Es como no tomarte nada con tantita seriedad y querer llamar la atención. Ojo, porque suena a regaño directo y te lo sueltan cuando ya estás colmando la paciencia.
En Nuevo León chiflar es silbar, pero también se usa como reacción cuando algo te deja con la boca abierta, tipo un atardecer brutal o una jugada de gol que casi te tumba del sillón. Es como sacar el asombro en forma de silbido, muy regio el asunto y la neta bastante contagioso.
En Nicaragua chiflar es soltar un silbido fuerte para mostrar que algo no te gusta nada, como abuchear pero con aire a presión. Se usa mucho en partidos, conciertos o cuando alguien dice una burrada. Es una forma bien directa de decir que estás inconforme, y la verdad es que se siente bastante liberador.
En el Chaco, chiflar es manducarse todo lo que hay en la mesa con un hambre animal, sin dejar ni las migas. No tiene nada que ver con silbar, acá es comer como si no hubieras visto un plato en semanas. Es medio exagerado, pero cuando alguien chifla algo, desaparece más rápido que sueldo a fin de mes.