Se dice cuando por fin consigues algo que estaba cuesta arriba, casi imposible o que salió de puro ingenio. Es como soltar un “lo hice” con sabor a victoria y un poquito de picardía, porque a veces implica resolver a última hora o con una jugada medio creativa. En Bolívar se oye bastante en plan celebratorio.
En Tacna se usa para decir que alguien consiguió lo que quería, sobre todo cuando la cosa estaba difícil o había que ser medio vivo para lograrlo. Puede ser algo travieso, un favor complicado o una jugada bien calculada. Es como celebrar que al final te salió la jugada, aunque todos pensaban que ibas a fallar.
Se usa cuando, pese a estar en la lona o haber hecho el ridículo, al final te sale algo bien de pura maña o suerte y quedas como campeón. Es como decir que te salvaste de la quema en el último minuto. Muy de cuando todo pintaba feo y de pronto, zas, la lograste.
Se usa para decir que por fin se consiguió algo que se venía intentando desde hace rato, casi siempre con un toque de triunfo y desahogo. Puede ser ligar, cerrar un trato, ganar una apuesta o cualquier meta que traías atravesada. Es como ese momento en que dices ya estuvo, por fin la logré, y hasta sabe más rico el logro.
En Lima se usa lograrla para decir que conseguiste algo difícil, con maña, paciencia y un poco de suerte callejera. Es como coronar la misión después de mil trabas, colas eternas, trámites absurdos o favores raros. Cuando por fin sale, te inflas de orgullo y sueltas tu buena frase triunfal. Y sí, suena mejor si lo dices bien dramático.