Estás en todas
Expresión muy usada para halagar a esa persona que siempre aparece donde pasa algo interesante, se entera de todo y encima tiene la solución o el contacto preciso. Es como decir que es un comodín andante, que nunca se pierde una y siempre está metido en todos los planes. Y hay que admitir que a veces da un poquito de envidia sana.
pulpín
En Lima se usa para hablar de alguien joven, novato y medio perdido, sobre todo en la chamba o en la U. Es como decir que todavía está verde, que recién está abriendo los ojos y aprendiendo cómo va la cosa. A veces se dice con cariño, a veces con burla, pero siempre con ese toque criollo que tiene su gracia.
Matear
En Lima se usa para decir que te quedas en casa, bien abrigado y en modo cueva, normalmente con manta, series o pelis, porque hace un frío húmedo que te quita las ganas de existir afuera. Es el plan casero por excelencia cuando no quieres ni asomarte a la bodega. Y sí, da gustito.
Feazo
Se usa para decir que alguien es bien feo, pero en versión exagerada y con bastante cachondeo. No es solo poco agraciado, es feazo con todas sus letras. Entre patas suele ir con tono de cariño para bajarle el ego a alguien que se cree modelo. Igual, mejor usarlo con confianza, porque si no puede caer medio pesado.
Estar lampareado
En Lima se dice estar lampareado cuando alguien está medio atontado, desorientado o embobado, como si una luz fuerte lo hubiera dejado mirando al vacío. Puede ser por sueño, por resaca o porque le soltaron una noticia que lo dejó en shock. Es esa cara de pez mirando al infinito que da un poco de risa, la verdad.
Tener calle por Jirón de la Unión
Se dice de alguien bien vivo y curtido, que se mueve por la ciudad sin perderse y se las sabe todas. La gracia es que lo aprendió pateando zonas movidas como el Jirón de la Unión, en pleno Centro de Lima, donde hay de todo y a toda hora. Vamos, calle de verdad, no pose.
Pasta
En Lima, pasta no es para nada fideos, sino una forma coloquial de decir dinero, plata, billete. Se usa entre patas cuando hablan de deudas, chamba o planes que cuestan. Si andas sin pasta, mejor te quedas en casa viendo tele, porque en la calle todo se paga y nadie fía, por más carita de santo que pongas.
Palta
En Lima decir que algo es palta es decir que da mucha vergüenza, que te pone rojo y con ganas de desaparecer del mapa. Es esa sensación incómoda cuando haces el ridículo delante de todo el mundo. La palabra viene de la palta, el aguacate, pero aquí no tiene nada de ensalada, solo pura roche y pena ajena.
Asado como chuy
Expresión limeña para decir que alguien está bien molesto, recontra picón, a punto de explotar de la rabia. Es como estar furioso por dentro, pero tratando de no perder totalmente los papeles. Se usa cuando algo te saca de quicio mal, tipo injusticia, roche o metida de pata ajena. Y sí, suena chistoso, pero cuando estás así no da risa.
Punto final
Frase usada para cortar en seco una conversación o discusión que ya se fue de largo. Cuando alguien suelta punto final está diciendo que ya no hay nada más que hablar, que la decisión está tomada y el resto a callar nomás. Suena medio mandón, pero a veces salva de seguir perdiendo tiempo en peleítas tontas.
Salado
En Lima se dice salado a la persona que parece perseguida por la mala suerte, como si tuviera una nube negra pegada todo el día. Siempre le pasan cosas raras, se le caen los planes, pierde plata o le salen mal las jugadas. No es mala vibra, solo que el universo lo trolea fuerte. Y hay que admitir que a veces da risa.
Chamba
Chamba es la forma bien peruana de decir trabajo, sobre todo cuando es chamba dura, de meterle punche y sudar la gota gorda para ganarse los frejoles. Se usa tanto para la pega formal como para cachuelos y movidas varias. Suena más cercano que decir trabajo, y la verdad es que tiene bastante más sabor.
Pata de perro
Se usa para hablar de alguien que nunca está quieto, siempre está saliendo, paseando por todos lados y metiéndose en cuanto plan aparece. Es esa persona que conoce cada barrio, cada barcito y cada huequito de la ciudad. Básicamente vive en la calle, y hay que admitir que a veces hasta da envidia su energía.
Jamear
En la jerga limeña, jamear es comer con una hambre brutal, sin delicadezas ni postureos, como si no hubieras probado bocado en días. Se usa cuando te lanzas al plato con todo, ya sea menú de la esquina, chifa o lo que caiga. Es ese momento glorioso en que el estómago manda y la vergüenza se va de vacaciones.
mamacha
Forma bien cariñosa y un poco zalamera de llamar a la mamá, típica de Lima y con sabor bien peruano. Se usa cuando quieres ablandarle el corazón, sacarle una sonrisa o pedirle algún favorcito especial. Es como subirle el nivel de ternura a la palabra mamá, y la verdad es que suele funcionar bastante bien.
Hasti
En Lima se usa hasti para decir que alguien está apurado, a la volada, haciendo todo a la carrera porque ya no le alcanza el tiempo. Es como ir corriendo por la vida, medio estresado pero igual tirando pa' adelante. Suena bien limeño y cuando lo escuchas ya sabes que la persona anda a mil por hora.
Ser un chancho
En Lima se usa para decir que alguien es bien cochino o desordenado, que vive entre platos sucios, ropa tirada y migas en la cama como si nada. No es el chancho tierno de granja, es el pata que nunca recoge, nunca barre y parece orgulloso de su caos. Y la verdad, a veces da risa pero también un poco de asco.
Doblar la esquina
En Lima se usa para decir que alguien se va a la bodega o licorería de la esquina a comprar más trago, casi siempre cuando la gente ya está medio achispada y quiere seguir la jarana. Es como desaparecer un ratito para reabastecerse de chelas, ron o lo que caiga. Y aceptémoslo, siempre vuelve alguien más borracho.
Habla, causa
Expresión bien limeña para saludar con confianza a un amigo o pata de barrio. Es como decir oye hermano o qué fue, bro, marcando cercanía y buena onda. Causa es como compadre o colega, pero con sabor peruano. Suena relajado, callejero y sirve tanto para empezar conversa como para vacilar un rato.
Dar voz y voto
Cuando eres el que manda o lidera en una situación, porque todos respetan tu opinión. Básicamente, tú decides qué se hace.
Lazo
En Lima, un lazo es ese pata con el que no tienes tanta confianza, pero igual lo jalas a los tonos porque tiene carro, contactos o siempre te resuelve algún favor. No es tu mejor amigo, pero es útil tenerlo cerca. Suena frío, pero en la calle todo el mundo sabe que un buen lazo te salva la noche.
Chancho
En Lima chancho no es solo el animal, también se usa para decir que alguien es medio cochino o descuidado con la higiene. Además, armar un chancho es hacer una colecta entre patas para comprar algo entre todos. Es de esas palabras bien criollas que sirven para rajar y para organizar el tono.
Jato
En Lima, jato es tu casa, tu depa o el lugar donde paras. Es bien de calle y suena más relajado que decir casa, sobre todo entre patas. También se usa para hablar del sitio donde te quedas a dormir o donde cae la gente a hacer hora. Bien útil para planes tranqui.
Bajar el tono
Es una forma pícara de decir que alguien está exagerando o emocionándose demasiado con un chisme o anécdota.
Estar piña
En Lima se usa para decir que alguien está con una racha de mala suerte brava, como si todo le saliera al revés y siempre le tocara el lado más chueco de la moneda. Es como andar salado, pero con sabor bien limeño. Hay días que uno está piña desde que se levanta y mejor ni apuesta ni se arriesga.
Pulpina
En Lima se usa para hablar de una chica joven, medio inocente o recién salida del cole, a veces con tono de burla pero también puede ser cariñoso según quién lo diga. Suele referirse a chibolas que todavía no cachan bien cómo va la vida adulta. Hay que admitir que la palabra suena tierna pero también un poco piconera.
Gramazo
Forma exagerada y bien limeña de decir que algo pesa un montón o que alguien es súper pesado. No solo va del peso físico, también se usa para personas o situaciones que cansan, aburren o agotan la paciencia. Es como decir que algo ya fue, que está denso, y la verdad es que suena bastante gracioso.
Porque sí, pues
Una manera cariñosa de zanjar discusiones sin motivos claros, generalmente aplicada en conversaciones con amigos donde las reglas no tienen por qué hacer sentido.
Pata de conejo
En Lima se usa para hablar de alguien que parece vivir con la suerte pegada, como si llevara un amuleto encima todo el día. Es esa persona que se salva del tráfico, gana sorteos, le suben el sueldo y encima le invitan el almuerzo. A veces se dice con envidia sana, otras con resignación, pero siempre con un poco de sorna.
Estar rayado
Se usa cuando alguien está confundido, paranoico o simplemente tiene tantas ideas en la cabeza que se le cruzan los cables.
Jato
Forma bien coloquial de referirse a la casa, el depa o el lugar donde uno vive y se relaja. Es ese espacio donde te tiras en la cama, ves pelis, comes cualquier cosa y nadie te juzga. En Lima se usa un montón entre patas, y la verdad es que suena mucho más pana que decir simplemente casa.
chifa dietético
Expresión sarcástica muy limeña para cuando dices que vas a comer sano al chifa, pero terminas pidiendo todo lo más grasoso y contundente del menú. Es como autoengañarse con estilo, porque sabes que de dietético no tiene nada, pero igual te lo zampas feliz y sin culpa, o al menos lo intentas.
Obligao
Se usa cuando te ves forzado a hacer algo, quieras o no, por presión del grupo, por la situación o porque ya te metiste solito al lío. Es ese momento en que dices que no querías, pero igual vas, porque si no quedas como aguafiestas. Y aceptémoslo, a veces ser obligao también tiene su gracia.
Estoy chihuán
Se dice cuando estás sin plata, en la lona, misio total. Es el típico estado de fin de mes en Lima, cuando revisas el bolsillo y solo encuentras aire y un recibo viejo. Sirve para avisar que no puedes gastar ni en lo básico, y suele ir con humor para no llorar.
Jato
En la jerga limeña, jato es sinónimo de casa, pero no cualquier casa, sino tu guarida, tu búnker, el lugar donde duermes, comes y armas la previa con la gente. Puede ser un cuartito chiquito o un departamentazo, igual sigue siendo tu jato. Y hay que admitir que suena mucho más chévere que decir simplemente casa.
No te rayes
Expresión para decirle a alguien que no se haga problemas, que no se amargue ni se quede dándole vueltas a algo por gusto. Es como bajarle el drama a la situación cuando un pata se está pasando de vueltas por una tontería. Muy usada entre amigos en Lima, sobre todo cuando alguien se pone intenso sin necesidad. Y hay que admitir que es bien práctica.
Brunch callejero
Cuando te levantas tarde y terminas yendo al mercado o a la esquina para un desayuno-almuerzo improvisado con anticuchos, tamales y una Inca Kola.
Jato
Palabra bien limeña para hablar de la casa, el depa o el lugar donde uno vive o se queda. Suena más canchera que decir casa y se usa entre patas en el día a día. Es de esas palabras que te ubican al toque en Lima y, la verdad, tiene bastante flow barrial.
Estar en la luna
Se usa para decir que alguien está súper distraído, colgado total, como si su mente estuviera viajando por Saturno mientras el cuerpo se ha quedado en la Tierra. Es típico cuando una persona no se entera de nada de lo que pasa a su alrededor. Y la verdad, a veces estar en la luna también tiene su encanto.
Estás más perdido que microondas en cevichería
Se usa para vacilar a alguien que no entiende nada de lo que pasa o está totalmente fuera de lugar, como un microondas en una cevichería donde todo es fresco y al toque. Es una forma bien limeña de decir que la persona está desubicadaza, pero con humor, sin mala leche, aunque igual pica un poquito cuando te la sueltan.
Vender globos
En Lima se dice vender globos cuando alguien habla puras mentiras, exagera a lo bestia o se inventa historias solo para impresionar. Es como cuando te quieren ver la cara con cuentos bien jalados de los pelos. Se usa tanto para bromear con los patas como para rajar de alguien que ya se pasó de floro.
Chambeón
Se refiere a alguien que siempre está trabajando duro, ya sea por necesidad o porque le gusta estar en la movida. Vamos, el típico pata que no suelta la chamba.
Mamaburras
En el jolgorio peruano, se trata del amigo o amiga que insiste en hacer todos los brindis posibles hasta que logran llenar a todos como si fueran burros borrachos de alegría, llevando el límite de resistencia del grupo.
jato
En Lima se usa para hablar de la casa o el depa, sobre todo cuando ya estás cansado de huevear por la ciudad y solo quieres tirarte en la cama a morir un rato. Es bien de pata confiado, no lo dices en una reunión formal. Y hay que admitir que suena más chévere que decir simplemente casa.
Yerba loca
En Lima se usa para hablar de un chisme bien jugoso, de esos que corren por el barrio y todo el mundo quiere saber. Es como decir el salseo más sabroso, con detalles picantes y medio escandalosos. No es cualquier rumor aburrido, es la yerba loca que anima la conversa y que a veces se exagera un poquito.
Porfiar hasta la medianoche
Se usa cuando alguien se queda pegado en la reunión, la jarana o la conversa por puro terco, sin querer irse a dormir aunque ya estén bostezando todos y apagando la música. Es como aferrarse a la noche solo por orgullo y por no ser el primero en irse. Y hay que admitir que a veces tiene su gracia cuando la cosa está buena.
Estar en capítulo final
Se dice cuando alguien ya está en las últimas con una situación, una chamba o una relación, y se nota que eso no da para más. Es como una serie que ya quemó todo y solo falta el cierre, con drama incluido. En Lima suena bien para soltar la indirecta sin decir de frente que ya te quieres ir.
Traficar
En Lima, traficar es moverse como ninja entre el caos del tráfico para llegar a tiempo, esquivando combis, huecos y taxis que se te cruzan sin avisar. No tiene nada que ver con cosas ilegales, es pura supervivencia urbana. Y hay que admitir que cuando te sale bien, te sientes casi héroe del volante.
Nacer calato
En Lima se usa para hablar del que siempre está misio, sin un mango, como si hubiera nacido calato y nunca hubiera visto un billete. Es medio burla cariñosa para el pata que llega a fin de mes con las justas. No es que sea tacaño, es que la plata le dura menos que combi vacía.
Trenear
El curioso hábito limeño de posponer absolutamente todas las tareas del día, prometiendo incansablemente que 'se hará después', utilizando como excusa su hipotético viaje en tren a un paralelo de mayor productividad.