Se usa cuando alguien anda salado, con una racha de mala suerte que no se la quita ni bañándose en ruda. Todo le sale torcido, le pasan cosas tontas pero constantes y parece que el universo lo tiene de punto. En Perú se entiende rápido, y en Moquegua más todavía, porque cuando estás piña mejor ni compras lotería.
En Lima se usa para decir que alguien está con una racha de mala suerte brava, como si todo le saliera al revés y siempre le tocara el lado más chueco de la moneda. Es como andar salado, pero con sabor bien limeño. Hay días que uno está piña desde que se levanta y mejor ni apuesta ni se arriesga.
En Trujillo decir que alguien está piña es como decir que anda salado, con la mala racha pegada. Todo le sale mal, le pasan cosas tontas una tras otra y parece que la mala suerte lo persigue a propósito. Es de esas expresiones que dan risa, aunque al que está piña no le haga ni pizca de gracia.
En Junín se dice estar piña cuando alguien anda salado, con una racha de mala suerte que no se la desea ni al peor enemigo. Todo le sale torcido, como si tuviera una nube negra pegada encima. Es de esas expresiones que dan risa hasta que te toca a ti, porque ahí ya no hace tanta gracia.
En Tacna se dice que alguien está piña cuando anda con una racha de mala suerte tremenda, como si tuviera una nube negra pegada encima. Es para ese pata al que siempre le pasa algo malo, desde perder el micro hasta que le cancelen el tono a última hora. Y sí, da un poco de risa cuando no te toca a ti.