Se usa para decir que alguien anda bien perdido, todo confundido, como con mil cosas en la cabeza y sin agarrar una sola. Es esa banda que va por la vida sin saber qué hace, ni a dónde va, ni qué sigue. Básicamente, trae el cerebro hecho nudo y se le nota cañón, aunque a veces hasta da risa.
Se dice cuando algo está desatado y sin control, como que la situación se fue a la cresta y nadie la maneja. Puede ser una fiesta, un grupo de gente o un plan que empezó piola y terminó en puro caos. Es bien del norte, con vibra de puerto y viento bravo. Y sí, suena a que viene con arena en la cara.