Se usa para decir que alguien anda bien perdido, todo confundido, como con mil cosas en la cabeza y sin agarrar una sola. Es esa banda que va por la vida sin saber qué hace, ni a dónde va, ni qué sigue. Básicamente, trae el cerebro hecho nudo y se le nota cañón, aunque a veces hasta da risa.

"Desde que Juan empezó el nuevo jale, anda a las treinta, se le olvida la lonche, llega tarde y hasta le dice lic a la señora de la limpieza."

Se dice cuando algo está desatado y sin control, como que la situación se fue a la cresta y nadie la maneja. Puede ser una fiesta, un grupo de gente o un plan que empezó piola y terminó en puro caos. Es bien del norte, con vibra de puerto y viento bravo. Y sí, suena a que viene con arena en la cara.

"Fuimos al carrete en la playa y a la hora ya andaba a las treinta: uno bailando arriba del cooler, otro perdido y el parlante volando con el viento."

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