Se dice cuando alguien monta un desorden bien bravo, arma un alboroto o deja el plan vuelto nada, casi siempre en una reunión, una fiesta o en la calle. Es ese momento en que todo se sale de control, hay bulla, gritos y corredera. Muy huilense y bien gráfica, porque suena a caos con ritmo.
"Anoche en la fiesta del barrio se fue la luz y, en vez de calmarnos, armamos el beriberi: sillas pa' un lado, música a todo taco y medio mundo bailando en la sala."