Estar en la jaranga

Se dice cuando alguien anda en plan fiesta total, metido en el jolgorio y saltando de rumba en rumba sin parar. Vamos, que no está para madrugar ni para responsabilidades, está para música, trago y desorden sabroso. Muy de ambiente sanpedrino en Huila, cuando la celebración se alarga más de la cuenta.

"Fabián no aparece ni pa’ saludar, ese man lleva días en la jaranga con el San Pedro, brincando de caseta en caseta y amaneciendo con banda."

Echar floro

Se usa cuando alguien se pone a hablar y hablar con rodeos, puro cuento y labia, para distraer, convencer o esquivar un tema incómodo. Es como adornar todo con palabras bonitas pero sin ir al grano. A veces hace gracia, pero también cansa cuando uno solo quiere una respuesta clara y rápida.

"Deje de echarle floro a la doña, mijo, que ya sabe que le toca lavar los platos y de paso barrer la sala también"

Jalápa

En Huila se dice jalápa para hablar de una salida improvisada, casi siempre pa'l monte, al río o a cualquier plan campestre sin tanta vuelta. Es como una escapadita de última hora para despejarse, comer algo rico y olvidarse del estrés. No es viaje elegante, es plan sencillo y sabroso, y por eso engancha.

"Parcero, deje la pensadera y aliste la neverita, que mañana nos pegamos una jalápa al río con arepita y música a todo taco."

Echar cotorra

Se dice cuando alguien se pone a hablar largo y tendido, con labia y chistes, para entretener, coquetear o simplemente llamar la atención. Es como ponerse a carretear con la lengua y echar cuento con sabor, a veces exagerando un poquito la historia. Si el man es bueno, te tiene ahí pegado escuchando sin darte cuenta.

"Ese man llega al parque, se pone a echar cotorra con cualquier cuento y en cinco minutos ya tiene a medio mundo alrededor, todos atacados de la risa."

Joder la pita

Se dice cuando alguien daña el plan, lo arruina o lo deja patas arriba justo cuando todo iba perfecto. Es como cortar la pita del cometa en pleno vuelo: se te va la ilusión y toca recoger los pedazos. Suena fuertecito por el joder, pero en Huila se usa mucho para echar la culpa al que la embarró.

"Ya íbamos saliendo pa' la piscina y Camila jodió la pita porque dejó las llaves adentro. Tocó llamar al cerrajero y se nos fue la tarde."

Estar en la juega

Se dice de alguien que vive metido en el plan: fiesta, rumba, parches y cualquier vuelta que suene buena. Está pendiente de todo, se apunta a la primera y casi nunca se pierde una. Vamos, que siempre anda activo y con ganas de goce, como si la diversión fuera su trabajo.

"No lo busque pa' estudiar, parcero: ese man anoche estaba en la juega, de parche en parche, y terminó bailando hasta con la tía del cumple."

Hacerse el congresista

Se dice de alguien que se pone a hablar como si fuera una autoridad, con palabras rimbombantes y mucho cuento, pero al final no aporta nada. Es como hacerse el importante, dar carreta y marear la perdiz para quedar bien. Va con burla, porque suena a discurso de político: largo, bonito y vacío.

"La rumba iba una chimba, pero llegó Juan y se puso a hacerse el congresista con un discurso eterno sobre la vida, y nadie entendió ni cinco."

Frentiar

Verbo bien huilense para cuando te plantas de frente y encaras a alguien o una situación sin vueltas. Es decirle las cosas a la cara, reclamar, poner límites o aclarar el cuento ahí mismo, sin miedo al roce. No es buscar pelea por deporte, es no dejarse montar y hablar claro, así duela un poquito.

"Mano, el man me salió con un chisme y me tocó frentiarlo en la tienda: le canté la tabla y quedó más callado que un pescado."

Estar sin gas

Se dice cuando alguien se queda sin energía, reventado y sin ganas de nada. Puede ser por una rumba que se alargó hasta el amanecer o por una jornada pesada de trabajo. Es como decir que se te acabó la gasolina del cuerpo y ya no das ni pa’ saludar. Bien coloquial y muy de parche.

"Parce, después de camellar todo el fincho en la finca quedé sin gas, no me levanta ni un tinto bien cargado de acá."

Pillar la señal

Se dice cuando captas al vuelo lo que alguien te está insinuando o la indirecta que te tiran, sin que te lo suelten en la cara. Es como leer entre líneas y reaccionar rápido. Sirve para planes medio secretos, miraditas cómplices o cuando toca hacerse el vivo. Si no la pillas, quedas embalado.

"En plena clase, Juan me hizo una seña con la ceja y yo pillé la señal. Guardé el cuaderno, me paré como si nada y nos volamos a tomar algo sin que el profe se diera cuenta."

Chocorazo

En Huila se dice cuando algo te pega de sorpresa y te deja frío, como si te hubieras dado un golpe mental. Es ese susto o impresión que te descoloca y te deja sin palabras, medio tieso. Sirve para noticias, apariciones raras o situaciones inesperadas. Suena exagerado, pero justo por eso tiene gracia.

"Me dio un chocorazo cuando vi al profe en la fiesta, con sombrero huilense y todo, bailando salsa como si viviera en Cali."

Meterle pulmón

Se dice cuando toca esforzarse a tope en algo, meterle ganas de verdad y no quedarse a medias. Es como echarle aire a los pulmones y tirar pa’ delante con energía, disciplina y corazón. Muy de cuando no hay excusas y toca sudarla. Si no le metes pulmón, te quedas viendo cómo otros se llevan el crédito.

"Papi, si de verdad querés ganar esa carrera, dejá la pereza y metele pulmón desde hoy, que en la subida se ve quién es quién."

Armar el beriberi

Se dice cuando alguien monta un desorden bien bravo, arma un alboroto o deja el plan vuelto nada, casi siempre en una reunión, una fiesta o en la calle. Es ese momento en que todo se sale de control, hay bulla, gritos y corredera. Muy huilense y bien gráfica, porque suena a caos con ritmo.

"Anoche en la fiesta del barrio se fue la luz y, en vez de calmarnos, armamos el beriberi: sillas pa' un lado, música a todo taco y medio mundo bailando en la sala."

Sabérsela toda

Se le dice a la persona que se cree la dura, que opina de todo y actúa como si lo supiera todo, aunque esté hablando por hablar. Va con tono de burla o fastidio, tipo “ya llegó el experto”. Es como una enciclopedia con patas, pero sin filtro y con ganas de lucirse. A veces da risa, a veces cansa.

"Llegó Juanito a la reunión y ya estaba corrigiendo al profe y al mecánico. Uy no, ese man sí se las sabe todas, qué pereza con el sabelotodo."

Ratón de ciudad

Se le dice a la persona que vive pegada a la calle y a la noche: siempre buscando rumba, fiesta y plan hasta tarde. Se sabe el parche bueno de cada finde, quién pone la música y dónde rematan la noche. Es como el opuesto del ratón de biblioteca, pero con ojeras y ganas de perreo.

"Mira a Mario, ya no estudia ni pa’ Dios. Ahora es ratón de ciudad: viernes de rumba, sábado de parche y domingo amaneció en la tienda pidiendo caldo."

Chiva macho

En Huila se le dice chiva macho al que vive en modo fiesta: cae a cualquier parche, se prende en el parrandón y termina siendo el alma de la rumba. Es ese man que no se pierde una, aguanta hasta el amanecer y siempre tiene energía para otra. Suena chistoso, pero describe perfecto al fiestero profesional.

"Otra vez Diego llegó con guaro y parlante, armó el parche en cinco minutos. Ese man es chiva macho, no se pierde una rumba ni por el berraco."

¡Ay, ombe!

Interjección muy colombiana para soltar cuando algo te sorprende, te indigna o te da una mezcla de pena y rabia. Es como decir “ay, hombre” pero en modo costeño y bien sabroso. Sirve tanto para el susto como para el reclamo suave, y queda perfecta cuando alguien mete la pata.

"¿Otra vez se te quedó la llave adentro y el perro ladrando? ¡Ay, ombe!, ahora sí te toca llamar al cerrajero y aguantar la cantaleta."

Ir de cotudo

Se dice cuando alguien va cargadísimo, con tantas bolsas o cacharros encima que parece una mula de carga. Es como ir hecho un traste, sin manos libres y sudando la gota gorda, normalmente por andar de mandados o por no querer hacer dos viajes. Suena muy de Huila y tiene su gracia.

"Salí del mercado y me tocó ir de cotudo con tres bolsas, el bulto de papa y la sandía. Parecía mula, y todavía me faltaba el pasaje."

Despapaye

Palabra muy usada para hablar de un caos absoluto, de esos momentos en que todo está patas arriba y parece que pasó un huracán por la casa. Sirve para describir desorden, reguero, desastre total y cero ganas de ponerse a organizar. Es de esas palabras que uno suelta suspirando mientras piensa por dónde empezar.

"Invitamos a medio barrio a ver el partido, se armó el despapaye con guaro, tamal y vallenato a todo taco y al otro día tocó recoger hasta las sillas del vecino."

Póngale la 10

Expresión para decirle a alguien que se ponga las pilas y lo dé todo, como el 10 del equipo que se echa el partido al hombro. Es un empujón con sabor futbolero: hazlo con clase, con ganas y sin medias tintas. Se usa mucho para motivar en el trabajo, el estudio o cualquier vuelta importante.

"Parce, póngale la 10 a ese informe que el jefe anda bravo y hoy toca lucirse, ¿sí o qué?"

Jartarse

Verbo bien coloquial para decir que alguien come o bebe a lo bestia, hasta quedar lleno como tambor. También se usa para “hartarse” de algo en plan cansarse o aburrirse, pero en Huila suele sonar más a atracón con sabor a regaño. Es brusquita, sí, pero tiene su encanto.

"No se vaya a jartar de lechona, mijo, que después ni se puede subir al bus pa' volver al pueblo. Y deje la jartera, que eso no es competencia."

chiviar

En el Huila, chiviar es cuando te da una pena brava y te quedas tieso, callado y hasta colorado, sobre todo si te ponen a hablar con la persona que te gusta. Es como que el cuerpo se te bloquea y la lengua se te esconde. Muy de enamorado nervioso, y sí, da risa verlo desde afuera.

"Parce, apenas la vi llegar a la tienda me chivié durísimo, me quedé mudo y rojo, y el tendero ya sabía que me gustaba."

Parcero parchado

Se dice del amigo que vive en modo relax, sin afán y sin drama, como si siempre estuviera parchando. Es el que cae a la esquina, se sienta a hablar bobadas, se toma un tinto y deja que el mundo ruede. En Colombia suena muy de parche y de confianza, y la verdad, da envidia.

"Parce, ese Juan no se afana por nada: se tira en la hamaca, se baja un tinto y se queda ahí echando cuento. Ese man es un parcero parchado, qué nivel."

Rumba de los dioses

Se dice cuando la fiesta se pone tan buena y tan descontrolada que parece cosa divina. Hay música a todo volumen, trago, baile y gente que no se quiere ir ni a palo. En Huila suena a plan de finca, parlante reventado y amanecer sin culpa. Si la rumba fue normalita, ni la menciones.

"Anoche en la finca armamos una rumba de los dioses, sonó vallenato y guaracha sin parar, y hasta el perro se metió a la pista moviendo la cola como loco."

Echar cuentos

Se dice cuando alguien se pone a inventar historias o a exagerar a lo bestia para quedar como un berraco, impresionar o salirse con la suya. Muchas veces va con sospecha de mentira, tipo: ese man está echando cuentos y ni él se cree lo que dice. Es bien de parche y de regaño suave, pero pica.

"No le coma cuento a Camilo, ese man vive echando cuentos de que tiene una moto de carreras y ni pa' la buseta le alcanza, qué pena."

Meterle la ficha

En Huila se usa para decir que a algo o a alguien hay que meterle ganas de verdad. Puede ser echarle esfuerzo a un proyecto o también tirarle los perros a alguien, o sea, coquetear con intención y sin pena. Es como decir: póngase serio y muévase, que con pura habladera no pasa nada.

"Parce, si de verdad querés ese ascenso, metele la ficha al informe y dejá de hacerlo a última hora. Y con la pelada, igual, invítela a un tinto y listo."

Angelito

Se dice con ironía para hablar de alguien que va de santo, todo tierno e inocente, pero por detrás es bien travieso y hace sus vainas. Es como soltar un “sí, claro” en versión cariñosa. En Huila se usa mucho para señalar al que arma el desorden y luego pone cara de yo no fui.

"Vea pues, ese angelito de Juan dijo que iba a dormir temprano y terminó amanecido, se voló la reja y dejó la casa vuelta un ocho."

Zungacho

En Huila se le dice zungacho a la persona tacaña, agarrada, la que se hace la loca para no poner ni para el tinto. Es el típico que cuenta las monedas, pide fiado y luego desaparece cuando toca pagar. Suena medio burlón, pero es de esas verdades que duelen y dan risa a la vez.

"Ese man es re zungacho, se comió dos empanadas y cuando tocó pagar se hizo el bobo y salió con que solo tenía monedas de a cien."

Estar en la gata

Se dice cuando alguien anda sin un peso, en modo vaca flaca total. Es estar corto de plata, apretado, mirando el bolsillo y encontrando puro aire. En Huila lo sueltan para avisar que no hay con qué, ni pa' un tintico, y que toca rebuscarse o pedir fiado con cara de yo pago luego.

"No me invite a rumba, ñero, que ando en la gata y apenas me alcanza pa' un tintico. Mejor hacemos vaca y compramos una arepita pa' no morirnos de hambre."

Paquete

En Huila se usa para hablar de un paquete de mecato o snacks, o sea, algo para picar y compartir. No es que sea un banquete, pero sí una cantidad decente para armar plan con los panas. Suena súper cotidiano, de tienda y de parche, y casi siempre va con gaseosa y chisme.

"Parce, caiga a la casa y trae un paquete de papitas y una gaseosa, que hoy hay peli y chisme hasta tarde, bien bacano."

Chinche

En Huila le dicen chinche a la persona fastidiosa que se mete en todo, jode por joder y no deja a nadie quieto. No es que sea un villano de película, pero sí ese que arma problemita, mete cizaña y te saca la paciencia con cositas bobas. Vamos, el que te raspa el día sin necesidad.

"Oiga, deje la chinchería, pues. No sea tan chinche y déjeme hacer la tarea tranquilo, que usted se la pasa metiendo la cucharada en todo."

Estar en la jugada

Se dice de alguien que está al tanto de lo que pasa, bien pilas y metido en el tema. Puede ser porque entiende el plan, porque está pendiente de todo o porque se mueve con información. En Huila y en Colombia suena muy de calle. Vamos, que no lo cogen dormido ni a palo.

"¿Y este cómo supo lo de la fiesta si nadie le dijo? No joda, ese man siempre está en la jugada y se entera de todo."

¡Vea pues!

Expresión bien huilense para reaccionar cuando algo te sorprende, te deja frío o no te lo crees del todo. Es como soltar un ¡vea pues, en serio! con ese tonito de incredulidad o admiración. Sirve tanto para noticias buenas como para chismes raros, y queda perfecta para rematar la frase con sabor local.

"¿Qué? ¿Que Pedro se ganó la lotería y ya renunció? ¡Vea pues! Ese man sí nació con estrella, yo aquí contando monedas."

Ponerle sabor

Se dice cuando alguien le mete ganas y actitud a lo que está haciendo, sobre todo bailando o armando plan. Es como darle ese toque sabroso para que no quede todo frío y sin gracia. En Huila suena a elogio total: si le pones sabor, la gente se anima y el ambiente se prende.

"Mano, la tía anoche en la pista le puso sabor durísimo y hasta el DJ se emocionó. Nosotros ahí, quietos, viéndola como si fuera final del Mundial."

Estar en la papa

En Huila se dice cuando alguien está en su punto: relajado, a gusto y sin afán, como viviendo sabroso. También puede sonar a que estás bien ubicado en el plan, pillando la vibra y disfrutando. No es tanto “entender” algo, sino estar cómodo y contento, como rey en su trono.

"Nos fuimos pa’ la finca, cayó tamal huilense, cafecito y hamaca, y quedamos en la papa toda la tarde."

Echar florecitas

Se dice cuando alguien se pone en modo conquista y empieza a soltar piropos y halagos a lo loco para caer bien, impresionar o ver si pesca algo. Vamos, que anda coqueteando sin pena, tirando labia a diestra y siniestra. En Huila se oye mucho en fiestas y parches, y a veces suena medio chistoso.

"¿Vio a Juan anoche en la fiesta? Andaba echando florecitas a todas, con esa labia huilense, y ni una le paró bolas."

Armar el parche

En Huila y en buena parte de Colombia, armar el parche es organizar el plan con la gente, juntar al combo para pasarla bueno. Puede ser rumba, tarde de chisme, jugar fútbol o quedarse hablando bobadas con una pola. Es de esas frases que ya suenan a parche armado y a risa asegurada.

"Marica, este finde armamos el parche en mi casa, caigan temprano con una pola y algo pa' picar, que yo pongo la música y el chisme."

Armá la tanda

Se dice cuando la gente ya está en plan parche y toca arrancar la ronda: pedir las bebidas, alistar los vasos y dejar todo listo para el brindis. Es como decir “pónganse pilas que ya vamos a tomar”. Suena bien de grupo, de bar o de reunión en casa, y prende el ambiente rápido.

"Parce, deje la habladera y póngase serio: armá la tanda, que ya trajeron las polas y hoy sí se brinda por todo."

Arrancar la jeta

Se dice cuando alguien se suelta a hablar de golpe y sin filtro, como si le hubieran dado cuerda. Puede ser por rabia, por chisme o por pura boquilla, y normalmente va con tono de regaño: ya cállate o piensa antes de hablar. Es bien de pelea de casa y suena fuertecito, pero tiene su gracia.

"Dejá de arrancar la jeta, mijo, y venga pa’ acá. Míreme a los ojos cuando me habla, que no estamos en la plaza echando cuento."

Estar pisado

Se dice de alguien que está totalmente dominado por su pareja, como si lo tuvieran controlado con correa corta. Es el típico que antes era libre y ahora pide permiso hasta para ir por una gaseosa. Suena medio en burla, medio en lástima, y se usa mucho entre amigos para echarle pulla.

"Parce, Juan ya no se pega ni una polita con nosotros, la novia lo llama cada cinco minutos. Ese man está pisado, ni al parqueadero baja sin permiso."

Estar como pingo en cancha

Se dice cuando alguien está más perdido que un pulpo en un garaje: desubicado, sin saber qué hacer ni dónde meterse. Es como soltarlo en un sitio nuevo y que se quede mirando para todos lados, sin entender la dinámica. En Huila se usa mucho para burlarse con cariño del que anda en modo turista total.

"El parcero llegó al trabajo nuevo y estaba como pingo en cancha, dando vueltas con el carnet al revés y preguntando por la salida cada cinco minutos."

Estar chicanero

Se dice de alguien que anda de presumido, alardeando lo que tiene o lo que se compró, solo para que lo miren y digan “uy, qué nivel”. Es como estar en modo vitrina, buscando impresionar a todo el mundo aunque nadie lo haya pedido. En Huila se oye bastante y suele ir con tono de burla.

"El man se compró carro y ahora pasa pitando por la cuadra cada rato, con la música a todo taco. Está re chicanero, como si le fueran a dar premio."

Comer mondongo

En Huila se dice cuando vas a meterte un plato de mondongo bien cargado, de esos que te dejan feliz, sudando y con ganas de tirarte a dormir de una. Suele salir en planes de domingo, reunión familiar y olla grande. No es solo comer, es darse un banquete con sabor a casa.

"Este domingo donde la tía Marta vamos a comer mondongo y quedamos tan llenos que ni pa' caminar, nos toca siesta obligada en la sala."

Sapo

En Huila y en buena parte de Colombia, sapo es el que vive de metido en lo ajeno: chismoso, entrometido y con la lengua suelta. Se usa para regañar o burlarse del que anda averiguando y luego va a contarle a todo el mundo. No es un piropo, pero pega perfecto cuando alguien se pasa de curioso.

"Deje de ser tan sapo, mijo. Yo solo saludé a Carmen y ya usted corriendo a contarle a medio barrio, como si le pagaran por el chisme."

Ser gallo

En Huila se le dice gallo al que se las da de muy bravo, muy chistoso o el más bacán del parche, pero al final la caga y queda en ridículo. Es como un fanfarrón con mala suerte, puro show y cero resultado. Se usa para bajarle el humo a alguien sin tanta vuelta, y sí, da risa.

"¿Vio a Juan en la fiesta? Se subió a la mesa a perrear, gritó que era el rey del parche y terminó de jeta. Ese man sí es gallo, qué pena ajena."

Quedarse al champiñón

Se dice cuando alguien se queda en blanco, no coge la idea o se queda mirando como si le hablaran en chino. Es ese momento en que la conversación va a mil y tú estás ahí, tieso, sin entender qué pasa ni por dónde va el cuento. Muy de quedar desubicado y con cara de ¿y esto qué?.

"El profe se puso a hablar de integrales y yo, de una, me quedé al champiñón, mirando el tablero como si fuera una película sin subtítulos."

Hacer bunde

En Huila, hacer bunde es armar un plan bien prendido, de esos que se vuelven rumba seria con música a todo taco, trago y parche completo. No es una fiestica cualquiera, es juntarse a gozar sin pena hasta que amanezca. Si alguien dice que va a hacer bunde, alista la energía y la garganta.

"Pilas pues, este sábado hacemos bunde en la finca de Juancho. Caiga temprano, traiga arepitas y guaro, que el parlante ya está listo y el parche anda encendido."

Parar rabo

Se dice cuando alguien se pone súper atento, pendiente y con los sentidos activados, como perro cuando oye la bolsa de concentrado. Es como estar con las orejas paradas, pero en versión más callejera. Puede sonar medio vulgar por lo de rabo, así que úsala con confianza solo entre panas y en el contexto adecuado.

"Apenas sonó que iban a regalar boletas, todo el salón paró rabo y hasta el más dormido se enderezó en la silla."

¿Qué más, pues?

Saludo súper común en Colombia, y en Huila se suelta con toda la confianza. Es como decir ¿qué tal?, ¿qué hubo? o ¿cómo va la cosa? Sirve para abrir conversación, saludar a un amigo o tantear el ambiente. No esperes una respuesta filosófica, con un bien y usted basta y sobra.

"Me lo encontré en la tienda y de una: ¿qué más, pues? Y el man: bien, ¿y usted? Ya quedamos hablando de la rumba del sábado."

Prometido huilense

Se dice de una promesa bonita y grandota, pero hecha al calor del momento y con cero ganas de cumplirla. Vamos, el típico compromiso que suena espectacular y al día siguiente ya nadie se acuerda. En Huila se usa para pinchar al que habla mucho y luego se escurre. Tiene su veneno, pero da risa.

"El man juró que iba a pagar la ronda y hasta invitaba lechona, pero a la hora de la verdad se hizo el loco. Puro prometido huilense."
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