Estar en la jaranga
Se dice cuando alguien anda en plan fiesta total, metido en el jolgorio y saltando de rumba en rumba sin parar. Vamos, que no está para madrugar ni para responsabilidades, está para música, trago y desorden sabroso. Muy de ambiente sanpedrino en Huila, cuando la celebración se alarga más de la cuenta.
Echar floro
Se usa cuando alguien se pone a hablar y hablar con rodeos, puro cuento y labia, para distraer, convencer o esquivar un tema incómodo. Es como adornar todo con palabras bonitas pero sin ir al grano. A veces hace gracia, pero también cansa cuando uno solo quiere una respuesta clara y rápida.
Jalápa
En Huila se dice jalápa para hablar de una salida improvisada, casi siempre pa'l monte, al río o a cualquier plan campestre sin tanta vuelta. Es como una escapadita de última hora para despejarse, comer algo rico y olvidarse del estrés. No es viaje elegante, es plan sencillo y sabroso, y por eso engancha.
Echar cotorra
Se dice cuando alguien se pone a hablar largo y tendido, con labia y chistes, para entretener, coquetear o simplemente llamar la atención. Es como ponerse a carretear con la lengua y echar cuento con sabor, a veces exagerando un poquito la historia. Si el man es bueno, te tiene ahí pegado escuchando sin darte cuenta.
Joder la pita
Se dice cuando alguien daña el plan, lo arruina o lo deja patas arriba justo cuando todo iba perfecto. Es como cortar la pita del cometa en pleno vuelo: se te va la ilusión y toca recoger los pedazos. Suena fuertecito por el joder, pero en Huila se usa mucho para echar la culpa al que la embarró.
Estar en la juega
Se dice de alguien que vive metido en el plan: fiesta, rumba, parches y cualquier vuelta que suene buena. Está pendiente de todo, se apunta a la primera y casi nunca se pierde una. Vamos, que siempre anda activo y con ganas de goce, como si la diversión fuera su trabajo.
Hacerse el congresista
Se dice de alguien que se pone a hablar como si fuera una autoridad, con palabras rimbombantes y mucho cuento, pero al final no aporta nada. Es como hacerse el importante, dar carreta y marear la perdiz para quedar bien. Va con burla, porque suena a discurso de político: largo, bonito y vacío.
Frentiar
Verbo bien huilense para cuando te plantas de frente y encaras a alguien o una situación sin vueltas. Es decirle las cosas a la cara, reclamar, poner límites o aclarar el cuento ahí mismo, sin miedo al roce. No es buscar pelea por deporte, es no dejarse montar y hablar claro, así duela un poquito.
Estar sin gas
Se dice cuando alguien se queda sin energía, reventado y sin ganas de nada. Puede ser por una rumba que se alargó hasta el amanecer o por una jornada pesada de trabajo. Es como decir que se te acabó la gasolina del cuerpo y ya no das ni pa’ saludar. Bien coloquial y muy de parche.
Pillar la señal
Se dice cuando captas al vuelo lo que alguien te está insinuando o la indirecta que te tiran, sin que te lo suelten en la cara. Es como leer entre líneas y reaccionar rápido. Sirve para planes medio secretos, miraditas cómplices o cuando toca hacerse el vivo. Si no la pillas, quedas embalado.
Chocorazo
En Huila se dice cuando algo te pega de sorpresa y te deja frío, como si te hubieras dado un golpe mental. Es ese susto o impresión que te descoloca y te deja sin palabras, medio tieso. Sirve para noticias, apariciones raras o situaciones inesperadas. Suena exagerado, pero justo por eso tiene gracia.
Meterle pulmón
Se dice cuando toca esforzarse a tope en algo, meterle ganas de verdad y no quedarse a medias. Es como echarle aire a los pulmones y tirar pa’ delante con energía, disciplina y corazón. Muy de cuando no hay excusas y toca sudarla. Si no le metes pulmón, te quedas viendo cómo otros se llevan el crédito.
Armar el beriberi
Se dice cuando alguien monta un desorden bien bravo, arma un alboroto o deja el plan vuelto nada, casi siempre en una reunión, una fiesta o en la calle. Es ese momento en que todo se sale de control, hay bulla, gritos y corredera. Muy huilense y bien gráfica, porque suena a caos con ritmo.
Sabérsela toda
Se le dice a la persona que se cree la dura, que opina de todo y actúa como si lo supiera todo, aunque esté hablando por hablar. Va con tono de burla o fastidio, tipo “ya llegó el experto”. Es como una enciclopedia con patas, pero sin filtro y con ganas de lucirse. A veces da risa, a veces cansa.
Ratón de ciudad
Se le dice a la persona que vive pegada a la calle y a la noche: siempre buscando rumba, fiesta y plan hasta tarde. Se sabe el parche bueno de cada finde, quién pone la música y dónde rematan la noche. Es como el opuesto del ratón de biblioteca, pero con ojeras y ganas de perreo.
Chiva macho
En Huila se le dice chiva macho al que vive en modo fiesta: cae a cualquier parche, se prende en el parrandón y termina siendo el alma de la rumba. Es ese man que no se pierde una, aguanta hasta el amanecer y siempre tiene energía para otra. Suena chistoso, pero describe perfecto al fiestero profesional.
¡Ay, ombe!
Interjección muy colombiana para soltar cuando algo te sorprende, te indigna o te da una mezcla de pena y rabia. Es como decir “ay, hombre” pero en modo costeño y bien sabroso. Sirve tanto para el susto como para el reclamo suave, y queda perfecta cuando alguien mete la pata.
Ir de cotudo
Se dice cuando alguien va cargadísimo, con tantas bolsas o cacharros encima que parece una mula de carga. Es como ir hecho un traste, sin manos libres y sudando la gota gorda, normalmente por andar de mandados o por no querer hacer dos viajes. Suena muy de Huila y tiene su gracia.
Despapaye
Palabra muy usada para hablar de un caos absoluto, de esos momentos en que todo está patas arriba y parece que pasó un huracán por la casa. Sirve para describir desorden, reguero, desastre total y cero ganas de ponerse a organizar. Es de esas palabras que uno suelta suspirando mientras piensa por dónde empezar.
Póngale la 10
Expresión para decirle a alguien que se ponga las pilas y lo dé todo, como el 10 del equipo que se echa el partido al hombro. Es un empujón con sabor futbolero: hazlo con clase, con ganas y sin medias tintas. Se usa mucho para motivar en el trabajo, el estudio o cualquier vuelta importante.
Jartarse
Verbo bien coloquial para decir que alguien come o bebe a lo bestia, hasta quedar lleno como tambor. También se usa para “hartarse” de algo en plan cansarse o aburrirse, pero en Huila suele sonar más a atracón con sabor a regaño. Es brusquita, sí, pero tiene su encanto.
chiviar
En el Huila, chiviar es cuando te da una pena brava y te quedas tieso, callado y hasta colorado, sobre todo si te ponen a hablar con la persona que te gusta. Es como que el cuerpo se te bloquea y la lengua se te esconde. Muy de enamorado nervioso, y sí, da risa verlo desde afuera.
Parcero parchado
Se dice del amigo que vive en modo relax, sin afán y sin drama, como si siempre estuviera parchando. Es el que cae a la esquina, se sienta a hablar bobadas, se toma un tinto y deja que el mundo ruede. En Colombia suena muy de parche y de confianza, y la verdad, da envidia.
Rumba de los dioses
Se dice cuando la fiesta se pone tan buena y tan descontrolada que parece cosa divina. Hay música a todo volumen, trago, baile y gente que no se quiere ir ni a palo. En Huila suena a plan de finca, parlante reventado y amanecer sin culpa. Si la rumba fue normalita, ni la menciones.
Echar cuentos
Se dice cuando alguien se pone a inventar historias o a exagerar a lo bestia para quedar como un berraco, impresionar o salirse con la suya. Muchas veces va con sospecha de mentira, tipo: ese man está echando cuentos y ni él se cree lo que dice. Es bien de parche y de regaño suave, pero pica.
Meterle la ficha
En Huila se usa para decir que a algo o a alguien hay que meterle ganas de verdad. Puede ser echarle esfuerzo a un proyecto o también tirarle los perros a alguien, o sea, coquetear con intención y sin pena. Es como decir: póngase serio y muévase, que con pura habladera no pasa nada.
Angelito
Se dice con ironía para hablar de alguien que va de santo, todo tierno e inocente, pero por detrás es bien travieso y hace sus vainas. Es como soltar un “sí, claro” en versión cariñosa. En Huila se usa mucho para señalar al que arma el desorden y luego pone cara de yo no fui.
Zungacho
En Huila se le dice zungacho a la persona tacaña, agarrada, la que se hace la loca para no poner ni para el tinto. Es el típico que cuenta las monedas, pide fiado y luego desaparece cuando toca pagar. Suena medio burlón, pero es de esas verdades que duelen y dan risa a la vez.
Estar en la gata
Se dice cuando alguien anda sin un peso, en modo vaca flaca total. Es estar corto de plata, apretado, mirando el bolsillo y encontrando puro aire. En Huila lo sueltan para avisar que no hay con qué, ni pa' un tintico, y que toca rebuscarse o pedir fiado con cara de yo pago luego.
Paquete
En Huila se usa para hablar de un paquete de mecato o snacks, o sea, algo para picar y compartir. No es que sea un banquete, pero sí una cantidad decente para armar plan con los panas. Suena súper cotidiano, de tienda y de parche, y casi siempre va con gaseosa y chisme.
Chinche
En Huila le dicen chinche a la persona fastidiosa que se mete en todo, jode por joder y no deja a nadie quieto. No es que sea un villano de película, pero sí ese que arma problemita, mete cizaña y te saca la paciencia con cositas bobas. Vamos, el que te raspa el día sin necesidad.
Estar en la jugada
Se dice de alguien que está al tanto de lo que pasa, bien pilas y metido en el tema. Puede ser porque entiende el plan, porque está pendiente de todo o porque se mueve con información. En Huila y en Colombia suena muy de calle. Vamos, que no lo cogen dormido ni a palo.
¡Vea pues!
Expresión bien huilense para reaccionar cuando algo te sorprende, te deja frío o no te lo crees del todo. Es como soltar un ¡vea pues, en serio! con ese tonito de incredulidad o admiración. Sirve tanto para noticias buenas como para chismes raros, y queda perfecta para rematar la frase con sabor local.
Ponerle sabor
Se dice cuando alguien le mete ganas y actitud a lo que está haciendo, sobre todo bailando o armando plan. Es como darle ese toque sabroso para que no quede todo frío y sin gracia. En Huila suena a elogio total: si le pones sabor, la gente se anima y el ambiente se prende.
Estar en la papa
En Huila se dice cuando alguien está en su punto: relajado, a gusto y sin afán, como viviendo sabroso. También puede sonar a que estás bien ubicado en el plan, pillando la vibra y disfrutando. No es tanto “entender” algo, sino estar cómodo y contento, como rey en su trono.
Echar florecitas
Se dice cuando alguien se pone en modo conquista y empieza a soltar piropos y halagos a lo loco para caer bien, impresionar o ver si pesca algo. Vamos, que anda coqueteando sin pena, tirando labia a diestra y siniestra. En Huila se oye mucho en fiestas y parches, y a veces suena medio chistoso.
Armar el parche
En Huila y en buena parte de Colombia, armar el parche es organizar el plan con la gente, juntar al combo para pasarla bueno. Puede ser rumba, tarde de chisme, jugar fútbol o quedarse hablando bobadas con una pola. Es de esas frases que ya suenan a parche armado y a risa asegurada.
Armá la tanda
Se dice cuando la gente ya está en plan parche y toca arrancar la ronda: pedir las bebidas, alistar los vasos y dejar todo listo para el brindis. Es como decir “pónganse pilas que ya vamos a tomar”. Suena bien de grupo, de bar o de reunión en casa, y prende el ambiente rápido.
Arrancar la jeta
Se dice cuando alguien se suelta a hablar de golpe y sin filtro, como si le hubieran dado cuerda. Puede ser por rabia, por chisme o por pura boquilla, y normalmente va con tono de regaño: ya cállate o piensa antes de hablar. Es bien de pelea de casa y suena fuertecito, pero tiene su gracia.
Estar pisado
Se dice de alguien que está totalmente dominado por su pareja, como si lo tuvieran controlado con correa corta. Es el típico que antes era libre y ahora pide permiso hasta para ir por una gaseosa. Suena medio en burla, medio en lástima, y se usa mucho entre amigos para echarle pulla.
Estar como pingo en cancha
Se dice cuando alguien está más perdido que un pulpo en un garaje: desubicado, sin saber qué hacer ni dónde meterse. Es como soltarlo en un sitio nuevo y que se quede mirando para todos lados, sin entender la dinámica. En Huila se usa mucho para burlarse con cariño del que anda en modo turista total.
Estar chicanero
Se dice de alguien que anda de presumido, alardeando lo que tiene o lo que se compró, solo para que lo miren y digan “uy, qué nivel”. Es como estar en modo vitrina, buscando impresionar a todo el mundo aunque nadie lo haya pedido. En Huila se oye bastante y suele ir con tono de burla.
Comer mondongo
En Huila se dice cuando vas a meterte un plato de mondongo bien cargado, de esos que te dejan feliz, sudando y con ganas de tirarte a dormir de una. Suele salir en planes de domingo, reunión familiar y olla grande. No es solo comer, es darse un banquete con sabor a casa.
Sapo
En Huila y en buena parte de Colombia, sapo es el que vive de metido en lo ajeno: chismoso, entrometido y con la lengua suelta. Se usa para regañar o burlarse del que anda averiguando y luego va a contarle a todo el mundo. No es un piropo, pero pega perfecto cuando alguien se pasa de curioso.
Ser gallo
En Huila se le dice gallo al que se las da de muy bravo, muy chistoso o el más bacán del parche, pero al final la caga y queda en ridículo. Es como un fanfarrón con mala suerte, puro show y cero resultado. Se usa para bajarle el humo a alguien sin tanta vuelta, y sí, da risa.
Quedarse al champiñón
Se dice cuando alguien se queda en blanco, no coge la idea o se queda mirando como si le hablaran en chino. Es ese momento en que la conversación va a mil y tú estás ahí, tieso, sin entender qué pasa ni por dónde va el cuento. Muy de quedar desubicado y con cara de ¿y esto qué?.
Hacer bunde
En Huila, hacer bunde es armar un plan bien prendido, de esos que se vuelven rumba seria con música a todo taco, trago y parche completo. No es una fiestica cualquiera, es juntarse a gozar sin pena hasta que amanezca. Si alguien dice que va a hacer bunde, alista la energía y la garganta.
Parar rabo
Se dice cuando alguien se pone súper atento, pendiente y con los sentidos activados, como perro cuando oye la bolsa de concentrado. Es como estar con las orejas paradas, pero en versión más callejera. Puede sonar medio vulgar por lo de rabo, así que úsala con confianza solo entre panas y en el contexto adecuado.
¿Qué más, pues?
Saludo súper común en Colombia, y en Huila se suelta con toda la confianza. Es como decir ¿qué tal?, ¿qué hubo? o ¿cómo va la cosa? Sirve para abrir conversación, saludar a un amigo o tantear el ambiente. No esperes una respuesta filosófica, con un bien y usted basta y sobra.
Prometido huilense
Se dice de una promesa bonita y grandota, pero hecha al calor del momento y con cero ganas de cumplirla. Vamos, el típico compromiso que suena espectacular y al día siguiente ya nadie se acuerda. En Huila se usa para pinchar al que habla mucho y luego se escurre. Tiene su veneno, pero da risa.