Se usa cuando alguien se pone a hablar y hablar con rodeos, puro cuento y labia, para distraer, convencer o esquivar un tema incómodo. Es como adornar todo con palabras bonitas pero sin ir al grano. A veces hace gracia, pero también cansa cuando uno solo quiere una respuesta clara y rápida.
Se usa cuando alguien habla y habla, adorna todo y mete chamullo para impresionar, pero en el fondo está vendiendo humo. Es el típico que exagera logros, historias o promesas para quedar como campeón. A veces hace gracia, pero también cansa cuando ya sabes que casi nada de lo que dice es tan cierto.