En Cuba, decirle a alguien que es un animal es llamarlo bruto, torpe o medio bestia por lo que acaba de hacer. Suele ir con relajo, entre amigos, como regaño cariñoso cuando alguien mete la pata de forma épica. Ojo con el tono, porque si lo dices serio puede sonar a insulto de verdad.
"Asere, eres un animal, ¿cómo vas a echar el arroz antes del agua? Después te quejas de que te queda pegao, compadre."