Bolivia, bro, es un viaje alucinante a la esencia andina que te atrapa. Desde el salar de Uyuni que te vuela la cabeza con sus paisajes, hasta las ciudades llenas de historia y las tradiciones ancestrales. Su gente es pura autenticidad y calidez, siempre con una chola con arte y una cultura viva que contagia. Aquí la hoja de coca es tradición, la illimani es guardián y la historia, ¡uff!, se respira en cada rincón. ¡Bolivia es un país de contrastes épicos, con paisajes que te dejan boquiabierto y una cultura que te conecta con la Pachamama!
Mishi-mishi
Se usa para llamar en broma a la persona que siempre llega última, que se mueve con una calma desesperante y parece gato perezoso en domingo. Es medio cariñoso, medio regañón, ideal para el amigo que nunca llega a la hora ni aunque le regales un reloj. Y hay que admitir que suena tan tierno que hasta cuesta enojarse.
Aguafiestas
Se le dice aguafiestas a la persona que corta el rollo cuando todos la están pasando bien. Es el que apaga la música, se queja del ruido o empieza con dramas justo cuando el ambiente está alegre. No es un insulto brutal, pero sí un buen tirón de orejas. Y hay que admitir que a veces hace falta uno para poner orden.
Pega
En Bolivia se usa pega para hablar del trabajo o del empleo de toda la vida, ya sea un curro formal en oficina o algo más informal en la calle. Es como decir chamba o laburo según el país. Suena muy cotidiano y muchas veces se usa también para presumir cuando por fin se consigue algo estable.
Chupar
En Bolivia se usa para hablar de beber alcohol, casi siempre en plan fiesta y muchas veces a lo bestia. No es solo tomarse una cervecita tranquila, es ir a chupar con la banda y acabar medio doblado. Suena muy de calle y según cómo lo digas puede ser cariñoso o aviso de resaca brutal.
Hacer topa
En Bolivia se dice hacer topa cuando te cruzas con alguien de pura casualidad, sin haber quedado ni nada. Es como toparse con alguien en la calle, en el micro o en el mercado, y a veces hasta te cambia el día. Suena muy de barrio y tiene ese toque de encuentro inesperado que siempre da tema para el chisme.
Zarpar
En Bolivia se usa zarpar para decir que uno se va de un lugar, normalmente de golpe y sin muchas vueltas. Es como largarse, pirarse o desaparecer antes de que la cosa se ponga densa o aburrida. Suena medio dramático, como si fueras un barco dejando el puerto, y la verdad es que tiene bastante estilo callejero.
Ciego de trancazo
Se dice cuando alguien está tan borracho que ya no coordina ni la mirada, como si se hubiera quedado ciego de tanto trago. Va más allá de estar alegre, es irse al carajo: tambaleas, hablas cualquier cosa y te da por seguir tomando aunque ya te estén barriendo el piso del boliche. Bien de cantina y de resaca épica.
Rey de la chafaina
Se le dice al que en cualquier juntada se cree el protagonista y arma el show: mete bulla, suelta ocurrencias, anima a todos y termina mandando sin que nadie se lo pida. Puede ser el alma de la fiesta o un pesado, depende del día. En Bolivia suena bien de barrio y con cariño medio burlón.
Oirunta
Se usa cuando alguien pilla un chisme jugoso de pura casualidad y de inmediato quiere saber todos los detalles. Es como decir oye eso, presta atención, que se viene novela completa. Suele aparecer cuando la conversación se pone sabrosa y uno ya está con la oreja parada, listo para el salseo máximo.
Estar en la flojera
Se dice cuando estás con una pereza brutal, como si te hubieran apagado el cuerpo y la mente. No es solo estar cansado, es andar en modo sofá, sin ganas ni de lo básico. Se usa para justificar que no hiciste nada o para bromear con alguien que está tirado. Y sí, da risa porque todos hemos caído ahí.
No seas noria
Se le suelta a alguien cuando está dando vueltas con lo mismo, repitiendo la historia o dudando eternamente sin decidirse. Como una noria de feria: gira y gira, pero no avanza ni un metro. Sirve para cortar el mareo y pedir que se ponga las pilas de una vez. Bien gráfica y bien directa.
Dar en el puño
Se usa cuando alguien acierta de lleno con lo que dice, como si hubiera apuntado a un detalle chiquito y lo hubiera clavado sin fallar. Es ese momento en que sueltas un comentario o una sospecha y todo el mundo se queda callado porque justo diste en el puño. Y la verdad, da gustito cuando pasa.
¡Esto es un plomazo!
Se dice cuando algo es un aburrimiento brutal, pesado y eterno, como una charla que no se acaba nunca o un plan que te drena la vida. Es la forma boliviana de soltar un “qué lata” con más mala leche. Ideal para clases, reuniones y discursos que parecen castigo.
Mover la chompa
En Bolivia se dice cuando alguien se agranda y se pone a alardear para impresionar, vendiendo humo con supuestas habilidades, contactos o plata. Es como hacerse el capo sin tener con qué, puro show y mucha boca. Sirve para pincharle el globo al que está chamuyando y dejarlo en evidencia.
Fuerza, pero sin empuje
Se le dice a alguien que arranca con hartas ganas y mucha energía, pero no sostiene el ritmo y se queda a medias. Es como tener músculo para empezar, pero cero constancia para terminar. Va con un toque de burla cariñosa, de esas frases que te sueltan para bajarte a tierra. Y sí, pica un poquito.
Achachairú
Es una fruta tropical bien típica de Bolivia, pero en la calle también se usa como piropo para alguien muy dulce, buena onda y con cero maldad. Vamos, esa persona que te trata bonito, te cae de lujo y te mejora el día sin esfuerzo. Suena tierno y bien camba, y queda de diez.
Ser un churro con poder
Se dice de alguien que no solo es guapo, sino que tiene presencia y labia, de esos que entran y se nota. Es el típico que cae bien, se mueve con seguridad y se gana el respeto sin rogarlo. En Bolivia suena a piropo con actitud, como decir que el man tiene facha y mando.
Sallar
En Bolivia, sallar es andar haciendo tonterías, payaseando o metiéndote en un lío medio absurdo por puro gusto. Se usa cuando alguien se pasa de chistoso, se distrae y termina complicándose la vida. No siempre es maldad, más bien es esa manía de buscarse problemas por estar jugando. Y sí, da risa hasta que te sale caro.
Ch'aki
Palabra de origen quechua muy usada en Bolivia para hablar de la resaca brutal después de una noche de farra pesada. Es ese estado en el que la cabeza late, el estómago protesta y hasta el aire parece que emborracha. Básicamente, cuando te arrepentís de todas las rondas extra que dijiste que eran la última.
Cuidanga
Palabra bien callejera para hablar del acto de cuidar algo, pero con onda relajada y cero estrés. Es como decir que vas a hacerte cargo de algo, pero sin volverte guardia de seguridad profesional. Muy de amigos que se tienen confianza y se cubren las espaldas. Y la verdad, suena tan chill que dan ganas de usarla para todo.
Pusanga
En Bolivia, pusanga se usa para hablar de un amarre o brujería, como un hechizo para atraer a alguien o para “trabajar” la suerte. No es precisamente fino, pero se oye en charla de calle cuando alguien jura que le hicieron algo. También puede sonar a excusa cuando todo te sale mal, la verdad.
Pasar olla
Expresión bien boliviana para hablar del que se apunta a la comida sin aportar ni un tomate. Nace de las reuniones donde se hace ají de fideo y cada quien debería poner algo, pero el que pasa olla solo llega con su plato vacío y su mejor sonrisa. Es pura viveza criolla, aunque todos lo cachen igual.
Traer colla
En Bolivia se usa para decir que alguien llega con mucha energía, pilas recargadas y ganas de armar bulla. Es como aparecer con buena vibra, entusiasmo y hasta contagiar a los demás. A veces también se entiende como llegar con apoyo extra, gente o recursos. Es de esas expresiones que suenan raras al principio, pero luego te encantan.
Taper
En Bolivia se dice taper al clásico recipiente de plástico donde va a parar todo lo que sobró del almuerzo, la cena y hasta el cumpleaños de la abuela. Es casi un deporte nacional llenar tapers y luego olvidarlos en la heladera hasta que se vuelven experimento científico. Y hay que admitir que tiene su encanto caótico.
Darse una vuelta
Salir a dar una caminata sin rumbo fijo, solo para despejarse o mirar qué se cuece por ahí. Perfecto cuando no quieres quedar como vago en casa.
Changa
En Bolivia, una changa es un trabajito temporal, informal o de ocasión, de esos que salen de repente y te salvan cuando andas corto de plata. Puede ser desde cargar cosas hasta hacer un favor pagado. No es tu chamba fija, pero te saca del apuro y a veces hasta te deja para unas chelas.
Ya pues, ¡cacha!
Se usa cuando alguien ya te explicó todo con peras y manzanas y tú sigues en la luna. Entonces te tiran este Ya pues, cacha para que aterrices, conectes las neuronas y por fin entiendas. Es como decir entiende de una vez, por favor. Y hay que admitir que suena bien sabroso cuando lo dicen con acento boliviano.
Estar chuparseco
Se dice cuando estás sin plata, quebrado, seco de verdad. Tan mal que contás las monedas y te da pena. Es la típica excusa honesta para bajarte de planes, pedir fiado o sobrevivir a puro tecito. Suena bien boliviano y bien gráfico, porque te deja claro que no hay ni para el pasaje.
Sopaipazo
Se usa para hablar del empacho brutal que te agarra después de reventarte a sopas bien cargadas, tipo chairo, sopa de maní o cualquier caldo bien contundente. Es esa mezcla de llenura, sueño y arrepentimiento tardío cuando ya no te entra ni un fideo más. Básicamente quedas doblado en la silla pensando por qué comiste tanto, pero igual valió la pena.
Inspirarse en las alturas
Se usa para decir que a alguien se le ocurrió una idea loquísima o muy creativa, como si el aire de la altura le hubiera pegado fuerte. Mezcla un poco de genio y un poco de delirio, típico de cuando estás en La Paz y sientes que el oxígeno ya no te está llegando del todo. Y hay que admitir que suena bastante épico.
Estar salao
Se dice cuando alguien anda con una racha de mala suerte, de esas en las que todo sale al revés y parece que el universo te tiene bronca. Es como estar "salado", como si te hubieran echado una mala vibra. Se usa mucho para comentar desgracias cotidianas con humor y resignación.
Ser medio chocho
Se usa para decir que alguien es bien despistado, medio ido o ya algo olvidadizo, como que el cerebro anda en modo ahorro de energía. No es mala onda, es más una burla cariñosa cuando alguien vive olvidando cosas básicas. En Bolivia se suelta mucho entre amigos y familia, y hay que admitir que describe perfecto a más de uno.
Buena onda
Se usa para decir que alguien cae bien al toque, es amable, relajado y transmite una vibra bien positiva. También puede aplicarse a situaciones o planes que están agradables y sin drama. Es de esas expresiones que te salen solas cuando conoces a alguien que te hace sentir cómodo sin esfuerzo, y la verdad es que tiene bastante encanto cotidiano.
Estrenar cara
Se usa cuando alguien se ha hecho un cambio de look tan bestia que parece literalmente otra persona. Puede ser por un corte de pelo radical, tintes locos, cirugías o un maquillaje que ni su madre lo reconoce. Es como decir que anda mostrando una cara nueva por la vida, y la verdad es que la expresión tiene bastante gracia.
Hermana del alma
Forma cariñosa de llamar a una amiga íntima, de esas que ya son familia elegida. Se usa para marcar confianza total, apoyo incondicional y ese vínculo de contarle todo, desde el chisme hasta el drama. En Bolivia suena bien cálido y cercano, como decir: vos y yo, pase lo que pase, estamos juntas.
Oreja parada
Se usa para hablar de alguien bien chismoso, metiche a morir, que siempre está atento a lo que hablan los demás para luego ir con el cuento. Es esa persona que parece antena parabólica humana, nada se le escapa. No es un insulto brutal, pero sí un toque burlón, como para decir que afloje un poco el chisme.
Ch'allar
Costumbre bien boliviana y bien mística donde se rocía alcohol en el suelo para agradecer y pedir permiso a la Pachamama. Se hace en fiestas, estrenos de coche, negocios nuevos o cualquier cosa importante. Es como decirle al universo que todo vaya bien, pero con traguito en mano y harto buen ánimo.
Trufi
Un trufi es un taxi compartido típico de Bolivia, una mezcla entre taxi y minibús que sigue rutas fijas pero se llena a lo que dé la vida. Es barato, práctico y siempre va con la radio sonando y gente subiendo y bajando. A veces vas cómodo, otras vas doblado, pero siempre tiene su encanto caótico.
Llena de cuates
Se usa cuando un lugar está petado de gente, pero en plan buena onda, rodeado de amigos o conocidos. Es como decir que el sitio estaba a reventar, casi como una lata de sardinas, pero con pura banda de confianza. Suena cálido, fiestero y muy de reunión boliviana, la típica juntucha donde siempre cae alguien más y nadie se queja.
Mascarita
En Bolivia se le dice mascarita a alguien que se hace el buenito y te habla bonito, pero en el fondo anda con segundas. Es el típico que se pone una máscara para caer bien, sacar ventaja o meterse en chismes sin quedar como el malo. Suena medio cariñoso, pero casi siempre va con desconfianza.
Sonso
Se le dice a alguien que está medio tonto, lento para pillar la indirecta o simplemente despistado. Puede sonar a insulto suave, pero muchas veces va con tono de confianza, como regaño cariñoso entre amigos o familia. En Bolivia se oye un montón en el día a día. Pica, pero no mata.
¡Qué electroshenshual!
Se usa para decir que alguien o algo es tan atractivo que te sacude como si te hubiera dado un corrientazo. Es una forma exagerada y juguetona de decir que te parece súper sensual, casi eléctrica, de esas bellezas que te dejan medio tonto un rato. Suena medio friki, pero justo por eso tiene su encanto especial.
Mandaíto
Se usa para hablar de alguien que hace todo lo que le dicen sin chistar, como si estuviera programado para obedecer. Es esa persona que corre cada vez que el jefe, la mamá o la pareja le suelta una orden. A veces se dice con cariño, pero muchas veces lleva su toque de burla. Y hay que admitir que a veces da penita verlo.
Platacho
Forma bien boliviana y medio cariñosa de decir plata, o sea dinero. Se usa mucho cuando andas ajustado, cuando el sueldo ya se fue volando o cuando toca contar moneditas para llegar a fin de mes. Suena a diminutivo con humor, como para quejarse sin ponerse dramático.
Ser un chuncho
En Bolivia se le dice a alguien que es un suertudo nivel leyenda, de esos que siempre caen parados y les sale todo redondito. Si hay una rifa, se la gana. Si hay un chance, lo agarra. No es que sea más vivo, es que la suerte lo persigue. Da una envidia sana, la verdad.
Hacerla larga
Se dice cuando alguien se pone a dar vueltas y vueltas, tarda en decidirse o alarga una situación sin necesidad. Vale para el que no se define, el que se demora en arrancar o el que cuenta algo eterno y te tiene ahí, esperando. Es como decir no te enrolles y apurate de una vez, que la vida no espera.
Causa
Se usa para llamar a un amigo muy cercano, de esos que ya son casi familia. Es el pana con el que te vas de joda, te bancas las malas y te reís de cualquier cosa. Suena bien callejero y cariñoso, como decir compadre o hermano. Si te dicen causa, es que hay confianza de la buena.
Ch'api
En Bolivia se dice ch'api para hablar de algo desordenado, chueco o mal hecho, y muchas veces se aplica al corte de pelo cuando quedó todo irregular. Es como decir que te lo dejaron a la mala, sin pulso y sin cariño. Suena bien de barrio y tiene su maldad, pero da risa.
Ser un diamante
Se dice de alguien que tiene un potencial brutal, como un talento escondido que todavía está medio en bruto. Puede ser medio torpe, bruto o desordenado, pero se nota que con práctica y paciencia va a romperla. Es como decir que todavía le falta pulirse, pero que el futuro que tiene por delante pinta muy cabrón.
Chasqui
Se le dice a alguien que es rapidísimo para hacer mandados o moverse de un lado a otro, como los chasquis del Imperio inca que corrían con mensajes a toda mecha. También puede sonar a cumplido por ser eficiente y resolutivo. No es lo más de diario en todas partes, pero cuando se usa, se entiende al toque.