En Bolivia se le dice mascarita a alguien que se hace el buenito y te habla bonito, pero en el fondo anda con segundas. Es el típico que se pone una máscara para caer bien, sacar ventaja o meterse en chismes sin quedar como el malo. Suena medio cariñoso, pero casi siempre va con desconfianza.
Apodo cariñoso y medio vacilón para alguien que siempre va disfrazado, maquillado o con pintas de carnaval, aunque sea martes por la mañana. Se usa mucho en época de carnavales, pero también para esa gente que vive todo el año como si estuviera en una cabalgata. Y hay que admitir que tiene un puntito entrañable.