Se usa para decir que alguien cae bien al toque, es amable, relajado y transmite una vibra bien positiva. También puede aplicarse a situaciones o planes que están agradables y sin drama. Es de esas expresiones que te salen solas cuando conoces a alguien que te hace sentir cómodo sin esfuerzo, y la verdad es que tiene bastante encanto cotidiano.
Se dice de alguien que cae bien, es amable y trae una vibra positiva que se pega. También vale para describir un plan o un ambiente relajado y agradable. En Guatemala suena bien natural, como para soltar un cumplido sin ponerse cursi. Si alguien es buena onda, con esa gente dan ganas de quedarse.
Se usa para decir que alguien es simpático, amable y tira pura energía positiva. Esa persona que siempre está dispuesta a ayudar, no anda con mala leche y hace que todo sea más liviano. En Chile es casi un sello de aprobación social, porque nadie quiere ser el pesado del grupo cuando puede ser el buena onda.