Costumbre bien boliviana y bien mística donde se rocía alcohol en el suelo para agradecer y pedir permiso a la Pachamama. Se hace en fiestas, estrenos de coche, negocios nuevos o cualquier cosa importante. Es como decirle al universo que todo vaya bien, pero con traguito en mano y harto buen ánimo.
En Cusco y el mundo andino, ch'allar es hacer una ofrenda a la Pachamama o a los apus para pedir protección y buena suerte. Suele ser rociar chicha, cerveza o trago en la tierra, en la casa o hasta en el carro nuevo, como diciendo: primero se comparte, luego se celebra. Y sí, se toma un poquito también.
Es un acto ceremonial muy típico del altiplano que consiste en echar un poco de bebida al suelo para agradecer y honrar a la Pachamama antes de beber uno mismo. Es como un brindis ancestral con mucho respeto y cariño a la tierra. Y la verdad, tiene su magia, porque convierte cualquier chelita en ritual sagrado.
En Bolivia, ch'allar es hacer la ch'alla: rociar un chorrito de alcohol o bebida al suelo, a la Pachamama o a las esquinas para bendecir algo nuevo y pedir prosperidad. Se hace al estrenar casa, auto o negocio, y también en Carnaval. Es un ritual bien de acá, mitad fe, mitad fiesta, y siempre con brindis de por medio.