En Bolivia se usa para hablar de beber alcohol, casi siempre en plan fiesta y muchas veces a lo bestia. No es solo tomarse una cervecita tranquila, es ir a chupar con la banda y acabar medio doblado. Suena muy de calle y según cómo lo digas puede ser cariñoso o aviso de resaca brutal.

"Che, hoy es quincena, vamos a chupar al barecito de la esquina hasta que el dueño nos eche a escobazos"

En Sevilla, chupar no va solo de beber. También se usa para decir que algo te absorbe tiempo, dinero o energía sin que te des cuenta. Entras a echar un ratito y, cuando miras el reloj, ya es de madrugada y la cartera está temblando. Tiene su puntito de verdad y de guasa.

"Me fui a la peña a chupar un ratillo y acabé a las tantas, cantando por bulerías y con la cartera tiesa."

En Salta, chupar es salir a tomar alcohol con ganas, ya sea vino, birra o lo que pinte, siempre en modo relajado y festivo. No es solo beber, es armar la juntada, el asado, la guitarreada y terminar medio alegrón. Es una forma de decir que se va a tomar bastante, y la verdad es que suena bastante simpático.

"Che, cobro el viernes, así que vayan afilando la sed porque nos vamos a chupar mal en lo de Juancho con asado, truco y cumbia hasta las mil"

En Lima, chupar no va de sorber con pajita ni de ponerse fino con modales. Es salir a tomar alcohol, meterle a la chela o al trago y alargar la noche con la gente, a veces hasta quedar medio destruido. Se usa mucho entre patas cuando el plan es juerga y resaca asegurada. Y sí, suena más bruto de lo que es.

"Causa, hoy salimos de la chamba y nos vamos a Miraflores a chupar, unas chelas tranqui y de ahí vemos si cae after."

En Buenos Aires, chupar es básicamente ponerse a tomar alcohol, a veces bastante, como quien no quiere la cosa. Puede ser birra, fernet o lo que pinte, y suele ir con charla eterna, chistes malos y debate de fútbol y política como si fueras panelista. No es fino, pero es real y tiene su encanto porteño.

"Caí al cumple de Luismi y dije que iba tranqui, pero terminé chupando fernet como campeón y discutiendo de Boca y de política con un desconocido."

En Madrid, chupar es, sobre todo, beber alcohol, a veces con la idea de pillar castaña o ir calentando. También se usa como chuparla o chupar del bote, pero lo típico es lo de empinar el codo. Lo de madrugar heroicamente suena inventado, porque aquí chupar es más de barra que de sábana.

"Ayer en Malasaña nos pusimos a chupar como si no hubiera mañana y hoy voy al curro con cara de mapa, pero oye, el vermú estaba de lujo."

En Guatemala, chupar es irse a tomar guaro, o sea, salir a beber alcohol con los cuates. Suele implicar plan de noche, música, risas y a veces terminar medio descontrolado. No es “beber con modales”, es más rollo de joda y de darle duro, aunque depende del grupo.

"Mano, el viernes nos vamos a chupar a la Zona Viva, llevate pisto y no te me desaparezás, que después andás llamando a las tres de la mañana."

En Yucatán y buena parte de México, chupar es irse a tomar alcohol, o sea, irse de copas pero en plan más de banda y más de cantina. Se usa cuando la noche pinta de chelas, botana y desmadre tranquilo. No es precisamente fino, pero es súper común y bien entendido.

"Ayer nos fuimos a chupar al malecón, cayó la chela con botana y acabamos cantando trova con unos pescadores, bien a gusto."

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