Se dice cuando estás con una pereza brutal, como si te hubieran apagado el cuerpo y la mente. No es solo estar cansado, es andar en modo sofá, sin ganas ni de lo básico. Se usa para justificar que no hiciste nada o para bromear con alguien que está tirado. Y sí, da risa porque todos hemos caído ahí.
"Hermano, el domingo estaba en la flojera mal, ni para ir al fútbol me moví del sillón y eso que los changos ya me estaban llamando."