En Ayacucho se usa para cuando alguien te habla bonito solo para sacarte algo, ya sea plata, favores o que le hagas la tarea. Es como endulzarte el oído con floro bien armado, pero con intención medio tramposa. A veces suena romántico, pero en el fondo es puro cuento y hay que estar mosca.
En Lima se usa para cuando alguien te habla bonito, te echa flores y te promete el oro y el moro, pero tú sabes que es puro cuento. Es como un coqueteo o chamullo bien azucarado, que suena lindo pero no se lo cree ni el que lo dice. Y hay que admitir que a veces entretiene escucharlo.