¡Eh, cordobeses! Sois los reyes del cuarteto y el fernet con coca corre por vuestras venas. Vuestra tonada cantarína es inconfundible, y ese humor tan ácido y rápido que tenéis os convierte en maestros del chiste. Tenéis un arte para transformar cualquier conversación en una carcajada garantizada. En el Festival de Cosquín se ve el talento que irradiáis y cada carnaval se siente como si fuera la primera vez. Además, ¡cómo disfrutáis los asados al aire libre con toda la comparsa de amigos y el mate siempre al lado!
Mandarse una cagada
Expresión usada para describir cuando alguien comete un error garrafal que deja huella, generalmente con consecuencias imprevistas.
visitear
Verbo bien cordobés que significa ir de casa en casa a visitar parientes o amigos, pero con la segunda intención de ver si ligás algo para morfar sin poner un peso. No es una visita formal, es más bien un safari gastronómico afectivo. Y hay que admitir que cuando sale bien, es una belleza absoluta.
Torear la siesta
Se dice cuando alguien esquiva la siesta con una habilidad casi artística, como si se creyera torero del sueño. En vez de tirarse un rato a la cama, se queda boludeando con el mate, la guitarreada o cualquier plan que pinte. Es como desafiar al cansancio a duelo, aunque después ande hecho un zombie, pero con onda.
Póngase en el mapa
Se usa para decirle a alguien que está re colgado que se actualice y se entere de lo que está pasando. Es como decirle que deje de vivir en un termo y se ponga al día con el chisme, la noticia o la data del momento. Suena medio retador pero también tiene ese toque gracioso bien cordobés.
Mandar al dorso
Expresión cordobesa para decir que mandás a alguien bien lejos, lo ignorás o lo sacás de tu vida con una indiferencia tremenda. Es como decir andate a la mierda pero con un toque más creativo y gracioso. Suena a que lo das vuelta como una hoja y ya fue, ni te gastás en seguir leyendo el drama.
Tener la imagen hecha
Se dice cuando alguien ya tiene una reputación armada y en el barrio lo tienen re fichado. Para bien o para mal, ya saben cómo sos y no hace falta que demuestres nada porque tu fama te precede. Puede sonar a elogio o a palito, depende del tono y de quién lo diga.
Ponerlo a los tacos
Se dice cuando le metés pata al auto o a la moto, o sea, pisás el acelerador a fondo para salir disparado y que no te alcance ni el viento. En Córdoba se escucha mucho entre amigos cuando van apurados o con ganas de adrenalina. Ojo, es bien de manija y mejor usarlo con cabeza.
Abrir el tarro
En Córdoba se dice abrir el tarro cuando por fin te sentás a estudiar en serio, casi siempre a último momento antes de un parcial o un final. Es como destapar la cabeza y obligar al cerebro a laburar después de días de hacerse el boludo. Suena gracioso, pero también duele un poco cuando ves todo lo que te falta.
Mate por un tubo
Se dice cuando hay mate a lo bestia, sin pausa y casi sin respirar. Puede ser porque están nerviosos, porque pinta charla larga o porque alguien no suelta la bombilla ni a palos. Es como decir que tomaron un montón, uno tras otro, hasta vaciar el termo. Ideal para juntadas eternas.
Estás pa'l orfanato
Expresión cordobesa que se usa cuando alguien está totalmente desubicado, hace cualquiera o se manda una locura sin medir consecuencias. Es como decir que está tan perdido que habría que devolverlo al origen para ver si lo arreglan. Suena fuerte pero se usa en joda entre amigos, y hay que admitir que tiene su gracia.
Tener un quilombo en la cocina
Se dice cuando la cocina queda hecha un desastre mientras cocinás, con cosas por todos lados, harina volando y platos apilados como si hubiera pasado un tornado. No es solo desorden, es caos nivel masterchef pero sin glamour. Muy de usarlo en casa cuando alguien cocina rico, pero deja el campo de batalla.
Dejate de creer pavadas
Expresión bien cordobesa para decirle a alguien que deje de flashear cosas imposibles o teorías medio ridículas. Es como bajarlo de la nube y recordarle que la vida no es un cuento de hadas. Suena medio reto cariñoso, medio cargada, y hay que admitir que a veces hace falta decirlo fuerte y claro.
Docear
En Córdoba se dice cuando te juntás con alguien a tomar unos mates y charlar tanto que, sin darte cuenta, se te hace el mediodía. Es ese plan tranqui de caer a lo de un amigo, cebar amargos, chusmear un rato y estirar la charla más de la cuenta. Si termina con facturas, mejor todavía.
Olor a fernecito
Expresión bien cordobesa que se usa cuando se siente que se viene la joda fuerte, casi siempre con fernet de por medio. No habla del olor literal, sino de ese clima de previa, risas y descontrol moderado. Es como decir que ya se activó el modo fiesta, y la verdad es que contagia solo de escucharlo.
Ponerse la gorra
Frase que usás cuando alguien se pone autoritario o mandón, como si de repente tu amigo se convirtiera en el jefe que todos odiamos.
Ser un segundero
Se dice de alguien que siempre llega segundo a todo, como si estuviera condenado a llegar siempre tarde o perderse lo mejor.
Hacerse el carpintero
En Córdoba, hacerse el carpintero es cuando alguien empieza a inventar excusas truchas para safar de una situación o no hacerse cargo de algo. Es como que se pone creativo con el verso, pero nadie le cree demasiado. Básicamente, es hacerse el boludo con un poco de arte y mucha cara dura.
Estar en el pueblo
Se dice cuando alguien está en modo tranqui, sin apuro ni drama, como si estuviera de vacaciones en un pueblito donde no pasa nada y todo se toma con calma. Sirve para bajar un cambio, cortar con el estrés y disfrutar el momento. No arregla la vida, pero te acomoda la cabeza un rato.
estar de la nuca
Frase utilizada para describir a alguien que está completamente chiflado, fuera de sus cabales. Tal vez se quedó en el orfanato del sentido común.
Hacerse el menor
Se dice cuando alguien se hace el boludo o el distraído a propósito, como si fuera inocente, para zafar de una cagada o evitar una charla incómoda. Es el clásico hacerse el que no entiende, pero con carita de yo no fui. En Córdoba se escucha bastante y sirve para pinchar al que se hace el vivo.
Estar a lago
Se dice cuando alguien está en modo relax absoluto, sin apuro ni ganas de hacerse cargo de nada. Es como estar tirado mirando el agua, con la cabeza en blanco y cero estrés. En Córdoba suele sonar a que te chupa un huevo todo por un rato, para bien o para desesperación ajena.
Tabiqueado
En Córdoba se usa para decir que alguien quedó re perdido, confundido o medio atontado después de algo intenso, como si el cerebro se le hubiera chocado contra el tabique. Puede ser por una noche larga, un susto, un quilombo sentimental o simplemente por estar colgadísimo. No es técnico ni nada, es pura jerga cordobesa con mucha onda.
Estar hecho un flan
Se dice de alguien que está muy nervioso o temblando, como si fuera un postre gelatinoso en plena sacudida.
Estar hecho un perno
En Córdoba se usa para decir que alguien está re metido en lo suyo, concentradísimo o laburando a full, y no lo sacás ni con grúa. La idea es que está como atornillado a la tarea o al lugar, clavado mal. Sirve tanto para estudio como para laburo. Y sí, suena medio exagerado, pero funciona.
¡Qué sopa!
Expresión bien cordobesa para tirar un saludo curioso tipo “¿qué onda?” o “¿qué pasa?”, pero con esa intención de chusmear un poquito qué hay de nuevo. Se usa cuando te cruzás a alguien y querés que te cuente el chisme, la novedad o en qué anda. Suena amistosa y medio cargosa, como debe ser.
Echar un fierrazo
Se dice cuando salís en auto a dar vueltas por el centro solo para que te vean, lucir la nave y hacerte el canchero. Es el plan de pasear sin apuro, con música al palo, mirando y dejando que te miren. No es ir a ningún lado, es ir a figurar. Y sí, medio grasa, pero divertido.
Tomarse un fernet
En Córdoba tomarse un fernet es casi un ritual sagrado para cortar con el estrés y ponerse en modo fiesta. Es la mezcla de fernet con cola, vaso lleno de hielo y charla eterna con la banda. Más que una bebida es identidad cordobesa, y hay que admitir que cuando está bien preparado es pura alegría embotellada.
Pechar
En Córdoba se usa para decir que te la bancás y te ponés al hombro algo pesado: un laburo, un problema o hasta las responsabilidades de otros. Es meterle garra, remarla y seguir aunque nadie te ayude. También puede sonar a que estás cargando con todo mientras el resto se hace el gil. Y sí, cansa.
¡Vamo' porque!
Expresión bien cordobesa para meterle pila a la gente, como un grito de guerra para que nadie se achique. Se usa cuando querés que el grupo se motive, siga de joda o encare algo con toda la onda. Es como decir vamos con todo, pero con ese tonito cordobés que te saca una sonrisa aunque estés hecho bolsa.
Hacerse el gil
Se dice cuando alguien se hace el tonto o el desentendido a propósito para no hacerse cargo de algo, evitar un reto o zafar de un quilombo. No es que no entienda, es que se hace el gil para que la pelota le pase de largo. Muy de charla cotidiana, con ese toque pícaro cordobés.
Amigaza
Se le dice a una amiga muy cercana, de esas que ya son familia elegida. Es tu compinche, tu hermana del alma, la que te banca en todas, en las buenas y en las cagadas. También puede sonar a halago bien grande, tipo “sos una genia”. Re cordobés, re de confianza.
Ni cabida
Expresión bien cordobesa para decir que no le das bola a algo o a alguien, que lo ignorás fuerte y seguís en la tuya. Sirve para cortar un tema, esquivar a alguien pesado o marcar que te chupa un huevo lo que digan. Suena seca, canchera y bastante definitiva, como un portazo verbal.
Mamerto
En Córdoba le decís mamerto a alguien medio lenteja, que vive en una nube y no caza una. Es el típico que se cuelga, reacciona tarde y parece que está mirando pasar los colectivos mentales. No es un insulto súper grave, pero sí un palito cariñoso para el que está en otra galaxia.
Roer la piola
Se dice de alguien que está re manija y desesperado por conseguir algo, y por eso se arrastra, insiste y hace cualquier cosa para quedar bien. Es como estar mendigando aprobación o un favor, medio chupamedias y sin mucha dignidad. En Córdoba suena bien gráfico, como perro mordiendo la soga hasta que le den bola.
Echar moco
En Córdoba se dice cuando vas a hacer algo a media máquina, con una pachorra tremenda y cero apuro. Es laburar o moverse sin ponerle mucha garra, como en modo automático y con cara de siesta. No es que no hagas nada, pero lo hacés tranqui, medio dejado. Y sí, suena asquerosito, pero es re gráfico.
Estar en un conciertazo
Se dice cuando estás pasando un momento tremendo, con la vibra arriba y todo saliendo redondo. No es que estés en un recital literal, es más bien que la situación está tan buena que parece el mejor conciertazo de tu vida. Se usa para festejar que estás joya, sin dramas y con energía a pleno.
Rajas
En Córdoba se usa rajas para decir que algo es espectacular, que está buenísimo o que te vuela la peluca. Puede referirse a una banda, una fiesta, una anécdota o hasta a alguien que la rompe toda. Viene de la idea de algo tan zarpado que te deja marcado. Y sí, suena raro, pero tiene su encanto cordobés.
Vilmente
En Córdoba se usa vilmente para remarcar que alguien hace algo con un descaro tremendo, sin culpa ni vergüenza y casi con orgullo. Es como decir que lo hizo a cara de perro, bien de frente y sin disimular nada. Suena medio dramático, pero en el habla diaria suele tener un toque humorístico que le da mucha gracia.
Estar al límite
Se dice cuando estás al borde, sin paciencia ni energía, como que en cualquier momento explotás o te bajoneás mal. Puede ser por estrés, por laburo, por quilombos en casa o porque todo te sale torcido. Es una forma bien clara de avisar: hoy no me pidas una más, porque reviento.
Faltaos
En Córdoba se dice faltaos al que nunca aparece, el que siempre se borra a último momento y vive poniendo excusas medio truchas para no ir. Es como el clásico amigo que confirma todo pero después desaparece del mapa. No es insulto grave, pero sí un palito cariñoso que igual pica un poquito.
¡Qué roña!
En Córdoba se usa para quejarse de algo muy malo, sucio o de calidad pésima, como comida chota, un plan re pobre o un regalo miserable. También se tira para bardear a alguien tacaño que no afloja una moneda ni de casualidad. Es medio quejoso pero gracioso, típico comentario cordobés con tonito indignado y humor a la vez.
Tachar
En Córdoba, tachar no es solo cruzar algo con una línea, también es borrar a alguien de tu vida cuando ya te tiene podrido. Es como decir que lo sacás de tu lista de amigos, planes o confianza porque ya colmó la paciencia. Suena dramático, pero a veces es la única que queda y hasta da un poquito de gustito.
Lengua larga
Se le dice a la persona que no puede evitar chismear o contar secretos. Todo lo que escucha lo suelta como si fuera un canal de noticias.
¡Qué trapo!
Se usa para bardear a alguien que está hecho bolsa, todo desarreglado, con pinta de que durmió vestido y lo pisó un bondi. Es como decir que parece un trapo viejo tirado por ahí. Es medio cruel, pero entre amigos cordobeses suele ir con cariño y mucha risa, aunque igual pica un poquito.
Trucho
En Córdoba, trucho se usa para algo falso, berreta o de calidad dudosa, que a la legua se nota que no es original. Puede ser ropa, documentos, electrónica o hasta la historia que te está contando tu amigo chamuyero. Es como ver algo que quiere hacerse el fino, pero es más trucho que moneda de chocolate, y encima da un poco de risa.
Atado con alambre
Se dice cuando algo está arreglado a las apuradas, medio improvisado y con soluciones caseras que dan más fe que seguridad. No es que funcione perfecto, pero zafa y tira un rato. Muy de taller, de campo y de rebusque. Y sí, a veces da miedo, pero también tiene su encanto.
Estar en la changa
En Córdoba se dice cuando alguien está en modo joda total: de fiesta, con la banda, gastando suela y sin ganas de volver temprano. Es como estar de parranda, pero con tonito bien cordobés. No es laburo ni obligación, es puro planazo y descontrol medido. Si te dicen esto, olvidate de que conteste rápido.
Echar flique
Se dice cuando alguien se manda la parte, se hace notar de más o presume como si estuviera en una alfombra roja. Es ese pavoneo medio canchero, medio pesado, de mostrar lo que tenés para que todos lo vean. En Córdoba se escucha bastante y, seamos honestos, a veces da risa y a veces da ganas de bajarlo a tierra.
Lavar los trapos
Se usa para decir que hay que arreglar quilombos o dramas en privado, sin ventilar nada delante de todo el mundo. Es como decir que los problemas de la banda se charlan puertas adentro, con calma y sin hacer circo. Básicamente, si hay bardo, se habla entre los involucrados y listo, nada de show gratis.
Metele que son pasteles
Expresión bien cordobesa para apurar a alguien y meterle pila, como decir que se mueva rápido porque la cosa es urgente o está buena. La imagen es que hay pasteles recién hechos y hay que darle sin dudar. Sirve tanto para salir a la calle como para terminar un laburo. Y sí, tiene un saborcito muy goloso.