Se dice cuando estás al borde, sin paciencia ni energía, como que en cualquier momento explotás o te bajoneás mal. Puede ser por estrés, por laburo, por quilombos en casa o porque todo te sale torcido. Es una forma bien clara de avisar: hoy no me pidas una más, porque reviento.
"No sabés lo que fue hoy, culiau. El jefe rompiendo las bolas, el bondi no venía y encima se me murió el celu, estoy al límite."