Camellar
Verbo muy usado en Cúcuta y en general en el Norte de Santander para hablar de trabajar duro, echarle ganas y aguantar jornada pesada, como camello cargando bultos bajo el sol. Puede ser trabajo formal o rebusque en la calle, pero siempre con la idea de esfuerzo fuerte. Y sí, solo de oírlo ya dan ganas de pedir aumento.
Echarle gasolina al parche
Es cuando le metes ánimo y alegría a la reunión con los amigos, como darle un empujón para que no pare la fiesta.
Echarle tierra al santo
Expresión jocosa muy usada cuando alguien hace algo indebido, medio pecaminoso o medio cochino, y luego intenta taparlo como si nada. Es como decir que están disimulando la maldad con cara de angelitos. Suena religiosa, pero en la práctica se usa más para el chisme sabroso que para hablar de misa.
Pelúo
En Norte de Santander se dice que algo está pelúo cuando la cosa se pone complicada, pesada o bien enredada. Puede ser por plata, por trabajo, por el clima o por puro drama de la vida diaria. Es como decir que la situación está dura y toca aguantar, aunque uno ya esté mamado.
Estar más perdido que un cura en carnaval
Se usa para decir que alguien está totalmente desubicado, sin idea de lo que pasa o sin saber qué hacer, como un cura metido en pleno carnaval sin entender el desmadre. Es una forma graciosa de remarcar que la persona no pilla nada de la situación, y la verdad es que la imagen mental tiene bastante gracia.
Estar en la pinta
Se dice cuando alguien va bien arreglado, con la pinta puesta, como para salir a conquistar el mundo o por lo menos a que lo miren. Es ir vestido con ganas, perfumadito, peinadito y con actitud. Muy de parche y de rumba, porque si vas en la pinta, vas a lucirte sí o sí.
Arrancar pata
Expresión muy usada para decir que alguien sale corriendo a toda velocidad, casi sin pensarlo, para huir de un problema, un regaño o una situación incómoda. Es como decir que uno se esfuma en dos segundos, con más impulso que ganas de quedarse a dar explicaciones. Y hay que admitir que suena bastante graciosa cuando se usa bien.
Vete a vacas
Expresión coloquial y medio en broma que se usa para decirle a alguien que se relaje, que deje de molestar o que se vaya a hacer algo más útil, aprovechando la imagen ganadera típica de la zona. Es como mandarlo a pastar, pero en versión costeña santandereana, y la verdad es que suena bastante graciosa cuando se suelta con picardía.
Armar la novela
Se usa cuando alguien se monta un dramón por algo mínimo, como si estuviera actuando en una telenovela de las intensas. Es exagerar todo, llorar, pelear o hacer show por cualquier cosa. Básicamente es hacer más escándalo del necesario, y hay que admitir que a veces el espectáculo entretiene bastante.
Echarle la charla
Es la forma sabrosa de decir que le estás coqueteando a alguien, hablándole bonito, con indirectas y labia para ver si se anima. No es solo hablar, es meterle flow, chiste, miraditas y todo el combo. Básicamente, sacar el don de gentes para enamorar, muy estilo nortesantandereano, que tiene su encanto propio.
Estar en la vara
Se usa para decir que alguien está despistado, como ido, que no capta lo que está pasando a su alrededor. Es el típico que le hablan y se queda mirando al infinito, pensando en cualquier cosa menos en la conversación. Básicamente, está en su propio mundo, y a veces hace gracia, pero también dan ganas de darle un sacudón.
Jugar a la señora
Se dice de alguien que se la pasa pendiente del chisme y de la vida ajena, como si fuera la doña del barrio con silla en la puerta y ojo clínico para todo. Es meterse donde no lo llaman, comentar quién llegó, quién se fue y por qué. Suena burlón, pero bien cotidiano.
Viejo verde
Se usa para hablar del señor mayor que anda todo morboso, tirando piropos pasados de tono y mirando a las peladas como si tuviera veinte. No es solo coqueto, es más bien un cansón que incomoda y da pena ajena. En cualquier esquina del barrio hay uno, y todos saben quién es aunque nadie lo diga en voz alta.
Mina
En Norte de Santander se usa mina para hablar de una chica, normalmente con tono de piropo o de comentario entre panas. Es como decir muchacha o nena, y muchas veces va con la idea de que está bien bonita o que llama la atención. Ojo, según el contexto puede sonar medio callejero o cosificador, así que úsalo con tacto.
Armar el parche
Es cuando la gente se junta para pasarla bien, ya sea en un combo pequeño o grande. La idea es vacilar y disfrutar a lo bien.
Carrocha
Así le decimos al carro viejito, de esos que ya pasaron su mejor época y andan llenos de ruidos raros, remiendos y achaques por todos lados. Igual sigue rodando, pero uno va con la fe puesta en que no se quede tirado en plena subida. Es medio burla cariñosa, porque al final le tenemos hasta cariño a la carrocha.
Sangrecita
Forma cariñosa para llamar a un amigo muy cercano, casi como de la familia, como si fuera de tu misma sangre. Se usa entre panas con mucha confianza para remarcar lealtad y cariño. Suena medio cursi si se lo dices a cualquiera, pero entre la gallada queda bien bacano y hasta da risa.
Coger la doce
Se usa cuando alguien por fin entiende algo que tenía delante de las narices y no pillaba ni a la de tres. Es como ese momento de iluminación en el que haces clic y todo tiene sentido. Muy de cuando uno anda despistado y al rato, por fin, coge la doce. Y la verdad, pasa más de lo que uno admite.
Tener filo
Se usa para decir que uno tiene muchísima hambre, de esa que te deja el estómago sonando y la cabeza pensando solo en comida. Es como sentir que por dentro todo está afilado y listo para atacar cualquier plato que pase cerca. Es muy típica en la región y, la verdad, suena bastante dramática y divertida.
Estar forrado
Se usa para decir que alguien tiene muchísima plata, que está lleno de billete y no sabe ni en qué gastarlo. Es como si se hubiera ganado la lotería o le hubiera caído una herencia brava. Nada que ver con abrigarse, aquí es puro nivel de bolsillo y, la verdad, suena sabroso decirlo.
Parar bola
Se usa para decir que alguien presta atención o le da importancia a otra persona o a lo que está diciendo. Normalmente se oye en plan queja cuando nadie te hace caso y te sientes más ignorado que mensaje en grupo familiar. Es muy coloquial y suena mejor con tono medio dramático, porque si no te paran bola, duele un poquito el ego.
Abrir cancha
En Norte de Santander se usa para pedir que hagan espacio, como cuando viene alguien cargado, pasa la banda o se va a armar el bailoteo. Es despejar la zona para que algo pueda pasar o suceder sin tropiezos. También se suelta cuando alguien empieza a crear oportunidades donde antes todo estaba trancado, y la verdad suena bien poderoso.
Cúster
En Cúcuta y alrededores le dicen cúster al bus pequeño, de esos que van reventados de gente y parecen latas con ruedas. Es el típico transporte urbano que hace mil paradas, suena a todo menos a motor y uno siente que con un hueco más se desarma. Y aun así, ahí va todo el mundo montado, porque toca.
Recoger cuidos
Expresión muy cucuteña para hablar de recoger el desorden, ordenar juguetes, ropa tirada y todo lo que quedó regado después del caos. Es el clásico regaño de mamá cuando la casa parece campo de batalla y uno se hace el loco. Básicamente es poner todo en su sitio antes de que te caiga la cantaleta completa.
Partirme la locha
Se usa para decir que alguien se está esforzando durísimo, trabajando a tope o matándose con algo, como si se partiera en dos del cansancio. Es muy de la jerga costeña y venezolana que se cuela por la frontera, y la verdad suena tan dramática que hasta da risa cuando la sueltas en medio del estrés.
Jalá
En Norte de Santander se usa jalá para referirse a un amigo cercano, casi parcero del alma, con el que hay plena confianza. Es como decir socio o llave, pero con sabor bien nortesantandereano. Suena cariñoso, cómplice y un poquito callejero, y hay que admitir que tiene bastante estilo cuando lo sueltas en la conversa.
Estar enratonado
Expresión muy usada para describir la resaca brava después de una noche de rumba pesada, cuando te levantas hecho polvo, con dolor de cabeza, mal cuerpo y cero ganas de existir. Es como si todo lo que tomaste se vengara al día siguiente. Es feo, pero entre costeños y rolos nos reímos igual del enratonado.
Lograrse
En Norte de Santander se usa lograrse para decir que algo salió bien, se dio la vuelta a favor o simplemente se consiguió lo que se quería. Puede ser desde que cuadre un plan con los panas hasta que por fin salga un negocio. Es como celebrar que el universo colaboró un poquito, y la verdad es que suena bastante sabroso.
Estar de gato arrunchado
Se dice cuando alguien se queda en la casa bien arropado, cómodo y sin ganas de moverse, como un gato hecho bolita entre cobijas. Es el mood perfecto de pereza rica: plan sofá, serie y cero calle. Suena tierno, pero también deja claro que hoy no te sacan ni con grúa.
Cambalache
En Norte de Santander se usa para hablar de un trueque medio chueco, un intercambio de cosas usadas o raras donde nadie sabe bien quién ganó. Es como ese negocio improvisado en la cuadra que empieza con un favor y termina en novela. Suena a trampa, pero también a creatividad de barrio, y hay que admitir que tiene su encanto.
Echar parche
En el norte de Santander se usa para hablar de salir a pasar el rato con los panas sin mayor plan, solo charlar, reírse, tomar algo y dejar que el tiempo se vaya suave. No implica nada productivo, es más bien dejarse llevar y disfrutar la compañía. Y la verdad, pocas cosas más sabrosas que un buen parche sin afán.
Dar papaya
Es como ponerle la cara al peligro o no cuidarse las espaldas. Cuando alguien se expone a que lo estafen, roben o le tomen el pelo.
Ser un huevo
En Norte de Santander se usa para hablar de alguien demasiado noble, bonachón y medio ingenuo, que siempre cae en todas las bromas y favores. Es ese amigo que nunca dice que no y termina de víctima en cada vacile del parche. No es un insulto pesado, pero sí lleva su toque de burla cariñosa, con risita incluida.
Tener sangre en el ojo
Se usa cuando alguien queda con un rencor bravo y unas ganas de revancha que no se le quitan ni durmiendo. Es como quedar picado después de una ofensa o una humillación y prometerse que la próxima vez no se deja. Suena intenso porque lo es, y la verdad es que tiene bastante saborcito vengativo.
Estar tragao
Se dice cuando alguien está súper enamorado o bien tragado por otra persona, de esos que no disimulan ni queriendo. Se le nota en la cara, en cómo habla y en que todo lo relaciona con esa persona. Muy típico para vacilar al amigo que anda embobado y perdido.
Lamparazo
En el norte de Santander se usa lamparazo para hablar de un cuento exagerado, un chisme tan grande y raro que suena más a invento que a realidad. Es ese tipo de historia que uno escucha y piensa que el que la cuenta está echando carreta a lo loco, pero igual uno se la goza porque el chisme está buenísimo.
Capaz
En Norte de Santander decir que alguien es capaz es como decir que es bien lanzado, sin miedo al qué dirán y con pinta de hacer alguna locura en cualquier momento. Puede ser cumplido o advertencia, según el tono. Es esa persona que uno mira y piensa que si se le mete algo en la cabeza, fijo lo intenta, aunque sea una idea medio descabellada.
Picar la lengua
Expresión usada cuando alguien suelta indirectas, comentarios venenosos o pullas bien calculadas para provocar, molestar o armar lío. Es como tener la lengua inquieta y maliciosa, buscando que el otro se caliente y responda. No siempre es grave, pero sí bien cansón, y hay que admitir que a veces tiene su morbo.
Joda
En Norte de Santander joda es básicamente el desorden sabroso. Se usa para hablar de una fiesta loca, una salida improvisada o cualquier plan que termine en risas, trago y cero ganas de irse a dormir. Es ese ambiente donde todo el mundo está relajado, echando cuento y armando relajo sin pensar mucho en el mañana.
Estirar la pata
Es una forma coloquial y medio burlona de decir que alguien se murió, sin tanta solemnidad ni drama. Se usa para quitarle hierro al tema de la muerte y hablar del final de la vida con humor negro. Eso sí, mejor usarla con confianza, porque a algunas personas les puede chocar bastante.
Cursiar
Verbo usado para hablar de cuando alguien se pone en modo conquista intensa, pero toda llena de detalles empalagosos, halagos melosos y gestos bien cursis. Es como echarle azúcar a lo que ya era dulce, a veces tierno y a veces tan exagerado que da risa. Ideal para describir al que se pasa de romántico sin vergüenza alguna.
Tirar raya
En Norte de Santander se usa para hablar de pasar el rato sin hacer nada importante, como vaguear con calma mientras el tiempo se escurre. Es estar relajado, sin prisa y sin mucha preocupación por ser productivo. A veces suena a plan perfecto de tarde con amigos, otras a pura pereza, pero igual tiene su encanto.
Estrella
En Cúcuta y alrededores se le dice estrella a esa persona que es una joyita, pero de las peligrosas. Es el que arma lío rápido, tiene lengua afilada y no se deja de nadie. No es un cumplido fino, es más bien una advertencia cariñosa. Y hay que admitir que a veces esas estrellas dan buen show.
Estar de promesa
Se dice cuando alguien anda embobado por amor y se porta como si estuviera pagando una manda: complaciente, detallista y dispuesto a todo con tal de quedar bien con la pareja. Es ese modo intenso de enamorado que hace favores, aguanta lo que sea y vive diciendo que sí. Un poquito tierno, un poquito peligroso.
Pasar el puente
Se usa en Norte de Santander para hablar de cruzar la frontera hacia Venezuela, casi siempre por los puentes internacionales, para comprar más barato, echar gasolina, comer algo distinto y armar plan. No es solo ir de compras, es toda la aventura fronteriza con los panas, con chisme, risas y a veces hasta drama migratorio incluido.
Temblar como gelatina
Se dice cuando alguien está tan nervioso o asustado que le tiembla todo el cuerpo, como si fuera una gelatina recién servida. Vale para sustos, regaños, exámenes o cuando te toca hablar en público y sientes que las piernas no te responden. Es bien gráfica y exagerada, de esas que pintan la escena solita.
Ángel caído
Se usa para hablar de alguien que antes era todo juicioso, bien portado y casi santo, pero que de un tiempo para acá se desató con la rumba, el trago y el desorden. Es como decir que se le cayó la aureola y ahora anda en modo farra total. Y hay que admitir que a veces el cambio tiene su gracia.
Estar diablo
Se usa para decir que alguien está desatado, con una energía tremenda y cero miedo al peligro. Puede ser porque anda con ganas de fiesta, de hacer locuras o de meterse en problemas sin pensarlo mucho. Es como decir que la persona está poseída por la adrenalina, y la verdad es que a veces hasta contagia.
Flacuchento
Apodo cariñoso para alguien muy flaco, de esos que parecen un palito y que uno siente que el viento se los lleva. Se usa entre amigos o familia para vacilar con cariño, no como insulto pesado. Es como decir flaquito pero con más sabor y un toque de burla buena onda, que la verdad hace reír bastante.
Echarle gasolina
Usado para animar a alguien a que se ponga las pilas o le meta más ganas a lo que está haciendo. Es como cuando al carro no le alcanza con la marcha normal y hay que pisarle.