Un hombre mayor que muestra de manera evidente su interés sexual, especialmente hacia personas mucho más jóvenes.
Se usa para hablar del señor mayor que anda todo morboso, tirando piropos pasados de tono y mirando a las peladas como si tuviera veinte. No es solo coqueto, es más bien un cansón que incomoda y da pena ajena. En cualquier esquina del barrio hay uno, y todos saben quién es aunque nadie lo diga en voz alta.
Se le dice a un señor ya grande que anda de coqueto con gente mucho más joven, normalmente con comentarios medio pasados, intensos o de plano incómodos. No es precisamente un halago, más bien es para quemarlo tantito por andar de encimoso. En CDMX se suelta cuando el don se cree galán y da pena ajena.
Expresión para señalar a un hombre mayor que se pone baboso con la gente más joven, tirando piropos subidos de tono y haciéndose el galán cuando ya no da para tanto. No es solo coqueto, es medio desubicado y pesado. Se usa con tono de burla, de crítica o de advertencia, y hay que admitir que a veces describe demasiado bien a ciertos personajes.
Se le dice a un tipo ya grande que va de galán con gente mucho más joven y se pasa de baboso, tirando comentarios o insinuaciones fuera de lugar. No es precisamente un piropo, más bien una forma de marcarle que está desubicado. En Buenos Aires se usa con tono de burla y un poco de asco, la verdad.
En Tucumán se usa para hablar del señor mayor que se pasa de confianzudo, se cree galán de novela y anda tirando onda a todo lo que se mueve. No es solo coqueto, es medio baboso, medio ridículo, pero a la vez todos en el barrio lo tienen fichadísimo y hasta da un poco de risa ajena.
Se le dice a un señor ya mayor que anda de salido, tirándole los perros a chicas jóvenes o soltando comentarios medio babosos. No es precisamente un piropo, más bien una forma de burlarse del man que no acepta la edad y se cree galán. En Bogotá se oye bastante, y da pena ajena, la verdad.
Se dice de un hombre ya mayor que va de ligón con chicas mucho más jóvenes, suelta piropos fuera de lugar y se pone más salido que el pico de una mesa. En Sevilla se usa con tono de cachondeo, pero también para señalar que se está pasando de la raya. Vamos, el típico que no pilla indirectas.
Se usa para hablar de un señor mayor que va de conquistador con chicas mucho más jóvenes, casi siempre de forma medio ridícula y pasada de moda. Suele ser el típico que suelta piropos incómodos, se cree irresistible y no pilla las indirectas. Es medio insulto, medio burla, aunque a veces se dice en tono de chiste.
Se usa para hablar de un hombre mayor que va de conquistador y se pasa de lanzado con gente mucho más joven. Suele ser medio baboso, con chistes subidos de tono y miradas incómodas. No es un piropo, más bien una crítica con sorna. Y hay que admitir que la expresión tiene su mala leche pero también su gracia.