Nueva Esparta es Margarita, perlas y un Caribe que te enamora. Los neoespartanos son isleños orgullosos, fiesteros y amantes del mar. Aquí la empanada de cazón es la reina y cada atardecer es una postal.
Guarichoso
En Nueva Esparta se le dice guarichoso a la persona que vive en modo vacilón: siempre echando broma, buscando la rumba y armando plan aunque sea un martes. Es el que cae con su sonrisa, su cuento y cero estrés, como si la vida fuera playa y música. A veces suena cariñoso, a veces medio fastidioso.
Tener la musa encendida
Se dice cuando alguien anda inspiradísimo, con la creatividad a mil, como si la musa estuviera prendida y no parara de soltar ideas. Vale para escribir, pintar, componer o resolver cualquier vaina con flow. No es que sea magia, pero cuando te pega, te sientes imparable y hasta da gusto.
Hacerse el pendejo
Se dice cuando alguien se hace el loco a propósito, finge que no entiende o mira para otro lado para zafarse de una responsabilidad. Vamos, el arte de hacerse el distraído justo cuando toca poner la cara o soltar la plata. En Venezuela suena bien coloquial y puede ser medio burlón, según el tono.
Echar una lágrima
En Nueva Esparta se usa con guasa para decir que te vas a echar un traguito de ron o licor, poquito, como para calentar el ambiente y agarrar ánimo. No es ponerse hasta las metras, es más bien un sorbo simbólico para arrancar la rumba. Suena poético, pero pega duro si te confías.
Pana pa' la leche
Se dice de ese amigo que es un crack y no te deja tirado ni de broma. El que aparece cuando hay peo, te resuelve, te presta una mano y encima se ríe contigo. Es como decir pana de verdad, de los que valen oro. Bien venezolano y bien de confianza.