¡Bienvenidos al jardín de la República! Aquí en Tucumán sois expertos en meterle limón a todo, desde las empanadas más jugosas hasta el té con yerba buena. Los tucumanos tienen un humor tan picante como el ají que usan en sus comidas. Esto es el norte, donde los montes están siempre verdes.
"Venirse de una significa venir o hacer algo de inmediato, sin demora, de una vez. Por ejemplo, cuando le avisaron que su hijo estaba enfermo, se vino de una a la hospital."
"Gambetear significa esquivar algo o alguien, evitar una situación incómoda con habilidad. Viene el fútbol y se trasladó perfectamente a la vida cotidiana. Por ejemplo, gambeteo todas las preguntas difíciles en la entrevista. Siempre tenía una respuesta que no era respuesta pero tampoco era mentira. Realmente es un arte."
"Tener la vaca atada es tener la vida asegurada económicamente. Ejemplo, el tipo trabaja dos horas por semana y vive en la playa. Tiene la vaca atada."
"Andar a las corridas es estar siempre apurado. Ejemplo, mi vieja cocina, habla por teléfono y reta al perro todo el mismo tiempo. Vive a las corridas."
"Bajonear significa entristecer a alguien con algo que contamos o entristecerse a uno mismo, pero también se puede usar para expresar que comiste algo con muchas ganas o quizás si haces tu hambre. No, me bajoneé una hamburguesa, no, no, tenía un hambre, no sabes."
Andar a las corridas
Se dice cuando estás a las apuradas todo el día, yendo y viniendo sin parar, como si vivieras corriendo detrás de mil cosas a la vez. Es ese modo supervivencia de laburo, trámites, familia y quilombos varios, donde no te da el aire ni para un mate. Muy de andar con la agenda explotada.
Tener la vaca atada
Se dice de alguien que está hecho, que tiene la guita asegurada y no se preocupa por llegar a fin de mes. Vamos, que la tiene fácil y puede darse gustos sin mirar el precio. Suele sonar medio envidioso o con picardía, como diciendo: este ya ganó, el resto a remar.
Venirse de una
Se dice cuando alguien cae al toque, sin vueltas y sin pensarlo mucho. Es como “de una” pero en modo acción: te lo proponen y ya estás yendo, a veces por manija o porque pinta. También puede sonar a que apareció de golpe, casi sin avisar. Bien de charla cotidiana, bien del norte.
Bajonear
En Tucumán, bajonear es mandarse alta comilona cuando te agarra ese hambre asesino, casi siempre después de una noche de joda, birras y descontrol. No es comer tranqui, es atacar la comida con ganas, como si no hubieras visto un sánguche en años. Y la verdad, ese momento del bajón tiene su magia y todo.
Gambetear
Es esquivar a alguien o a un problema con viveza, como cuando en el fútbol gambeteás al rival y seguís caminando. Se usa tanto literal, zafar entre la gente, como figurado, para eludir una charla pesada o un quilombo sin quedar pegado. Tiene ese toque de picardía, medio caradura, pero con estilo.