Se usa para decir que alguien está bien encabronado, tan enojado que casi casi parece que le sale humo de la cabeza. Es ese coraje que se nota a kilómetros, cuando ya ni habla y solo se ve la vena de la frente a punto de explotar. Es muy gráfica y la neta describe perfecto un berrinche adulto.
Se dice cuando alguien viene tan bravo o tan cabreado que parece que le va a salir humo por las orejas. Es la típica imagen de caricatura, pero en versión vida real: cara apretada, resoplando y con ganas de explotar. También se usa para cosas que van a mil, pero en Panamá suele sonar más a enojo.
Se usa cuando alguien está recaliente, tan enojado que parece que le sale humo de la cabeza. Es ese momento en que ya no le podés decir ni hola porque explota. La imagen es como un toro furioso o una olla a presión a punto de reventar, y la verdad es que da un poco de miedo pero también algo de risa.
En Puebla se usa para cuando alguien está soltando chisme intenso, bien sabroso y lleno de detalles, aunque no todo esté confirmado. Es como si la persona estuviera tan metida en el mitote que casi le sale humo de la boca. No es solo chismear normal, es chismear con pasión, dramatismo y ganas de ver el mundo arder tantito.
Se usa para decir que alguien está cabreadísimo, tan enfadado que parece que le sale humo por las orejas. Es ese punto en el que ya no razona, solo gruñe, resopla y mete miedo. La imagen es muy de dibujo animado, pero en la vida real también pasa, y la verdad es que a veces hace bastante gracia verlo desde fuera.