Expresión muy usada para reaccionar a algo que te cuentan, mezclando sorpresa, interés y a veces un toque de ironía. Según el tono puede sonar a genuino asombro o a un educado me da bastante igual lo que me estás diciendo. Es de esas frases comodín que te salvan cuando no sabés bien qué contestar, y la verdad es que tiene su encanto.
Expresión muy típica de la Patagonia argentina, usada cuando algo te sorprende, te deja medio descolocado o te causa una admiración tranquila. No es un grito dramático, más bien un comentario con sabor a mate y viento frío. Sirve tanto para chusmeríos increíbles como para noticias buenas que no te esperabas.
Expresión bien cordobesa para mostrar sorpresa, incredulidad o que algo te llama la atención, como un No lo puedo creer pero con más onda. También se usa en tono irónico cuando algo es tan obvio o tan ridículo que te causa gracia. Es de esas frases que sirven para todo y siempre quedan pintadas.
Interjección bien rioplatense para reaccionar a una noticia, un chisme o un dato inesperado. Puede sonar a sorpresa genuina o a ironía fina, tipo “ajá, mirá qué loco”, según la cara que pongas. En Rosario se escucha un montón en charlas de barrio, cuando te tiran algo y vos lo procesás en dos segundos.
Expresión bien porteña y comodín total. Se usa para reaccionar a algo que te cuentan y puede sonar a sorpresa genuina, a ironía fina o a un no me interesa ni un poco, según el tono, la pausa y la cara que pongas. Sirve tanto para seguir la charla como para cortarla con elegancia medio venenosa.
Se suelta cuando algo te sorprende, te deja pensando o te cae de golpe. Puede ser admiración, incredulidad o un simple Ah, mirá, no tenía ni idea. En Misiones y en buena parte de Argentina suena re natural, bien de charla cotidiana. Según el tono, puede ir desde curioso hasta medio irónico.