Se dice cuando comiste como si no hubiera mañana y quedaste llenísimo, a punto de explotar. Es ese estado post asado o post empanadas en el que te cae la modorra y ya no te entra ni un alfajor. Muy de sobremesa, de panza feliz y cero ganas de moverte.
Se dice cuando quedás llenísimo después de comer, con esa panza feliz que te deja medio inutilizable. Es el estado post asado, post locro o post empanadas, cuando ya no te entra ni el aire y solo pensás en tirarte en el sillón. Muy de sobremesa norteña, y bastante realista.
Se dice cuando quedás llenísimo después de comer como si no hubiera mañana. Es ese momento post atracón en el que te agarra la modorra, te aflojás el pantalón y solo pensás en tirarte panza arriba a hacer la digestión. Muy de sobremesa, muy de casa, y bastante inevitable si hubo asado o empanadas.
Se dice cuando te has metido una comilona o unas copas y te quedas medio KO, con la barriga a reventar y cero ganas de moverte. No es estar malo, es estar lleno y aplatanado, como si te hubieran bajado la persiana. Muy de sobremesa sevillana, y sí, da gustito reconocerlo.
Se usa para decir que alguien quedó llenísimo de comida, con la panza a punto de explotar y cero ganas de moverse. Es ese estado glorioso después de un buen asado, empanadas o lo que pinte, donde ya estás más cerca de la siesta que de seguir comiendo. Y la verdad, es un momento hermoso y sagrado.
En Córdoba se dice estar pipón cuando quedás re lleno después de comer, con la panza a punto de explotar y cero ganas de moverte. También se usa en sentido figurado para decir que estás satisfecho con algo, como con la vida, el laburo o la birra bien fría. Es ese momento glorioso en que solo querés tirarte a descansar.
Estar tan lleno que te falta un par de corralillos para estar listo para correr al sanfermin como un toro rebozado. Literalmente quedas embutido hasta los cuernos.
En Uruguay se usa para decir que alguien quedó llenísimo después de comer, con la panza a punto de explotar pero contento. Es ese estado glorioso post asado, cuando ya no podés ni moverte del sillón. No es solo estar lleno, es estar satisfecho, feliz y medio en modo siesta. Y la verdad, tiene su encanto.
En Ecuador se dice que estás pipón cuando has comido tanto que quedas llenísimo, pesado y con la panza a reventar, como si fueras a rodar. Se usa mucho después de un almuerzo potente o una comilona familiar. No es insulto, es más bien una forma graciosa de admitir que te pasaste de rico.
Se dice cuando estás bien lleno, con la tripa a reventar, normalmente después de un buen atracón. Es ese punto de “no me hables que me da sueño” en el que solo te apetece tirarte en el sofá y hacer la digestión. En Madrid suena muy de bar y de domingo, y la palabra tiene su gracia.