Se usa cuando alguien está terco a niveles épicos, tipo modo mula total, que no afloja ni aunque le caiga un rayo al lado. Es esa persona que se emperra con una idea y no hay argumento, mate ni empanada tucumana que lo haga cambiar de opinión. Y hay que admitir que a veces da risa de lo cabezón que puede ser.
Se usa para decir que alguien está sudando a chorros, como si hubiera estado cargando costales todo el día bajo el sol. Es ese sudor pegajoso de chamba dura, no de paseíto suave. La imagen es clara: quedas tan empapado como una mula de carga después de una jornada brava, y la gente se te ríe pero con cariño.