Se usa para decir que algo está lejísimos, tan fuera de mano que casi parece otro planeta. Es como cuando te dicen que el sitio está tan lejos que ni el Uber llega sin que le dé depresión. Es una forma divertida de quejarse de la distancia, y la imagen de Tarzán perdiendo el cuchillo tiene su gracia absurda.

"Güey, el antro al que quieres ir está donde Tarzán perdió el cuchillo, mejor armamos la peda en la casa y ya, que ni el taxi se anima a llegar hasta allá."

Se dice cuando algo está lejísimos, en un sitio perdido de la mano de Dios, donde no llega ni el bus ni la cobertura. Vamos, el típico lugar al que te mandan y ya te ves criando telarañas. No es literal, claro, pero la imagen de Tarzán buscando el cuchillo en la selva tiene su puntito.

"Quedamos en un bar nuevo y me mandaron a Valencia norte, donde Tarzán perdió el cuchillo. Entre rotondas y naranjos llegué tarde y sudando como si viniera de la jungla."

Se dice cuando algo está lejísimos, en un sitio perdido o tan a tomar por saco que ni el GPS se atreve. Vamos, el típico lugar al que llegas y piensas: ¿pero quién me mandó a mí venir aquí? Sirve para quejarse con humor de direcciones imposibles o planes en la quinta leche.

"Quedamos en un bar que estaba donde Tarzán perdió el cuchillo y entre calles sin nombre y rotondas infinitas llegué tarde y sudando como un pollo."

Se dice de un sitio lejísimos, perdido de la mano de Dios, al que llegar es una odisea. Vamos, el típico lugar que te mandan y acabas sin cobertura, dando vueltas y preguntando a una cabra. Sirve para quejarte de lo remoto o mal comunicado que está algo. Y sí, suena exagerado, pero esa es la gracia.

"Quedamos en el bar nuevo y estaba donde Tarzán perdió el cuchillo, tres buses, una cuesta mortal y al final preguntando a un señor con un burro."

Se dice para hablar de un sitio lejísimos, perdido de la mano de Dios, donde no llega ni el GPS y acabas preguntándole a una vaca por el camino. Vamos, un lugar en el quinto pino, a tomar por saco. No es tanto de meigas, es más de estar en medio de la nada. Y sí, suena a aventura cutre.

"Quedamos en la casa rural y el colega nos mandó la ubicación mal. Acabamos por pistas de tierra, sin cobertura y con niebla, en donde Tarzán perdió el cuchillo."

Se dice cuando un sitio está lejísimos, perdido de la mano de Dios y encima no lo conoce ni el tato. Vamos, que para llegar tienes que llevar bocata, paciencia y cobertura cero. En Canarias encaja perfecto para hablar de un barranco, un camino de cabras o cualquier rincón remoto donde no pinta nadie.

"Quedamos en el bar y el nota me manda la ubicación: un sendero sin farolas, con cabras y viento. Pibe, eso está donde Tarzán perdió el cuchillo, ¿tú vas en serio?"

Se dice cuando un sitio está lejísimos, perdido de la mano de Dios, o tan metido en el monte que ni el GPS se atreve. Vamos, un lugar remoto y medio salvaje donde parece que te vas a encontrar lianas, mosquitos y cero señal. Es una forma exagerada y graciosa de decir: aquí no llega nadie.

"El pana dijo que era cerquita, pero manejamos dos horas y terminamos donde Tarzán perdió el cuchillo, sin señal y con un colmado cerrado."

Se dice cuando algo queda lejísimos, en la punta del cerro, donde no llega ni la micro y el GPS se rinde. Es ese lugar perdido, medio enredado, al que llegas después de mil vueltas y con cara de ¿por qué acepté venir?. Sirve para quejarse con humor de lo remoto e incómodo del trayecto.

"Compa, el carrete era donde Tarzán perdió el cuchillo: tomé dos micros, caminé caleta y terminé preguntándole a un perro dónde quedaba la casa."

Se dice cuando un sitio queda lejísimos, perdido en la loma del orto, como si no existiera en el mapa. Puede ser un barrio re lejos, un pueblo en el medio de la nada o cualquier lugar al que llegar te da pereza solo de pensarlo. Es exageración bien argenta y, la verdad, pinta perfecto el sufrimiento del viaje.

"Che, el asado era en la casa del primo de Juancho y terminamos viajando dos horas. Te juro que eso quedaba donde Tarzán perdió el cuchillo, ni el GPS quería entrar."

Se dice para hablar de un sitio lejísimos, perdido de la mano de Dios, donde no llega ni el WiFi ni las ganas de vivir. Vamos, un lugar tan remoto que parece que el mapa se rinde antes de encontrarlo. Se usa cuando te mandan a la punta del cerro o cuando algo queda exageradamente lejos.

"Mano, yo pensé que era cerquita, pero el pata nos llevó por trocha como dos horas y terminamos donde Tarzán perdió el cuchillo, sin señal y con frío."

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