Ponchazo
Forma cariñosa y campesina de referirse a un buen abrigo para combatir el frío serrano, que parece hecho como para sumergirte en una nube de lana.
Echarle ganas como lechero
Se dice de alguien que le mete un montón de esfuerzo y constancia a lo que está haciendo, sin quejarse y tirando para adelante aunque esté pesado. La imagen del lechero es la del curro duro, madrugón y ruta larga, así que la frase es un piropo al que chambea de verdad. Bien de calle y bien gráfica.
Tener toda la operación
Se dice cuando alguien lo tiene todo controladísimo y bien armado, como si estuviera dirigiendo una operación de película. Aplica para el que coordina, resuelve y no se le escapa ni un detalle, desde el plan hasta la logística. En Junín suena a que la persona la tiene clarísima y no improvisa nada.
Guapetón
En Junín se le dice guapetón al que se pone bien churro y agrandado para impresionar, como si fuera el galán del barrio. Va todo producido, peinadito y con pose, aunque a veces sea pura pantalla. Se usa medio en broma, medio para bajarle los humos al que anda creyéndose la última Coca-Cola del desierto.
Mover la chocla
Se dice cuando alguien se pone a hablar por hablar, dando vueltas, metiendo relleno y no llegando nunca al punto. Vamos, que está chamuyando o alargando el cuento sin necesidad. En Junín suena bien de barrio y con un toque de fastidio, como diciendo: ya pues, deja la floro y suelta lo importante de una vez.
Empezar a muerte
Se dice cuando vas a arrancar algo con todo, sin flojera y sin medias tintas. Es como empezar en modo bestia, metiéndole ganas y decisión desde el minuto uno, ya sea en la chamba, el gym o un plan con patas. Suena intenso, pero normalmente es puro entusiasmo y actitud.
Tener cuajo
Se dice de alguien que tiene mucha cara o mucho atrevimiento para hacer o decir algo sin vergüenza, cuando cualquiera se cortaría. Puede sonar a admiración por lo valiente o a crítica por lo caradura, depende del tono. Vamos, que no se achica ni aunque lo miren feo, y eso a veces da risa.
Jardinear
Se usa para hablar de cuando te quedas tirado sin hacer nada productivo, solo existiendo y dejando que el tiempo pase. Es como estar plantado, pero con más estilo, como si fueras una maceta VIP tomando sol y pensando en la inmortalidad del cangrejo. Básicamente, es vaguear con actitud contemplativa, y la verdad es que suena bastante fino.
Puño mañanero
Se usa para hablar de ese arranque de energía bruta que te agarra apenas abres los ojos, como si te hubieran metido un combo de café, buena vibra y ganas de comerte el día. Es ese empujón mañanero que te hace levantarte sin quejarte, casi milagroso, porque normalmente uno quiere seguir abrazado a la almohada.
Echarse una enseñadita
Se dice cuando alguien se manda una demostración cortita de algo que sabe hacer, como para lucirse un toque y dejar claro que la tiene clara. Puede ser con una jugada, un truco, una habilidad o hasta un dato. Es como soltar un mini show de “mira pues” y seguir como si nada.
Estar como tuna
Se dice cuando alguien está fresquito y con energía a tope, como nuevo, listo para seguir dándole sin quejarse. Es el típico comentario después de descansar bien, pegarse una ducha o recuperarse de una paliza. En Junín suena bien de calle y sirve para levantar el ánimo con buena vibra.
Tragaína
Se usa para hablar de ropa tan apretada que parece que te está comiendo vivo, como si la prenda tuviera hambre de costillas. Pasa de verse moderna a sentirse como castigo textil, cero comodidad y cero aire. Es esa ropa que te deja marcados hasta los pecados y que solo te pones por pura terquedad o por la foto.
Negrazo
Se usa como saludo o forma de llamar a un pata con mucha confianza, tipo compadre o hermano. Aunque venga de “negro”, en este uso suele ir con cariño y buena onda, sin hablar del color de piel. Ojo, depende del tono y de la relación, porque dicho a cualquiera puede sonar pesado.
Estar en modo lámpara
Se usa para decir que alguien está recontra perdido, como si solo estuviera ahí parado alumbrando y ya. No entiende nada de lo que pasa a su alrededor, está colgado, en la luna, mirando sin procesar. Es como cuando explicas algo mil veces y la persona sigue igualito, en modo adorno total. Y la verdad, a veces da risa verlo.
Estar como tortilla
Se usa para hablar de alguien que cambia de opinión a cada rato, que hoy dice una cosa y mañana la contraria, igualito que una tortilla dando vueltas en la sartén. Sirve para pinchar un poco al indeciso del grupo y meterle presión cariñosa. Y hay que admitir que la imagen mental es bastante graciosa.
Hablar hasta los cocos
Expresión muy usada para decir que alguien habla tanto que termina cansando, aburriendo o mareando a todo el mundo. Es esa persona que se arranca con una historia y no sabe dónde frenar, y tú ya estás mirando el techo pidiendo auxilio. Es como decir que habla hasta hartar, pero con más gracia y sabor local.
Ventaneando
Se usa para decir que alguien está chismeando desde la ventana, mirando todo lo que pasa en la calle o en las casas ajenas. Es el clásico vecino sapo que se sabe la vida entera del barrio sin salir de su sala. A veces hace gracia, pero también da un poco de cosa pensar que siempre hay alguien ventaneando por ahí.
Abeja
En Junín se le dice abeja a la persona viva, astuta, que siempre está al acecho para sacar ventaja de cualquier situación. No necesariamente es mala onda, pero sí medio aprovechada, de esas que si te descuidas te ganan el sitio, el vuelto o hasta el último pedazo de pollo. Y hay que admitir que a veces hasta hace gracia.
chapar
En Junín chapar es darse un beso bien intenso, con harto feeling y cero timidez. No es un piquito inocente, es más bien cuando te agarras con alguien porque la química está que arde. Se usa sobre todo entre jóvenes cuando cuentan chismes amorosos. Y hay que admitir que suena bastante directo y divertido.
Salirse de los burros
Se usa cuando alguien se distrae feo, dice una burrada o hace algo que no tiene nada que ver con lo que está pasando. Es como que su mente se va de paseo y ya no coordina. Parecido a irse las cabras al monte, pero con sabor andino y más gracioso todavía, la verdad.
Mañas al desayuno
Se dice de alguien que ya domina algo de sobra, que es un crack y lo hace sin despeinarse. Es como decir que esa habilidad ya la tiene tan interiorizada que se la come de desayuno, facilito y sin esfuerzo. Suele sonar a piropo callejero, medio fan y medio envidioso, pero con buen rollo.
Jiñar
En Junín se usa jiñar como forma bien creativa para decir que te esfuerzas a lo bestia, que le metes todas las ganas aunque la cosa esté brava. Es como decir que te la juegas y no aflojas ni a balas. Suena chistoso, pero también transmite terquedad bonita de serrano que no se rinde.
Jurar en vano
Se dice cuando alguien jura o promete algo, pero tú ya sabes que es puro floro y que no lo va a cumplir ni de broma. Es como escuchar una promesa con cara de mentira desde el minuto uno. Muy de soltarlo con ironía, porque la gente se manda cada juramento que da risa.
Estás hecha una chingana
En Junín se le dice a una mujer que es puro movimiento: alegre, chispeante, bien despierta y con una energía que no se le acaba nunca. Va de aquí para allá, habla con todo el mundo y siempre parece estar armando plan. Es un piropo medio burlón, como decir que vive en modo fiesta. Y sí, cansa solo verla.
Estar chafeando
Se usa para decir que alguien ya no da más, que está reventado y se le acaba la batería, como combi vieja subiendo cerro con tanque casi vacío. Es ese punto en que el cuerpo pide pausa, la mente se apaga y solo quieres tirarte a cualquier lado a descansar. Y la verdad, chafear así también tiene su encanto.
Estás hecho un máquinón
Se usa para decir que alguien rinde a tope, que trabaja, entrena o hace algo con una energía brutal y sin parar. Es como decir que parece una máquina, pero con cariño y admiración. Suele usarse entre patas cuando uno se luce haciendo chamba dura o logrando algo que los demás ven casi imposible.
¡Qué turbina!
Se usa cuando algo está tan brutal, intenso o sorprendente que te deja con la boca abierta, como si fuera una máquina a toda potencia. Puede ser un golazo, una fiesta, una anécdota loca o hasta un chisme bien jugoso. Es una forma bien callejera de decir que algo está a otro nivel, y la verdad suena bien poderosa.
Confí
En Junín se usa confí como una forma corta y confiada de decir confía en mí o cuenta conmigo. Es como sellar un pacto entre patas sin necesidad de dar más explicaciones. Si alguien te suelta un confí, la idea es que la palabra vale más que cualquier promesa larga y cursi.
¡Ta que quema!
Se dice cuando algo está demasiado bueno, potente o impresionante, como que se pasa de nivel. Vale para una fiesta que estuvo brutal, un outfit que rompe o un chisme que viene bien picante. Es como decir que está tan caliente de lo bueno que hasta quema. Y sí, suena exagerado, pero esa es la gracia.
Tirar la piñata
Se usa cuando alguien presume a lo bestia por algo que en verdad es poca cosa, como si hubiera hecho la gran hazaña. Es ese pata que arma todo el show, mete bulla y se infla el pecho por cualquier logro mínimo. Básicamente hace más escándalo que mérito, aunque a veces hasta da risa verlo tan creído.
Echarle harina
Se dice cuando alguien mete mano donde no debe y, en vez de arreglar, empeora el asunto. Es como echarle más leña al fuego, pero con sabor bien de barrio: ya había problema y encima lo agrandan con una idea, comentario o acción torpe. Va perfecto para quejarse con humor cuando todo se está yendo al carajo.
Estar azul
En Junín se dice estar azul cuando alguien está recontra borracho, tan doblado que ya ni coordina y ve todo girando. Es como estar hasta las patas, pero con un toque más dramático, casi de dibujo animado. Se usa para vacilar al amigo que se pasó de copas y al día siguiente no recuerda ni cómo llegó a su casa.
Gordazo
En Junín se usa para decir que alguien es muy capo, un crack total en algo, que la rompe sin esfuerzo. No va tanto por el peso físico, es más un halago bien cariñoso para el que destaca en lo que hace. A veces también se suelta entre patas para vacilar con confianza, pero casi siempre suena a respeto y admiración.
Timbrear
En Junín se usa para hablar del que cae a tu casa sin avisar, casi siempre a la hora del almuerzo, con la esperanza de que lo invites a comer. Es el típico pata que toca el timbre justo cuando huele rico en la cocina. No es solo visitar, es ir a gorrear comida con toda la frescura del mundo.
Tachar
En Junín se usa para decir que alguien te ignora a propósito, como castigándote con silencio. No es que se le haya olvidado saludarte, es que te está haciendo la ley del hielo, bien pasivo-agresivo. También puede sonar a que te “borran” del mapa por una molestia o un pique. Duele más cuando es con cara de santo.
Sacar pecho como gallo de corral
Se dice de alguien que se agranda, presume y se pone bien sobrado, como gallo marcando territorio en el corral. Va de andar con el pecho inflado, creyéndose el más bravo o el más bacán del lugar, aunque a veces no tenga con qué. Sirve para pinchar al que alardea demasiado, con su toque burlón.
¡Al toque!
Expresión muy usada para decir que harás algo de inmediato, sin hacerla larga ni dar vueltas. Es como decir ahora mismo o en un ratito pero con más actitud y menos flojera. Suena a promesa de acción rápida, aunque a veces uno igual se demora, porque la vida peruana también tiene su ritmo.
Casarse con la vaca
Se usa cuando alguien se mete de lleno en un problema ajeno o en una bronca sin futuro, como si se comprometiera de por vida con algo que ya está perdido. Es como decir que se está amarrando a una causa que no tiene arreglo, bien terco, bien cabezón, y la gente alrededor lo mira pensando que está exagerando de más.
Estar caleta
Se dice cuando estás bien escondido o pasando piola, sin que nadie te ubique ni te moleste. También vale para alguien que anda en modo discreto, sin llamar la atención porque no quiere que lo sapen o porque está haciendo algo medio sospechoso. Es de esas frases que suenan tranqui, pero tienen su picardía.
Jato
En Perú, jato es una forma bien coloquial de decir casa u hogar, normalmente con tono de confianza, como cuando invitas a la gente a tu sitio. No habla del tamaño, puede ser depa, cuarto o casita. También se usa para decir que te vas a dormir, pero aquí va en plan mi casa.
Jato
Forma bien coloquial de referirse a la casa, al lugar donde uno cae a descansar, a comer algo rico o a armar la jarana con la gente de confianza. Es como decir hogar, pero con más barrio y más cariño. Suena relajado, cercano y, la verdad, tiene bastante flow cuando lo sueltas en plena conversa.
Estar en modo chancón
Se dice cuando alguien se pone en plan súper aplicado, estudiando o chambeando sin parar, como chancón de manual. Está tan metido en lo suyo que se olvida del mundo, del chat y hasta del hambre. No es insulto, es más bien una forma medio burlona de decir que anda full enfoque.
Jalado de risa
Se dice cuando alguien se queda muerto de risa, riéndose sin control, como si la risa lo jalara y no lo soltara. Es ese ataque de carcajadas que te deja sin aire, con lágrimas y la panza doliendo. Se usa mucho para exagerar lo gracioso que estuvo algo o lo fácil que te dio la risa.
Partir pa' la jarana
Expresión bien callejera para avisar que ya es hora de irse de fiesta con todas las ganas del mundo. No es solo salir a tomar algo, es ir decidido a vacilar, bailar, chupar y armar desmadre con la gente. Cuando alguien dice esto, ya está mentalmente con la música a todo volumen y cero ganas de volver temprano.
Tierra firme
En Junín se usa para hablar de alguien que se cree la gran cosa, bien sobrado y segurísimo de sí mismo, como si nada pudiera tumbarlo. Es el típico que camina como si el mundo fuera su pasarela y su ego fuera tierra firme. A veces da risa, a veces da un poquito de vergüenza ajena, pero igual se le aguanta.
Abrigarse como cebolla
Expresión que se usa cuando alguien se pone un montón de capas de ropa para aguantar el frío, igualito que las capas de una cebolla. Muy típica en zonas frías de la sierra, cuando sales y pareces un tamal envuelto en chompas. Y la verdad, con el frío que hace por allá, exagerar nunca está de más.
Chambita
Se dice para un trabajito, un cachuelo o una pega corta, normalmente informal, que te deja unas lucas para el día. Puede ser algo temporal o de pocas horas, tipo ayudar en la chacra, cargar cosas o hacer un favor pagado. Es diminutivo de chamba y suena bien de barrio. Humilde, pero salva.
Estar con la pata
Se usa para decir que alguien está bien molesto, cruzado, con la mecha corta y a punto de explotar por cualquier cosa. Es como cuando ya no quiere ni que le hablen porque todo le cae mal. No es solo un enojo suave, es estar con la paciencia al límite, y la verdad da un poco de risa verlo desde fuera.
Ser una papa
En Junín se dice que algo es una papa cuando es facilísimo, tan simple que hasta medio dormido lo haces sin despeinarte. Se usa para exámenes, trabajos o cualquier cosa que no presenta reto alguno. Es como decir que estuvo regalado, casi una falta de respeto llamarlo esfuerzo, pero oye, así da gusto.
Jato
En Perú, jato es una forma bien callejera de decir casa, depa o el lugar donde paras. Se usa mucho cuando quieres largarte, descansar o simplemente volver a tu cueva. También puede aparecer como irse al jato para decir irse a dormir. Suena cercano, de barrio y cero formal.